“En el momento que sentí que podía ganar llegaron dos errores”

El uruguayo analizó su juego tras la derrota ante el argentino Pico Mónaco

“En el tercer set  busqué algo más y en el momento que más sentí que podía ganar el partido llegaron dos errores que me sorprendieron. Después el cerró muy bien”, dijo el uruguayo Pablo Cuevas a El Observador después de la derrota.

Esa misma sensación fue la que se percibió desde las tribunas. La gente ya esperaba el tercer tie break, pero una doble falta y luego una derecha afuera propiciaron el desenlace a favor del argentino.

Más allá del resultado, hubo un momento de preocupación cuando sobre el final del segundo set Cuevas empezó a saltar y a hacer movimientos que señalaban que tenía alguna molestia. Al respecto, explicó que le “empezaron a venir algunos dolores” y que “en un saque puntual, ganando 40-0” casi queda duro. “Sentí un pinchazo, me asusté un poquito, pero me quedé un poco más parado y ahí me di cuenta de que no tenía que seguir corriendo, sino que debía usar un poco más otros golpes”, agregó.

Justamente eso lo llevó a intentar más con el revés paralelo, el drop y a subir más a la red. “También le presté más atención al saque y esas fueron todas cosas que tendría que haber hecho estando bien y no como último recurso”, reconoció el 24 del mundo.

Una de las grandes armas que tiene Cuevas es el saque, pero ayer no fue un gran día. Acertó poco sus primeros servicios y eso lo pagó caro, con muchos quiebres.

“No estoy 10 puntos y eso puede ser que me haga pensar un poquito más a la hora de sacar y que esté haciendo algún movimiento diferente. El primer día en Buenos Aires tampoco saqué como lo venía haciendo”, sostuvo.

Asimismo, agregó que se trata de una semana especial y todo se suma: “La molestia en la espalda, la cancha más lenta que hace más difícil ganar los puntos y eso redunda en ponerse más tenso en lugar de relajarse para que la pelota corra mejor”.

Se sabía que era una semana especial para Cuevas. La presencia de familia y amigos es algo diferente a los demás torneos y eso, a veces, hace que la concentración no sea la misma. “Si bien no fui un desastre, nunca pude mantener esa intensidad, tanto física como mental, para jugar todo el partido parejo y bien. Estuve con muchos baches, algo que no me venía pasando”, reconoció.


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