En Argentina no hay hinchas visitantes, pero se pelean entre los locales

La pelea de dos facciones de la barra de Quilmes, con un saldo de diez heridos, reavivó la discusión

El fútbol argentino, sin público visitante en sus tribunas desde hace casi un año, sigue teniendo a la violencia como protagonista diario que deja casi sin respuestas a los organismos de seguridad, que intentan transformar cada encuentro en un evento deportivo "seguro" para la familia.

La pelea de dos facciones de la barrabrava de Quilmes con un saldo de diez heridos, en la previa del encuentro ante Lanús, reavivó las discusiones sobre la violencia en los estadios del fútbol argentino.

Con vínculos políticos e intereses que exceden los meramente deportivos, los hechos de violencia en el fútbol argentino se multiplicaron, pero ya no con enfrentamientos entre representantes de distintos clubes sino por las disputas internas.

Independiente, que transita su primer temporada fuera de la primera división en 108 años de historia, sumó este sábado su tercera derrota consecutiva luego de una semana tensa que incluyó mensajes intimidatorios por parte de sus propios hinchas.

Desde dos perros ahorcados hasta la quema de tres quinchos en el predio deportivo de Villa Dominico marcaron las situaciones intimidatorias que vivió la plantilla del Rojo antes de la derrota ante Huracán.

Por su parte, el otro equipo de Avellaneda, Racing Club, también tuvo un comienzo de temporada complicado con cinco derrotas en siete presentaciones y su propia hinchada recriminó los malos resultados a sus jugadores con cánticos y gritos.

Tras la derrota ante Boca Juniors, el equipo que conduce Reinaldo Merlo se fue a los vestuarios envuelto en un clima enrarecido y fuertes insultos hacia los jugadores y algunas críticas al emblemático técnico de la Academia.

Boca Juniors tampoco llegó de la mejor manera a este duelo ante Racing, porque a los conflictos internos de su plantilla y el duro cruce con los medios de comunicación el viernes se sumó la presencia en el predio de entrenamiento de los barrasbravas y, consecuentemente, también de la policía.

Las amenazas de nuevas luchas sangrientas en la hinchada de River Plate en una nueva puja de poder completa un escenario violento en cuatro de los referentes del fútbol argentino.

Sin posibilidad de enfrentamientos entre distintas hinchadas, el fútbol argentino potenció las disputas internas y los enfrentamientos de los hinchas o barrabravas con los propios jugadores o dirigentes de su propia institución.

Pero la violencia no es potestad de las divisiones superiores del fútbol argentino ya que Enrique Merelas, presidente de El Porvenir, equipo de la quinta división del fútbol argentino, sufrió la quema de un vehículo policial en la puerta de su domicilio.

"Ya hice más de 50 denuncias. Uno no sabe qué hacer, qué resolver. No creo más en nada. Si uno baja los brazos, se apodera la mafia", denunció Enrique Merelas, tras sufrir este incidente en la puerta de su hogar en el barrio de Gerli, ubicado al sur de la ciudad de Buenos Aires.

Por su parte, el presidente de Chaco For Ever, Héctor Gómez, recibió dos balazos en la puerta de su casa.

"Es la tercera vez que sucede una acción como ésta en el domicilio del presidente. Ahora fueron dos disparos calibre 22 en el portón de acceso a la casa", contó Marcelo Mántaras, jefe de prensa del club chaqueño, que disputa la tercera categoría del fútbol argentino.

El fútbol argentino sigue sin encontrar respuestas para garantizar que el mundo que rodea al fútbol sea un ambiente apto para todo público en un clima de tranquilidad sin violencia.

Incidentes en la barra de Quilmes

Fuente: Fernando Czyz, EFE

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