El zaguero hijo del esfuerzo

El padre del primer refuerzo tricolor, excapitán de Cerro en 1995, contó la lucha de Guillermo De los Santos para ser futbolista


Guillermo de los Santos, primer futbolista incorporado por Nacional en el actual período de pases, es hijo del esfuerzo. No solo porque su padre es Daniel de los Santos, un luchador del mediocampo de Cerro en las décadas de 1980 y 1990, sino porque él mismo  pasó “las mil y una” para conseguir un lugar en el fútbol profesional.

Así le cuenta Dodó (su padre), ahora chofer de un camión de repartos, a El Observador: “Desde niño está luchando. La vida del futbolista es sacrificada. Tenés que dejar un montón de cosas, primero de niño y después de adolescente. Pero él luchó, con constancia, con voluntad, porque quería jugar al fútbol”.

La familia le brindó todo el apoyo, pero con la condición de que no abandonara los estudios. Fue hasta 5º de liceo y cuando lo convocaron para la selección juvenil, sacó los libros al córner. “Cada tanto le caigo arriba para que siga estudiando”, cuenta Daniel.

El padre del nuevo jugador de Nacional conoce el esfuerzo de la profesión. “Cuando vine de Bella Unión a Montevideo empecé en Cerro y me fui para el interior. Pero después regresé y jugué desde 1985 hasta 2001, año en el que me retiré”.

La experiencia que recogió le sirve para aconsejar al hijo: “La constancia es fundamental para el deportista, porque durante la carrera son más las amargas que las dulces. Hay que ser fuerte y Guillermo lo es. Nunca da nada por perdido, como en general somos los uruguayos”.

Contó que Guillermo “es muy responsable y tiene un enorme futuro, aunque nunca se sabe lo que va a  pasar. Tiene herramientas para luchar y sé que va a pelearla. Eso le va a dar tranquilidad”.

El jugador de 22 años pasó el análisis médico y comenzará la pretemporada con el plantel tricolor el jueves de la semana próxima.

Dijo que es hincha de Cerro porque nació y se crió en el barrio, y fue mascotita de su padre cuando los albicelestes participaron de la Copa Libertadores en 1995. “Podía ir a Peñarol o a Nacional. No elegí adónde ir. Fue mi representante el que me avisó que estaba arreglado con Nacional. Ahora voy a defender esa camiseta a muerte para que vuelva a ser campeón Uruguayo. Y que sea lo mejor para mí y mi familia”.

Debutó en Primera división en 2011. En el período de pases anterior su nombre se vinculó a los dos equipos grandes, pero continuó en Cerro. Desde el jueves es jugador de Nacional. 


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