Embalando en rutas europeas

Con 10 años de carreras, Fabricio Ferrari conoce al Viejo Continente como la palma de su mano

El tono de voz de Fabricio Ferrari delata los 10 años que lleva viviendo en España, a donde se fue para probar suerte como ciclista, luego de hacer sus primeras experiencias por las rutas de Uruguay.

Con 20 años cumplidos, aconsejado por Agustín Margaleff, quien era su compañero de equipo en Alas Rojas y ya tenía experiencia europea, el joven oriundo de Santa Lucía armó las valijas y cruzó el Atlántico. Allá lo esperaba Héctor Roldán, exciclista y el primer uruguayo en correr la Vuelta de España, quien estaba al frente de un equipo amateur.

"Ya llevo 10 años en España y he estado viviendo mucho tiempo en el País Vasco, en muchos pueblos, como Pamplona, que es de los más conocidos por los San Fermines y todo eso", dijo Ferrari a Referí, con una tonalidad a la que le queda poco de uruguaya.

Cuando llegó, el norte español lo recibió con sus espectaculares montañas y el intenso verde causado por las frecuentes lluvias.

Y comenzó a pedalear. Estuvo en dos equipos amateurs en los que le fue muy bien y dio el salto al profesionalismo. En 2009 firmó por Caja Rural, que compite en carreras de máximo nivel, y en el que aún se mantiene.

Para un ciclista uruguayo, pasar de su penillanura suavemente ondulada a los macizos montañosos europeos no es tarea sencillo. "Al principio me costaba mucho", contó Fabricio.

"Más que entrenar, en carrera, porque entrenando vas a tu ritmo y subes a la velocidad que puedes", explicó."Pero en carrera es muy diferente porque tienes que ir a ritmo de los demás y ves que, cuando empiezas a subir, se te van y no puedes, quieres y no puedes llegar a ellos. Al final, con el tiempo te vas acostumbrando, si bien no te vas a convertir en un escalador nato como son ellos", agregó el pedalista.

El ciclismo lo llevó a recorrer varios países. "Salimos bastante", comentó. "Más que nada vamos a Francia, donde se corre muchísimo, España, claro, y Portugal. En Turquía hay una Vuelta todos los años. También viajamos a Noruega, Italia y Bélgica. En estos dos países donde se corre bastante también", indicó. Además, este año recientemente compitió en Estados Unidos con Caja Rural.

En España conoció a su actual novia, de familia ciclista y también corredora recreativa. Y se mudó a Valladolid, para dejar la soledad y estar junto a ella.

De Uruguay, lo que más extraña es el asado. "Tienes tus raíces ahí y siempre vas a extrañar cosas de Uruguay. Tu país siempre lo vas a tener en la memoria", comentó.

Su actividad le permite tomarse dos meses para viajar a Santa Lucía y estar con su familia y amigos. Y también con la bici, ya que viene a Uruguay en pretemporada. "Por suerte voy todos los años y me saco las ganas de ver gente y hacer las cosas que solo puedo hacer ahí. Son pequeñas cosas que parecen tonterías, pero son las que se extrañan: tomar mate, comer un asado, ir al parque a charlar. Cosas que no se hacen aquí. Aquí la vida es diferente", contó.

Con 30 años, afronta el período de renovación de contratos y aún no sabe si seguirá en Caja Rural. "Mucho más no me queda, pero cuanto más tiempo pueda durar en esta categoría, mejor. En caso de no seguir, tendré que decidir qué va a ser de mi vida, si seguir corriendo a otro nivel o dejar la bicicleta". señaló. "De todas formas, con 30, en Uruguay todavía tengo carrete para rato", dijo el ciclista que quiere seguir pedaleando.


Ferrari
Ferrari entrenando con Caja Rural
Ferrari entrenando con Caja Rural

En el pelotón

Noruega y España: lo más lindo y lo más duro

"El lugar más espectacular por el que he competido es Noruega, el país entero. Es como estar metido en una película con todos los jardines verdes perfectos. Es impresionante. Para donde mires, es así. Todo verde, casas de maderas perfectas con sus jardines y sillas blancas afuera. Increíble. Todo de postal", contó Ferrari. "Y el más duro, lo que se está corriendo ahora, la Vuelta de España, que disputé en 2013. Más que un momento, han sido varios porque es una carrera de 20 días. En la última semana ya vas con tan poca fuerza que se te hacen difíciles las etapas. La Vuelta se sufre bastante", comentó.

Los mejores del mundo: "Son personas normales"

Consultado sobre cómo era el trato con los mejores ciclistas, Ferrari señaló que son gente "normal". "Casi todo el año estamos corriendo con ellos. Si no es Froome, es Quintana, o está Contador, Sagan o Cavendish... Te los cruzás a todos. En las carreras siempre estás compartiendo pelotón, no solo en la Vuelta de España", indicó. "En el pelotón charlás un poco más, pero luego están más apartados porque la gente los embarulla. El actual campeón del mundo (Mikal Kwiatkowski) estuvo en Caja Rural, vivimos con él y es una persona sencilla. Son iguales a nosotros, son simpáticos y amables", agregó.

Con la gente bien cerca: los fanáticos en las montañas

"Es impresionante. Te gritan al oído. Y a nosotros también nos gusta, porque te pone la piel de gallina y te da muchas fuerzas", contó Ferrari.

Valverde y "Purito": los ciclistas más completos

"A pesar de sus años, siempre están, a cada carrera que van siempre están disputando", dijo sobre ambos españoles.

¿Cómo funciona un equipo profesional?

"Es una estructura muy grande. Tiene masajistas, médicos, mecánico, director, son bastantes personas. En lo que es la preparación en casa, no es que me brinden mucho. Más que nada es en competición cuando ahí sí desplegan toda la estructura. El médico del equipo nos lleva la preparación y nos controla, luego nos brindan todo el material necesario: bicicleta, repuestos, ropa, todos, no tenemos que gastar nada en material de ciclismo. En competición el equipo lleva dos o tres coches, un ómnibus, otro ómnibus que lleva las bicicletas y los mecánicos. También están los masajistas que cuando termina la carrera te están esperando con un poco de comida, son comidas rápidas con proteínas, luego se come en el restaurante, y luego son los masajes. El mecánico termina la carrera, deja la bicileta preparada para el día siguiente, la lava, hace los recambios necesarios. Tu solo te preocupas por subirte, la bici, correr, llegar, ir al hotel, descansar y nada más".

¿Cuáles fueron las primeras diferencias que notó en Europa?

"Es un ciclismo bastante diferente. Los uruguayos cuando vienen para aquí lo que notan son los desniveles de la altura porque hay muchas montañas, subidas, y nosotros en Uruguay no estamos acostumbrados a eso. Ahí hay repechos de uno o dos kilómetros y aquí suelen ser de 10 kilómetros. También la morfología del ciclista es diferente. Acá son mucho más delgados que en Uruguay, porque en Uruguay se necesita más que nada fuerza, son corredores con más complexión. Y acá la gente tiene menos peso para poder ir mejor en montaña. Eso es lo que más impacta. Y los equipos están bien estructurados, están superorganizados. Llegás aquí y te dan tu bicicleta, la ropa, no te falta nada".


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