"En el mundo la parte deportiva se maneja muy diferente a Peñarol"

El candidato de la Agrupación Sentimiento1891 a la presidencia aurinegra tiene una visión clara del club

Ignacio Ruglio, con 35 años, es uno de los presidenciables de Peñarol por la Agrupación Sentimiento 1891. Tiene ideas muy claras y no confronta con nadie.

¿Por qué lo deberían votar a usted los socios de Peñarol?
No lo tienen que hacer por mí, sino por el Movimiento 1891 que es una nueva forma de conducir y hacer política dentro del club y, sobre todo, es una visión moderna e integradora de Peñarol basada en esta experiencia de siete años trabajando en la vida del club y con un hermoso grupo de trabajo que hemos armado.

¿Por qué se postula ahora?
Siempre nos afiliamos a la teoría de hablemos menos y hagamos más. Trabajamos mucho para concretar proyectos que han sido muy grandes en la historia del club en todo este tiempo, pero el grupo de trabajo ya creía que tenía que apuntar a cambios más estructurales en la institución y la única forma que tenemos para cambiar es desde dentro y dirigiendo al club. Hoy creemos que estamos capacitados para hacerlo. Nos trazamos un camino en el que decidimos no confrontar con nadie.

¿Cómo llegó al club?
La época de 2003 a 2010 para los que somos muy fanáticos de la historia del club, fue la peor crisis deportiva, institucional y social que tuvimos en todos los aspectos: deportivo, estuvimos siete años sin ir a la Copa Libertadores y tocamos fondo aparte de no ganar campeonatos locales, eso no nos pasaba desde 1911 a 1918 que no fuimos campeones. En lo social estábamos en el piso más bajo a nivel de socios y en la imagen institucional muy mal. Ahí nos reunimos con un grupo de amigos para ver qué podíamos hacer para cambiar eso. No teníamos peso político, ni apellido vinculado al club, ni contactos cercanos, entonces empezamos a redactar proyectos como el “Día del Niño Carbonero” y así nos presentamos. Esa fue la piedra que nos juntó a un montón de hinchas y hoy el Palacio Peñarol que estoy presidiendo es de puertas abiertas, en su momento no lo era.

Para un futuro dirigente joven como usted, no debe ser fácil haberle dicho que no a Damiani en su momento. ¿Por qué le dijo que no?
Con Juan (Damiani) tengo un enorme respeto, una gran relación y un agradecimiento al apoyo que nos dio en el club. Yo soy muy directo con todas las personas con las que convivo. Me afilio a la frase: “El que avisa no traiciona”. Siempre trabajé por el club y a Juan le cumplí siempre de forma honesta y eficiente. Eso hizo que no le debiera políticamente nada a nadie. Hace unos días Juan salió a decir que si tuviera que salir a votar, me votaba. Eso no hace más que honrarnos, pero no implica un sentimiento de que nosotros le debemos algo a ellos.

Muchos piensan que si usted integra el consejo directivo muy probablemente apoye todo lo que diga Damiani.
Eso es una gran mentira que dicen porque no actué así durante años. Son como esas tretas que hay en la política y están en las reglas de juego. No me molestan. Pero hemos actuado de una forma totalmente diferente. Es más: a veces con respeto vos podés disentir mucho más que supuestamente saliendo a decir que sos muy contra y después no haciéndolo en los papeles.

¿Cuáles son las diferencias que tiene con la gestión de Damiani?
La gestión no es solo de Damiani sino de 11 directivos. Hay que definir dos cosas: o todas las victorias y derrotas son de Damiani, o son de todos nosotros. Nunca fui directivo, pero en cada una de las cosas en las que Peñarol pierde siento que tengo culpa. Creo que desde hace mucho tiempo tenemos que tener la parcela deportiva hecha a nuevo y mucho más profesionalizada. Y nosotros antes no teníamos el peso político para hacerla. Hoy escuchamos que todas las listas hablan de la parcela deportiva, del profesionalismo y uno dice. ‘Ché, están hace seis, nueve o 20 años dentro de la vida del club y no lo hicieron’. Y ahora en estas elecciones todos quieren hacerlo. Podríamos perfectamente hacer la cómoda y decir: ‘No. Nosotros somos los nuevos. Todos ustedes ya estuvieron y no lo hicieron’. No. Al revés. Como vamos a desarrollar tantos proyectos, como hoy tenemos 75 mil socios, nos sentimos totalmente partícipes de eso. Nosotros estuvimos dentro de la vida del club sin representación política, pero si hay culpas son nuestras y si hay aciertos son nuestros.

¿Y cuáles son las diferencias?
Las primeras diferencias gigantescas con todos los grupos es no haber preparado la parcela deportiva acorde. El sistema que se usa en todo el mundo en que el área principal de todos los clubes de fútbol que es el deportivo y que regula todos los ingresos del club, el que hace que las cosas vayan mejor económicamente porque participás de todas las copas internacionales, que cuando armás buenos planteles las recaudaciones mejoran, que cuando ganás hacés mucho más fácil cantidad de socios, que cuando estás ganando los esponsoreos te suben, no pagás intereses. Es decir, todo fluye mejor. En el mundo la parte deportiva se maneja totalmente diferente que en Peñarol. Los dirigentes ya no opinan ni de jugadores ni de técnicos. Vos preparás un director deportivo, un secretario deportivo y un gerente deportivo y un gerente de juveniles y todos ellos te elevan un informe para los técnicos y jugadores que te dicen tres o cuatro posibilidades de entrenador, cada una con sus ventajas y desventajas. Y vos como dirigente, no opinás. Te sentás a escuchar a los entendidos en el tema que para eso los contrataste y sobre esas opciones, el consejo directivo define el técnico. Esa es la explicación de por qué en estos 10 años han pasado una enormidad de entrenadores. Y se trajeron 180 jugadores con contratos pagos y así se taponeó a juveniles que no jugaron y eso es producto de que Peñarol nunca tuvo un hilo conductivo que siguiera esa parcela deportiva. Vamos derecho a darnos contra un paredón gigante que va a ser que capaz no clasifiquemos a la Libertadores 2016 y estaremos estrenando nuestro estadio sin la Copa.

¿Qué opinión tiene del gerente deportivo Carlos Sánchez?
Hizo un trabajo en el cual ha aprendido mucho durante estos dos años. El año que viene voy a hacer un curso sobre gestión de grandes empresas. Leyendo un poco lo que nos van a dar, dice que todo actor de una organización normalmente tarda dos años en conocer realmente la misma desde adentro. Después trasunta un período de seis u ocho años en el que conoce mucho esa organización y luego de los 10 años se empieza a descansar. Carlos hizo esos dos años. Le dedica muchas horas de trabajo a Peñarol, lo hace en forma honesta y sobre todo ha tenido autocrítica sobre errores que ha cometido. Creemos que rápido hay que dejarlo como gerente deportivo del primer equipo, pero rodearlo de un director y un secretario deportivo que regulen toda el área deportiva que son todas las juveniles, el primer equipo, el área económica, la de marketing, el área de proyección, las giras a futuro. Nosotros pensamos en Gonzalo De los Santos para que sea el director deportivo porque es la única persona que se preparó para eso y conoce toda la idiosincrasia de todas las formativas y del mundo de Peñarol.

¿Qué idea tienen para los deportes menores incluyendo al básquetbol?
Tenemos todo un proyecto. Este es el Club Atlético Peñarol, su nombre lo dice. Hace años que somos prácticamente solo fútbol y hay que cambiarlo. Cuando mirás las memorias y balances de muchos años atrás, no podés creer. Estuvimos federados en ping pong, en bochas, en vóleibol. Peñarol tiene un quinquenio de ciclismo. Nosotros desplegamos los deportes en tres áreas: el fútbol, el básquetbol independiente porque ya dejó de ser amateur y hay que tener un presupuesto acorde, y después todo el resto de los deportes menores. Le pedimos a la gente que venta a proponerlos porque tenemos un sistema de trabajo con esponsoreo que no le va a generar pérdidas al club. Betingo Sanguinetti que va de vice con nosotros, desarrolló el fútbol playa y Peñarol ganó dos Campeonatos Uruguayos y le ganó en el Mundial a Milan. Eso se hizo sin un peso del club, dejando el nombre del club allá arriba.

¿Cuál es su política de juveniles?
Prácticamente no la tocaríamos. El debe que tenemos es el de potenciar a nuestros juveniles al primer equipo. En todas las otras cosas estamos bastante bien en general y no es una opinión subjetiva, es mirar las tablas generales de juveniles y los últimos clásicos que se jugaron hace dos fines de semana en los que ganamos tres de cinco partidos. Hacía muchos años que no nos pasaba eso y que no había tantos jugadores del club en las selecciones. Está muy bien presidido por Rodolfo Catino del oficialismo, pero tiene gente de Welker, de Rachetti y de la 2809 trabajando en forma activa, sana y honesta, aportando muchísimo, aparte del enorme trabajo de Juan Ahuntchain.

La parte económica del club, ¿cómo la ve?
Hace un buen tiempo que Peñarol es autosustentable. Si el club optimiza sus gastos en jugadores, sigue creciendo en socios, clasifica permanentemente a Copas Libertadores, va a seguir bien económicamente. Por no haber ido a esta Copa, el club perdió US$ 1.500.000. El otro día en un reconocimiento que me hicieron en Minas, mi ciudad, me consultaban sobre esto y yo le nombré a los mejores contadores de cada uno de los grupos y le decía: “Imaginate que me toque ser presidente y yo le diga a un Walter Pereyra del oficialismo, a un Mijael Lichtenstein del 2809, a un Cr. Diz, joven de Rachetti y a alguno de los mejores contadores que tiene la lista de Edgar (Welker), más Gustavo Guerra que está con nosotros, que manejen los números del club. Lo fácil que se haría todo”. Peñarol produce mucho dinero y tiene un presupuesto de casi US$ 1 millón por mes que es muy optimizable y tiene la posibilidad de crecer mucho más en la elaboración de recursos.

¿Qué puede decir del futuro estadio de Peñarol?
Todos los clubes del mundo que tienen estadios propios generan un montón de recursos enorme extras a los que no los tienen. Para la vida institucional va a ser algo gigante. Y vuelvo a decir lo de hoy: no creo en las condiciones de una sola persona. Creo en los errores y los aciertos de un grupo. El estadio sería algo personal si hubiera venido cualquier mecenas y nos hubiera dado US$ 50 millones para hacerlo. Nos va a generar aparte un sentido de pertenencia.

¿Piensa que el tema del estadio propio que se votó con este consejo directivo puede darle votos a Damiani?
Hay que comunicarle al socio que esto es de todos. Fueron los socios quienes compraron butacas y palcos, son los que van a poner dinero en las próximas acciones que se van a hacer para juntar para el estadio, y sin la asamblea representativa no se hubiese hecho. Fue Juan Pedro quien impulsó esta obra. Pero no la podría haber hecho sin todo el apoyo del club. Son datos de la realidad, no hay que mentir.  

¿Es una frase hecha la que dice que para ser presidente de un grande hay que estar bien económicamente?
Si vas a los balances de muchos años atrás, te das cuenta de que eso no pasa. Siempre hago una diferenciación entre prestar y poner. La familia Damiani puso US$ 4 millones, pero eso aumentó las deudas del club. No los regalaron. Agradecemos que los hayan puesto y en un momento en que los números estaban bravos. Pero nadie ha regalado nada. Eso fue hace muchos años. Es mentira que los dirigentes ponen dinero en los clubes. Es un mito que se ha creado y en el que la gente cree. Hay que hablar mucho con el socio para derribarlo porque está instalado desde hace muchos años.




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