El viaje de mis sueños

De entrenar dos veces por semana y jugar en una liga social, la mejor exponente del vóleibol uruguayo –nacida en Minas y próxima a recibirse de arquitecta– se fue a jugar a Francia

Florencia Aguirre tiene 23 años y ocho defendiendo a la selección uruguaya de vóleibol femenino. Hace mucho tiempo que su 1,91 metros de altura seduce al mercado europeo. Pero su perfil familiero y su contracción a los estudios postergaron la aventura. Recién en setiembre de este año se decidió y desembarcó en Le Cannet Volleyball, equipo de la primera división de Francia.

“Imaginate lo que es el cambio, pasar de entrenar dos veces por semana a todos los días, el nivel de los partidos; estar acá es vivir exclusivamente para el vólei, vivir como una jugadora profesional”, cuenta Florencia desde Francia.

Sobran razones para afirmar que está viviendo un sueño.

En Uruguay, Florencia jugó este año en Juan Ferreira, un equipo de la Livosur, una liga dividida en varias divisiones pero de carácter social, es decir que la puede jugar cualquier interesado.

“Casi todas las jugadoras vivimos en una especie de resort en Mandelieu La Napoule, una zona  ubicada a unos kilómetros de Cannes, con todas las comodidades, tenemos un apartamento para cada una y a todas nos dieron un auto para movilizarnos”, afirma.

Mandelieu La Napoule es una población de más de 20 mil habitantes ubicada en la región de Provenza Alpes Costa Azul, en el departamento de los Alpes Marítimos.

“La ciudad es preciosa, tiene costas al Mediterráneo, playas hermosas; es un lugar muy turístico con mucho glamour”, explica.

Y en ese contexto, Florencia comenzó una nueva etapa de su vida como jugadora profesional.

“Esta vez me decidí, tenía el apoyo de mi familia, de mi novio, y además era como un debe poder jugar una liga europea aunque sea una sola vez, así que no lo dejé pasar”, explica.

Florencia ya jugó varias temporadas en Argentina pero rechazó ofertas de varias ligas europeas, antes de desembarcar en Francia este año.

Ya visitó París y tiene planeado viajar a Mónaco que está ubicado a 300 kilómetros de Cannes.

“Acá saben que existe Uruguay porque lo han escuchado básicamente por el fútbol, saben que es en Sudamérica, pero no todos saben bien dónde queda o qué idioma se habla”, cuenta.

“Vine sin saber nada  de francés, ya aprendí algunas palabras, pero el club nos brinda un curso del idioma para las extranjeras y tenemos clase un día por semana. Mientras tanto, me comunico en inglés, que casi todos los franceses lo manejan como segundo idioma”, explica.

El equipo
Como suele suceder en Europa, la mayoría del plantel de Le Cannet está compuesto por jugadoras extranjeras.   

“Somos una española, una italiana, una holandesa, una checa, una serbia y una canadiense; el resto son francesas y el técnico es Riccardo Marchesi, italiano”.

“Jugamos la Liga Nacional Francesa, primera división. El torneo arrancó el primer fin de semana de octubre, y desde entonces se juegan todos los sábados la fase regular hasta marzo del año que viene, con un parate en el medio por las fiestas”.

A pesar de que la experiencia es enriquecedora por donde se la mire, Florencia extraña y ya está deshojando el almanaque. “El 20 me vuelvo a pasar las fiestas con mi familia”.

Además de la competición local, Le Cannet comienza este miércoles su camino continental enfrentando como local a AEK de Atenas por la Challenge Cup.

“Le Cannet fue quinto en la liga francesa del año pasado. El campeonato es muy parejo, donde solo se despegan dos equipos, que son RC Cannes y Mulhouse, históricamente los dos mejores equipos de Francia, pero el nivel del resto es muy parejo. Nuestro objetivo es posicionarnos de la mejor manera en la fase regular para después en abril tener un mejor cruce en los playoffs”, explica Florencia.

Estudios en espera
“Cada vez me queda menos para recibirme de arquitecta, suspendí el segundo semestre de este año para poder venirme y retomo los cursos a mi regreso en mayo del 2013”, dice Florencia.

Obsesiva de los estudios, el deporte siempre estuvo para ella en un segundo plano. Pero a los 23 años, la oportunidad europea le permitió darse un respiro.

Atrás quedan sus inicios en Minas cuando con 11 años acompañó a su hermana Victoria al Democrático y los entrenadores Tabaré De León y Javier Vázquez la invitaron a sumarse sorprendidos por su altura.

Después la llegada a la capital donde fichó por Náutico. Jugar en la Livosur porque desde hace años el vóleibol no tiene actividad competitiva interna federada.

Los pasajes por la Liga argentina en los veranos. Siempre viajando con libros para no atrasarse con la facultad.

La posibilidad de jugar en Alemania, con viaje de invitación a Berlín incluido, y ahora, por fin, la chance de jugar al mejor nivel. Profesional y francés.



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