En sus clubes les llega redonda, ¿en Uruguay?

Luis Suárez y Edinson Cavani gozan de más opciones en sus equipos, por la propuesta de juego y la calidad de la orquesta
La eliminación de Uruguay en la Copa América y la pobre producción ofensiva del plantel celeste dejó en evidencia una propuesta de juego casi obsoleta y la enorme falta que le hace Luis Suárez al equipo.

Con un delantero de jerarquía internacional como Cavani en el equipo, Uruguay no generó chances en los momentos calientes de la definición y se fue con dos goles marcados por jugadores sin presencia habitual en la red, como Cristian Rodríguez y José María Giménez.

Además, evidenció una tendencia monótona a la hora de buscar el gol y abusó del juego aéreo como única llave para resolver los problemas.

En tiempos de renovación y con delanteros que están haciendo sus primeras armas en el equipo, está claro que Uruguay extraña demasiado a sus solistas y que, sin ellos, la orquesta desafina.
Es cierto que Uruguay tiene una identidad de equipo luchador y renegar de la historia sería una tontería, pero el equipo debería animarse a jugar un poco más.

Cada selección desarrolla una idea de juego según los jugadores que tiene y en ese sentido el potencial de los celestes invitaba a soñar con otra cosa.

Aún sin Suárez, Uruguay contaba con piezas ofensivas de cuidado como Diego Rolan, Cristian Rodríguez, Abel Hernández, Jonathan Rodríguez, Cristhian Stuani y el propio Cavani.

Sin embargo, se jugó lejos del arco rival y con una propuesta más enfocada en neutralizar argumentos del rival que a imponer las condiciones propias.

¿Cómo es que brillan Luis Suárez y Edinson Cavani en Europa? ¿A qué juegan sus equipos? ¿Se puede defender con la pelota?

Suárez en el paraíso atacante
Ser un delantero de las características de Luis Suárez y jugar en el mejor equipo blaugrana de la historia es una bendición.

El momento de Lionel Messi –el mejor jugador del mundo en la actualidad–, el fichaje de una estrella en crecimiento como Neymar y la garantía que brinda una maquinaria de grandes jugadores como La Masía, empujaron a Suárez a cambiar de ciudad y dejar a Liverpool entre sus recuerdos.

La llegada de Suárez estuvo marcada por los imprevistos, ya que tuvo que cumplir una larga sanción y luego pagó el derecho de piso de jugar con Messi.

Comenzó en el callejón derecho del ataque y sintió el desgaste de ser puntero, hasta que el argentino le sugirió jugar en su puesto natural.

Barcelona ataca con un 4-3-3, donde Iniesta y Rakitic se descuelgan para ser los motores ofensivos del equipo y donde los tres de arriba están obligados a tener una movilidad constante.

A Suárez le llega gol por las tres calles y Barcelona, icono moderno de la posesión de pelota, es uno de los equipos que mejor se defiende.

¿Cómo lo hace? Dejando que el rival se desgaste corriendo detrás del balón. Lo mismo que Argentina y Chile hicieron con Uruguay.

Cavani: la maldición del molde
Dependiendo del rival y lo especial del partido, PSG puede variar entre un 4-3-3 o un 4-4-3 como sistema táctico.

En ninguno de los casos, Cavani es la referencia de área, ya que le toca jugar a la sombra de un goleador influyente. En PSG es Zlatan Ibrahimovic y en Uruguay, Luis Suárez.

Cuando Ibra fue suspendido y a Cavani le tocó jugar como referencia ofensiva, el equipo sintió el impacto y no fue el mismo.

De todas formas, Blanc se las ha ingeniado para armar una estructura colectiva que le permita tener la pelota y contar con las mayores chances en ataque.

En ese sentido, Marco Verratti se adueña de la mitad de la cancha, Blaise Matuidi, Javier Pastore y Ezequiel Lavezzi se desdoblan para hacerle llegar el juego a los dos puntas. Si entra Lucas, el dibujo táctico es aún más ambicioso y la pelota se vuelve exclusiva del equipo azul.

Según Tabárez, Uruguay nunca podrá jugar como Chile o Argentina desde la actitud. Es hora del cambio táctico.

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