Empezó la batalla previa

A dos semanas del clásico, Nacional y Peñarol hablan más del arbitraje que del rendimiento

El penal inexistente que cobró el juez Pablo Giménez a instancias del línea Carlos Changala en la victoria de Peñarol ante Rampla el domingo cayó en el momento justo para que se renovara la batalla: de acá al 17 de mayo, los dirigentes de los grandes librarán una lucha por ver quién arbitra el clásico.

Los candidatos naturales a dirigirlo eran los jueces internacionales Christian Ferreyra, Darío Ubriaco y Andrés Cunha, pero Ferreyra se lesionó y le facilitó el camino a sus colegas.

Ferreyra fue el juez del último clásico oficial y no pitó la mano de Sebastián Fernández en el primer gol tricolor, algo que los mirasoles no le perdonan.

La semana pasada circuló la versión de que Peñarol quiere a Ubríaco –pese a que en el partido ante Danubio cobró un polémico penal de Gonzalo Viera en el área mirasol y no sancionó otro idéntico en el área rival– y Nacional quiere a Cunha, aunque públicamente los dos han dicho que no tienen preferencias. Ambos equipos tienen récord negativo cuando arbitra el juez que cuestionan.

En su momento, Peñarol hizo gestiones para sacar a Ovidio Cabal de la presidencia de la Comisión de Árbitros y Ache explotó en Sport 890: “Con este colegio de árbitros Peñarol va primero y Nacional solo tiene siete puntos; hay que decir las cosas a tiempo”.

Luego de perder algunos puntos, fue el turno de Bengoechea, quien dijo en conferencia: “Que los dirigentes hagan lo que crean conveniente. Son los que manejan el club, pero son cosas externas. La semana pasada Ache felicitó a todos los árbitros. Son opciones que la gente toma. Los dirigentes de Peñarol también van a tomar opciones, me imagino”.

Aunque luego le bajó los decibles: “Más allá de los errores arbitrales, Peñarol tiene que preocuparse de jugar mejor: lo tengo clarísimo”.

Nuevo round
Ayer, el secretario general de Nacional, Claudio Puig, se refirió otra vez al tema arbitral en Sport 890: “Me preocupa lo que pasó el domingo porque Peñarol se preocupa mucho en presionar a los jueces. Yo les digo un poco en broma el lamento aurinegro, pero hoy se están viendo resultados preocupantes. Hablaría mal del arbitraje y del fútbol uruguayo si la presión que intentó hacer Peñarol tiene resultado”.

Consultado por El Observador, el dirigente de Peñarol Marcelo Areco salió al cruce: “En el penal hubo un claro error, ya que hubo una mano afuera del área, pero también hubo un claro penal que le hicieron al Japo Rodríguez y nadie dijo nada. Hubo otros partidos donde Peñarol fue seriamente perjudicado y no se armó el mismo revuelo. Ayer hubo programas televisivos que abrieron con la imagen del penal, pero hubo otras incidencias donde se cobraron penales que no fueron y no tuvieron la misma repercusión”.

Areco afirmó que Peñarol no tiene preferencia oficial entre Ubriaco y Cunha para el clásico y le respondió a Puig: “De las palabras de él se desprende que no quiere creer que haya compensación. Creo que hay gente que se pone más nerviosa que otra al final de los torneos. Cada uno quiere arrimar agua para su molino. Con un arbitraje medianamente normal, Peñarol está en condiciones de ganar todos los partidos que faltan para ser campeón, pero te repito: no vi el mismo revuelo cuando Polenta le hizo una llave a Techera en el área, en el penal que le pitaron a Nacional contra Rampla con una mano afuera del área y con el gol con la mano de Sebastián Fernández en el clásico”.

Cómo lo ven los jueces
Darío Ubriaco, uno de los candidatos a dirigir el clásico, dijo a El Observador que aún no tiene confirmación y que la presión de los grandes es natural: “Cada uno lleva agua para su molino. Las presiones son cosas que siempre pasan en las definiciones. Los dirigentes se acuerdan de los árbitros solo cuando hay algún fallo que los perjudica”.

Jorge Larrionda coincidió en que las presiones de los grandes no influyen en los árbitros de clásicos: “Siempre se comentan y se perciben cosas que no tienen asidero en la preparación del árbitro. Cuando un juez llega a una designación importante es porque tiene experiencia y roce internacional. Esto es un juego mental que los árbitros deben aprender a manejar y estoy seguro que tienen una gran capacidad para hacerlo”.

“La presión de los dirigentes no tiene un impacto real en el árbitro, pero sí las declaraciones públicas crean una imagen en el colectivo de que un árbitro siempre se equivoca para el mismo lado”, agregó Larrionda.

Ante todo, los jueces tendrán que blindarse para dos semanas larguísimas.


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