Elliot, el salvador

El goleador que evitó el descenso de Olimpia, trabajó en la construcción y pensó en alistarse al ejército antes de empezar su periplo sudamericano
"Perseguir la pasión, eso es lo difícil de la vida", dice Marcus Elliot. Cuando estudiaba sabía que quería ser jugador de básquetbol, cuando tuvo que trabajar en la construcción no dejó de entrenarse. Siempre movido por la más cruda convicción: "No quería terminar en la calle o en prisión como le pasó a algún amigo".

Este es el hombre que el martes salvó a Olimpia del descenso tras anotar 28 puntos, bajar ocho rebotes y dar nueve asistencias en el triunfo 97-92 sobre Urunday Universitario.

Nació el 29 de abril de 1984 (tiene 31 años) en Fort Walton Beach, estado de Florida, juega de ayuda base y es el mejor anotador de la Liga Uruguaya de Básquetbol.

Hizo el liceo en su ciudad natal y lo becaron en la Louisiana Tech University donde compartió equipo con Paul Millsap, drafteado en 2006 por Utah Jazz y que desde 2013 defiende a Atlanta Hawks en la NBA.

Elliot no llegó al draft de la NBA. "Pero todo salió bien", dice con una sonrisa a Referí.

Pero la tuvo que remar. "Cuando me gradué fue cuando Obama asumió como presidente (en 2008); en Estados Unidos había una gran recesión y escaseaba el empleo. Por eso trabajaba en la construcción de mañana y de tarde entrenaba básquetbol y me mantenía en forma", recuerda.

"Mandé mails a mis conocidos en busca de una oportunidad hasta que un día una persona que no conocía me ofreció la posibilidad de ir a jugar a Chile", dice.

Bajó en el aeropuerto de Santiago sin poder comunicarse con nadie en inglés. Llegó a Valdivia donde pasó 15 días bajo lluvia y 31 sin ver el sol. Justo él que llegaba de la calurosa Florida...

"Llamaba a mi casa y le decía a mi padre que quería volver, que me iba a alistar al ejército". Pero el hombre, quien jugó al básquetbol a nivel liceal y que le inculcó a su hijo el hábito deportivo para mantenerlo alejado de los problemas, le dijo que se relajara y que se diera un tiempo.

Así lo hizo. Después de un par de partidos todo empezó a caminar. Concluida la temporada un destino más exótico se asomaba: Fray Bentos, Uruguay.

"De Uruguay solo conocía el nombre. En Wikipedia vi que Fray Bentos era chico, muy chico. Me pregunté si podría aguantar seis meses ahí", cuenta.

En aquel 2009 dividió su tiempo entre el gimnasio y el hotel. "No había nada para hacer, pero la gente fue muy amable conmigo".

Su nivel despegó. El 22 de diciembre de 2009 le anotó 53 puntos a Aguada equipo al que defendió el año pasado en la recta final de la temporada.

"Me gusta Aguada, me encantan sus hinchas, pero también es especial jugar contra ellos", afirma con picardía estadounidense.

"Jugar en Uruguay es duro, es una liga muy física, son solo dos estadounidenses por equipos y así es fácil ser una referencia para el rival. Debes controlar tus emociones, no te puedes enojar ni frustrar, ni protestar, ni insultar, solo enfocarte en jugar", afirma.

Sobre la dureza uruguaya, agrega: "No me preocupa que me insulten porque vengo de la calle y todo el mundo habla mal en la calle. Pero lo que complica es el contacto físico y la defensa. En Venezuela los partidos son de 100 puntos, se defiende poco, se corre y se tira. Acá no, se defiende y se ataca con la misma intensidad".

La pelota naranja lo llevó a jugar por Venezuela, Argentina, México y Ecuador.

En 2011 jugó en Welcome, en 2012 en Olimpia, el año pasado en Aguada y para la liga 2015-2016 retornó al alas rojas.

Su pasaje por la W lo hizo fanático del asado: "Era un grupo muy lindo y muy unido. Se comía mucho asado. Ahora cada vez que dicen que hay asado, yo voy. Me gusta la carne y el chorizo", tira en español, un idioma con el que se las arregla solo para lo básico.

"Con Olimpia estábamos para meternos entre los ocho de arriba, pero las lesiones de Gastón (Páez) y (Juan) Garbarino nos complicaron. Después la Federación nos suspendió la localía, nos obligó a jugar sin público y nos sacó puntos por los incidentes con Welcome. Creo que querían que Olimpia bajara por la forma en que nos castigaron", afirma.

De todas formas sus 24,0 puntos por partido terminaron salvando a Olimpia del descenso.

Elliot evalúa ahora su futuro –que tiene forma de ofertas– valorando el pasado. Sobre todos los nueve meses donde no encontró equipo. Y donde su pasión por el basket terminó triunfando.


Las cifras

Clasificatorio
Rivales Puntos
Defensor Sporting 22
Urunday Universitario 22
Aguada 26
Goes 3
Trouville 29
Bohemios 28
Biguá 18
Atenas 26
Hebraica Macabi 24
Malvín 15
Larre Borges 24
Tabaré 24
Reclasificación-Permanencia
Rivales Puntos
Tabaré 24
Aguada 33
Atenas 30*
Bohemios 16
Urunday Universitario 24
Tabaré 24
Aguada 25*
Atenas 42
Bohemios 21
Urunday Universitario 28
* Además capturó 11 rebotes

528 Puntos. Son los que suma Elliot en la Liga Uruguaya donde es el máximo goleador (Michael Hicks tiene 525). Su promedio es de 24,0, el mejor por delante de Shaquille
Johnson de Urunday (22,8).

42 Puntos. Fueron los que le anotó esta temporada a Atenas en un partido, récord junto a los que le marcó a Aguada Shaquille Johnson (Urunday).

53 Puntos. En 2009, con Anastasia ante Aguada, le igualó a Grady Reynolds (Hebraica en 2008) el récord de anotación en un partido por Liga Uruguaya.





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