En busca de la identidad perdida

Sin Messi, Argentina es un equipo del montón y el constante cambio de entrenadores no colabora en nada si se pretende un estilo
Argentina puede golpearse el pecho y decir que tiene al mejor jugador del planeta. También puede ponerse rojo de vergüenza si, ante la ausencia de su figura, es un equipo del montón aún con jugadores de primer nivel.

La doble fecha de Eliminatorias dejó en claro varias cosas como que sin Lionel Messi Argentina acusa una falta de funcionamiento alarmante, que el cambio de entrenador trajo muchos más problemas que soluciones y que la paciencia del público con ciertos jugadores repetidos llegó a su punto final.

El periodismo queda excluído del análisis porque, salvo contadas excepciones, le agrega una dosis de dramatismo entrenada para dar golpes bajos.

Si se analiza el rendimiento de Argentina ante Perú en Lima y Paraguay en Córdoba hay varios puntos de contacto: el equipo deambula entre una híbrido cargado de individualidades de lujo y la carencia de un liderazgo futbolístico mientras Messi se recupera de su lesión en Barcelona.

Además el entrenador tiene poco tiempo en el cargo, no pudo implementar su idea y ante los guaraníes, en el desconcierto de la desventaja, equivocó cambios y procedimientos.

Quitó a Éver Banega para colocar a un delantero cuando a los hombres de ofensiva argentinos les llegaba todo menos la pelota.

Argentina tampoco había jugado bien en Perú, de donde se trajo un empate 2-2 que comenzó a sembrar el malestar.

Messi, criticado hasta por repetición luego de sumar su tercera final consecutiva perdida tras la Copa América Centenario, se volvió un deseo unánime en su recuperación y una certeza: sin él el equipo sufre en demasía.

Sergio Agüero, Ángel Di María y Gonzalo Higuaín, referentes y titulares en sus clubes, perdieron gravitación en la selección con un clima que, anímicamente, les juega en contra.

"La cabeza pesa mucho. Las cosas no nos están saliendo y uno se pone más presión", dijo Di María una vez finalizado el partido.

¿Acaso no son los mejores para ocupar un lugar en la selección? Hay alternativas dentro del plantel como Lucas Alario, Lucas Prato y Paulo Dybala, aunque hay un nombre que rompe los ojos por rendimiento: Mauro Icardi.

El goleador y capitán de Inter hace rato que colecciona méritos para tener un lugar pero parece un nombre prohibido en el seno de jugadores. La traición con Maximiliano López, que acaparó los titulares de todas las revistas del corazón, es un elemento contundente para ser un nombre que genera resistencia.

De todas formas es el Patón Bauza quien tiene la última palabra, aunque con poco tiempo en el cargo debe primero ganarse el respaldo de sus jugadores antes de tomar una decisión drástica que impacte negativamente en el grupo. Bauza es víctima a su vez de un complejo esquema dirigencial que colecciona malas decisiones.

Con Gordona como presidente y luego de su muerte, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tomó decisiones en base a impulsos que poco colaboraron para la construcción y desarrollo de un proceso serio de trabajo sostenido en el tiempo.

José Pekerman en Colombia y Jorge Sampaoli en su momento en Chile fueron testigos de como implementar un trabajo exitoso en el tiempo. Pero nadie es profeta en su tierra.

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