El Vasco arrancó por el fondo

Arruabarrena bajó por primera vez a la cancha y trabajó con los que no jugaron ante Toluca, que hicieron espacios reducidos; dedicó tiempo a un movimiento con los defensas

Rodolfo Arruabarrena desembarcó en Los Céspedes, en donde el viernes realizó su primer entrenamiento en Nacional, con objetivos muy claros y aspiraciones concretas: quiere un equipo que tenga la pelota, pretende disponer de un plantel con 32 jugadores en plenitud y que le hagan difícil la tarea para elegir a los 11 que juegan, al tiempo que la primera lección fue para los defensas, con los que realizó un trabajo especial y personalizado.

Pese a que el viernes fue un día especial –entre el formalismo de la presentación y las limitaciones que le ofreció el trabajo porque los que jugaron el jueves en el triunfo ante Toluca solo hicieron movimientos diferenciados–, lo primero que hizo el flamante DT fue trabajar con los defensas. Sin los que vencieron a Toluca, el viernes conformó el sector defensivo con Pablo Álvarez, Andrés Scotti, Alejandro Lembo, Maximiliano Moreira en el fondo y dos volantes de contención, Santiago Romero y Juan Ramón Curbelo. Tras una charla con los futbolistas, realizó un trabajo táctico en el que corrió a la par de los jugadores en medio de los zagueros.

Antes de ese movimiento que cerró los trabajos del primer día, hizo espacios reducidos y una y otra vez insistió en la necesidad de tener la pelota. “¡No la perdemos!”, gritó varias veces desde un costado de la cancha, mientras del otro, su asistiente Diego Markic, reforzaba la idea: “Hay que tenerla, así corremos menos”.

Unos minutos después, en conferencia de prensa, adelantó algo más de lo que pidió en la cancha: “Me gusta tener la posesión del balón. Cuanto más lo tenés, menos daño te puede hacer el rival. Eso debe verse reflejado en las llegadas y en el marcador, porque puedo tener la pelota, el rival me contragolpea dos veces y me hace dos goles. Trato de buscar la posesión del balón, pero es fundamental la solidez y que todo el equipo esté comprometido en el juego”.

También se piropeó con los futbolistas: “Soy de los entrenadores que piensan que los jugadores son los que hacen bueno o malo al entrenador. Uno tiene que trabajar, tiene un porcentaje más elevado durante la semana pero en el día del partido dependés de ellos. Y estoy convencido de que un entrenador es mucho mejor entrenador cuando tiene buenos jugadores, y creo que yo los tengo”.

Durante los trabajos, Arruabarrena llamó por su nombre a los juveniles y mantuvo charlas con Alexander Medina y Recoba.

Mientras eso sucedía, Juan Carlos Blanco observaba el entrenamiento a distancia. El asesor técnico, que dirigió al equipo en forma interina en los últimos siete partidos, no bajó a la cancha, siempre estuvo del otro lado del tejido de la cancha número 2. En Los Céspedes dijo a El Observador: “Ahora estoy un poco más relajado, y viene el afloje de tanta tensión y adrenalina por lo vivido en los últimos días”.

Desde ahora, Blanco será un asesor de Arruabarrena.

El sábado define el equipo
El técnico anunció el viernes que dada la particularidad de la semana, recién el sábado, después de ver la evolución de los futbolistas que jugaron el jueves, confirmará la oncena y los suplentes que utilizará el domingo en el partido ante Bella Vista, por la séptima fecha del Clausura, que comenzará a la hora 15 en el Estadio.


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