En un mes Barcelona se derrumbó

Barcelona confirmó de terror: cayó 0-2 ante Atlético, se quedó sin Liga de Campeones y sin chance de hacer historia grande
Era casi imposible de verlo hace un mes. En esa época, Barcelona se comía los niños crudos: ganaba todos los partidos de a tres o cuatro goles, y marcaba nuevas fronteras, aún en la historia de un club que ya se había acostumbrado en los últimos años a escribir nuevas páginas del fútbol moderno. Luis Enrique era la evolución de Guardiola, si eso era posible: el toque, el afán ofensivo y la perfección de siempre, pero ahora resignificado por un equipo más profundo, con más peso en el área y con más sacrificio para presionar, robar y contraatacar, todas virtudes para las cuales Luis Suárez fue fundamental. Con todo eso, la chance de lograr el inédito hito de una doble triple corona consecutiva era totalmente lógica y hasta probable: en la Liga llevaba 8 puntos de ventaja, ya tenía asegurada la final de la Copa del Rey y, de cara a los cuartos de final de Champions, el hecho no era la preocupación por el rival, sino la preocupación de los rivales por que no le tocara Barcelona, el mejor equipo del planeta.

Pero todo eso es historia. O más bien pretérito imperfecto, tan imperfecto como este último mes del equipo culé, que de pronto, se vio asumido en un apagón futbolístico y anímico.

Las señales se venían acumulando a borbotones, pero siempre podía haber una excusa: a fin de cuentas nada era definitivo, y seguía en carrera en todo. Podía ser un sobresalto, un alerta que obligara a ajustar clavijas y a volver a ser el que fue.

En cambio, lo de ayer fue irreversible. La derrota 0-2 ante Atlético de Madrid lo dejó fuera de camino justo en la competencia más deseada y la que podía sumar más argumentos para hacer de éste un equipo para la historia. Si Barcelona perdía la Copa del Rey iba a ser una manchita, si perdía la Liga iba a ser un dolor grande, pero se podía disimular con la Champions, pero la pérdida de la corona europea arruina una currículum que pintaba para ser de museo.

La crisis
La primera señal fue el empate ante Villarreal, el 20 de marzo. Barcelona ganaba 2-0, pero no pudo mantener la ventaja, a mitad de camino entre una defensa con una tarde de terror y un ataque del "MSN" que no estuvo con esa sincronización mágica de semanas anteriores, cuando le ganaba 3-1 a Arsenal, 6-0 a Getafe, 5-0 a Eibar o 5-1 a Rayo.

Luego vino el parate por fecha FIFA. Podía ser una oportunidad para bajarar y dar de nuevo, pero en cambio, el viaje de sus jugadores sudamericanos fue nefasto: los distrajo de los objetivos del club y los enfocó en verdaderas batallas de Eliminatoria, especialmente el Brasil-Uruguay, para volver pocos días antes del clásico de la Liga.

Luego, lo conocido: derrota ante Madrid de atrás, victoria heroica en la ida ante Atlético con Suárez como héroe pero sin despejar dudas, caída ante Real Sociedad demostrando lo que extrañaba a Luis, y haciendo que la Liga volviera a ser competitiva.

Así llegaba al partido de ayer, una auténtica final contra el rival más traicionero que puede tocar, porque a diferencia de Arsenal, Madrid o Bayern, no tiene vergüenza en colgarse del travesaño.

Fue un partido parejo al extremo, es cierto. La moneda picó varias veces, también. A Barcelona no le cobraron un penal en la hora para ir al alargue, es indudable. Pero en el balance, Atlético Madrid ganó la batalla táctica, con esa receta tan a la uruguaya de Diego Simeone: defender con la vida, con ocho o nueve atrás, e intercambiar eso con presiones altas o contragolpes rápidos, todo lo cual llevó al gol de cabeza de Antoine Griezmann. Y después, acentuar la estrategia, defendiendo con 10, jugado a la heroica de sus defensas pero también pensando: Barcelona no pudo llegar casi nunca, y el colchonero puso el 0-2 de penal, otra vez de contra, para decretar la eliminación.

¿Luis Enrique no rotó lo suficiente cuando todo eran goleadas y partidos medianamente accesibles? ¿Se quedó sin energías en el peor momento? Las preguntas empezarán a repiquetear desde aquí a fin de temporada, sabiendo que las respuestas serán ya fútiles. La chance de hacer historia se apagó.


Duelo caliente entre Suárez y Godín

Suárez y Godín volvieron a tener un duelo caliente. Luego de dos antecedentes por Liga con varias idas y vueltas -el de setiembre de 2015 a incluyó manotazos entre ambos y el de febrero terminó con el capitán de la selección uruguaya expulsado por falta al delantero, el partido de ida en el Camp Nou los había mostrado sin choques de relieve. De hecho, apenas se llegaron a cruzar en cancha.

Pero en cambio, ayer explotó todo, en esa rivalidad que ambos, en anteriores ocasiones, han dicho que termina en la cancha y que se genera porque ambos quieren ganar a lo que sea y cuando sea y se olvidan de su amistad fuera de la cancha.

En el primer tiempo, un choque entre ambos terminó con falta de Suárez y airada protesta de Godín al juez. Pero el más polémico fue en el segundo: un centro que terminó en codazo del delantero al defensa cuando saltaron a cabecear. Suárez le pidió disculpas enseguida, pero Godín no aceptó y, por el contrario, le reclamó tarjeta al juez, que le sacó amarilla a Suárez. La cara de Godín quedó claramente hinchada.

39
partidos invicto. Llevaba Barcelona hasta el parate por la fecha FIFA. Desde allí perdió tres de cuatro partidos.
5
partidos. Completó Messi sin anotar ni hacer asistencias con Barcelona. Es la peor racha de su carrera, justo cuando buscaba llegar a los 500 goles en su carrera. Está estancado en 499. No anota desde el 16 de marzo (3-1 a Arsenal).

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