En España piden paciencia con Suárez

El uruguayo cumple hoy tres meses desde su debut en Barcelona, en el medio de una situación incómoda: sigue sufriendo una profunda sequía goleadora, pero asiste a sus compañeros como nunca

Hoy hará justo tres meses -son muy pocos- desde que Luis Suárez debutó oficialmente con Barcelona. Fue en la jornada 9 de la Liga contra Real Madrid en el Bernabéu. Desde ese día los blaugranas han jugado 21 partidos: 12 de Liga, 5 de Copa, 3 de Champions y la Supercopa de Catalunya. Suárez ha sido titular en 16 encuentros. En Almería salió desde el banquillo a disputar la segunda parte, y en 4 no disputó ni un minuto: el último de Liga en Elche y tres de Copa, los dos contra Huesca y la vuelta contra Elche. Luis Enrique ha confiado totalmente en el uruguayo, quien desde que cumplió su sanción ha disputado todos los matchs de Champions, sólo se ha perdido uno en la Liga, y hasta tuvo 45 minutos en la final de la Supercopa de Catalunya.

En este corto periodo de tiempo, sin contar los descuentos, Suárez ha sumado 1.356 minutos con la camiseta azulgrana. Y ha marcado cinco goles (dos en Liga contra Córdoba y Atlético de Madrid; dos en Champions, contra Apoel y Paris Saint Germain, y 1 en Copa contra Elche). De esos cinco tantos, sólo uno lejos del Camp Nou. Fue su primera diana oficial como culé en tierras chipriotas, en Nicosia, contra Apoel. Son pocos goles para ser un delantero centro. La verdad es que su promedio de un tanto cada tres partidos está lejos de lo que consiguió la pasada temporada cuando fue Bota de Oro -compartida con Cristiano Ronaldo- con 31 goles en el Liverpool de la Premier League.

Pero su rendimiento no hay que juzgarlo sólo por los goles. Su participación en el juego está siendo francamente positiva. Luis merece que el barcelonismo tenga paciencia, mucha paciencia con él.

2014 no ha sido fácil para Suárez. Después de ser mejor futbolista de la Premier League por la Asociación de Futbolistas Profesionales tuvo que operarse de una lesión de menisco justo antes del Mundial. Con su esfuerzo, logró llegar a Brasil milagrosamente para, entre otras cosas, marcar dos golazos contra Inglaterra (2 a 1) con su Uruguay, que posteriormente se clasificaría para octavos de final con otro gran triunfo sobre Italia (1 a 0). En ese partido, Luis mordió al defensa Giorgio Chiellini. Era la tercera vez que lo hacía. Era, de nuevo, motivo de sanción. Pero el castigo fue desmesurado. Hasta Chiellini manifestó: “La sanción es excesiva”. Suárez llegó a Barcelona y al Barça en un momento muy difícil de su vida deportiva. Ha tenido paciencia, mucha paciencia, hasta poder volver a ejercer su profesión de futbolista. Y lo ha hecho sufriendo, luchando como un jabato, trabajando como el primero para el equipo. Asistiendo más que marcando, que es lo que le gusta. Y, lo que es más importante, hasta el presen
te sin un mal gesto en los 17 partidos que ha disputado desde aquel 25 de octubre.

Un comportamiento hasta hoy perfecto en el campo y una gran ayuda para que luzcan sus compañeros de ataque, que son, nada menos, que ¡Messi y Neymar! Seguro que si les preguntáramos al argentino y al brasileño por el uruguayo lo primero que manifestarían sería una admiración por la generosidad de Suárez con ellos. Es comprensible que el primero que esté preocupado por su falta de gol sea él. Por eso fue tan bonito, tan entrañable, tan justo, oír corear con fuerza su nombre en el Camp Nou cuando no lo estaba pasando bien en el campo en el encuentro de Copa contra el Atlético de Madrid. Los socios y seguidores le agradecían su incansable fe y su lucha.

Los aficionados, y una mayoría de la prensa, defiende a Luis en estos momentos delicados desde su llegada al Barça. Pero hay dos factores que influyen negativamente a la hora de juzgar su actuación blaugrana. El primero es el coste económico de su fichaje. ¡Nada menos que 81 millones de euros! Uno de los más caros de la historia del club. El segundo, su falta de gol. Como ejemplo, el central Gerard Piqué ha logrado ya 3 goles en la Liga. Uno más que Suárez. Es cierto que Luis se perdió las 8 primeras jornadas por culpa de su sanción, pero conseguir sólo dos tantos en 11 matchs en la Liga es una cifra muy pobre.

Luis Enrique lo ha defendido. Lo considera fundamental para su proyecto. Este fin de semana lo ha reservado junto a Alves, Rakitic, Busquets e Iniesta para la decisiva cita de Copa de este miércoles contra el Atlético de Madrid. Los socios y seguidores tendrán paciencia, mucha paciencia con Suárez; sin embargo, su cara en el banquillo del Barça viendo cómo Messi y Neymar goleaban al Elche era de lógica preocupación. Su generosidad está siendo colosal, aunque debe ser complicado para Luis jugar con dos cracks tan formidables, y tan en forma, como el argentino y el brasileño. Los tres se llevan de maravilla, pero eso no significa que no sea un problema para el ariete. No obstante, la gente en Barcelona va a tener paciencia con el uruguayo. Empezando por Luis Enrique. ¡Se la merece!


Fuente: Carlos Pérez de Rozas, Mundo Deportivo

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