En el corazón de la gente

Existen figuras capaces de provocar un movimiento popular en un país en que la gente es reticente a brindar muestras de adoración

La idiosioncracia del uruguayo es sumamente particular. El mito dice que acá habita el público más exigente del mundo. Para un músico es la prueba de fuego. El particular estilo de vida en el cual se crió no le permite al oriental adular a nadie. El cholulismo es un modismo copiado de la vecina orilla. Acá no se acepta. Es la regla.

Evidentemente las normas y los códigos bajo los cuales lo formaron los traslada al fútbol. El hincha uruguayo asume una posición muy particular. Al margen de que los tiempos cambiaron y los jugadores se van muy pronto del mercado, no son muchos los casos de aquellos que logran ingresar en el olimpo de los ídolos. Así son las cosas en el pequeño Uruguay.Pero hay un grupo que está más allá de la idolatría. Que por diferentes circunstancias, entre ellas las del idilio evidentemente, generan movilizar a las masas. Son capaces de provocar un movimiento popular en un país que, como está dicho, la gente es reticente a brindar muestras de adoración.

El pasado viernes Antonio Pacheco volvió a Peñarol y se generó un movimiento popular pocas veces visto. Los hinchas aurinegros se autoconvocaron. Al margen de alguna movida social de esas que nunca faltan en las redes cibernéticas, los movió el corazón.

Los días previos a la primera práctica de Pacheco el club sabía que no sería un día común. Muchos de los que lo hicieron salir por la puerta de atrás hace un año estaban presentes en la foto cuando lo hicieron volver por la puerta de la gloria. Pacheco, sin grandes declaraciones, sin ser mediático, sin recurrir a llamados populares, les demostró que hay cosas que van más allá. Son hechos que no tienen explicación.

Peñarol sabe de estas historias. Su historia está marcada por dos hechos que marcaron a su gente. Claro, a diferencia del caso de Pacheco, los anteriores fueron convocados.Se debe mencionar en ese sentido la recordada movida para repatriar a Fernando Morena desde España. Bajo el lema “A Morena lo traemos todos”, los hinchas carboneros expresaron su sentimiento. La movida popular fue sencillamente increíble. Recibimiento en el aeropuerto, caravana a la sede social y presentación sorpresa en un Palacio Peñarol colmado de hinchas ante la incredulidad de un Morena que no imaginaba tamaña muestra de amor.

Tiempo después otro ídolo aurinegro entró en la selecta galería de los que logran mover a la gente: Pablo Javier Bengoechea. A diferencia del caso Pacheco, lo del ex 10 fue organizado. Al ex presidente José Pedro Damiani se le ocurrió hacerle un monumento y llamó a la gente a juntar bronce. Invadieron la sede y la estatua de Pablo posa para la perpetuidad en Los Aromos.

El pueblo tricolor

Los hinchas de Nacional también generaron sus movimientos populares para brindar pruebas de agradecimiento para sus jugadores. Se recuerda con orgullo por parte de los bolsos que fueron los parciales los que movilizaron para comprarle una casa al gran goleador Atilio García.

Campeón uruguayo 8 veces, en los años 1939 al 43, 46, 47 y 1950. Integró el equipo titular del primer gran Quinquenio de Oro del fútbol uruguayo, obtenido por Nacional (1939 - 1943). La muestra de gratitud de la parcialidad determinó el obsequio de una casa con la llave de Oro, en pleno Parque Rodó (Giribaldi 2278).

Esta historia se reiteró con el paso de los años con Emilio Cococho Álvarez que contó en el portal Crónicas: “La hinchada me hizo una casa y resulta que nunca se terminó. Los que pusieron la plata ni saben lo que pasó”. Debido a su situación económica el club organizó un partido cuya recaudación sería destinada a Cococho.

Pero los hinchas de Nacional brindaron otras muestras de adoración. Lo hicieron mediante la asistencia a las canchas para ver a determinados jugadores que pasaron por la institución. Después de la fractura del Nene Sanfilippo, a Nacional le faltaba gol, por lo tanto apuraron el regreso del goleador. El regreso contra Fénix fue increíble la cantidad de gente que concurrió al Centenario para verlo nuevamente en acción.

Otro tanto ocurrió con Juan Ramón Carrasco. En la década del 90, en uno de sus tantos regresos al club de sus amores la gente colmó el Parque Central en un partido contra Progreso.

En la selección

A nivel de la selección uruguaya no son muchos los casos de jugadores que lograron mover a las masas. Es que recién en los últimos tiempos la celeste captó hinchas propios. Pero hay un hecho que se recuerda y fue el movimiento que se generó para lograr el regreso de Enzo Francescoli en plena Eliminatoria para el Mundial de Francia 1998. La inquietud generó los resultados esperados porque el ex jugador de River Plate volvió a vestir la celeste. El resultado no fue el mejor porque Uruguay no pudo clasificar al Mundial.


Fuente: Por Jorge Señorans

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