En Peñarol volvieron las viejas vacilaciones

El rendimiento del equipo aurinegro hizo recordar el flojísimo inicio
El equipo llega poco y nada y Rampla espera. Está jugando ante Peñarol, el grande, el que debe mostrar protagonismo, el que había mejorado al menos algo la semana anterior ante Villa Española y había ganado luego de cinco partidos.

Los minutos pasan y Rampla sigue esperando. Y el parcial aurinegro también. Y el técnico Fernando Curutchet también. Todos también.

Pero Peñarol no llega, no juega al fútbol, corre sin destino hacia un arco que no recibe peligro.

Parece increíble, insólito, pero este es el Peñarol versión Uruguayo Especial. Es el vigente campeón uruguayo que no encuentra su juego, su ritmo, que muestra un nivel pobrísimo.

Cuando se piensa que en algún momento se pudo haber tocado fondo, siempre se puede estar peor. Ese parece ser el axioma aurinegro en este torneo que todos quieren que se termine cuanto antes.

El tema futbolístico pasa por varias aristas y cada vez deja más que claro que los técnicos no tienen casi nada que ver en esta oportunidad. Es cierto que primero el Polilla Da Silva y Curutchet armaron en estos nueve partidos la oncena titular, pero el nivel de los jugadores es pobrísimo.

En todas las líneas

El pobre desempeño de Peñarol en la cancha no es excluyente de una sola línea del equipo, sino que en todas se ven rendimientos pobres.

Empezando por atrás, el más flojo de todos en los últimos partidos ha sido el capitán Carlos Valdez, quien en varios goles rivales siempre aparece sin poder cortar el avance rival, tal como aconteció el domingo pasado con el suizo Kevin Gissi quien le ganó la cuerda por adentro. Se lo nota falto de ritmo, carente de velocidad –algo que justamente nunca fue su fuerte– y eso complica. Bressan y Mathías Rodríguez también mostraron bastantes falencias a lahora de la marca.

En el medio, Tomás Costa se volvió a equivocar con pelota y propició un casi gol rival. No repitieron Nahitan Nandez ni Nicolás Albarracín por afuera. Y arriba, Junior Arias y Gastón Rodríguez casi no la tocaron.

Las vacilaciones de Peñarol volvieron. O quizás nunca se fueron.



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