El valor del sacrificio

El remero Rodolfo Collazo, un profe de Educación física multiempleo, le ganó la pulseada al fútbol y será el abanderado de la delegación uruguaya en Londres 2012

Juegos Odesur de Medellín 2010. Uruguay queda debajo de Bolivia y Paraguay en el medallero general con un pobre desempeño colectivo. Pero Rodolfo Collazo y Emiliano Dumestre ganan la medalla de oro del doble par peso ligero de remo. Cuando suben al podio el himno que suena es el paraguayo. Quedan atónitos. Piden que lo corten. El locutor les consulta si quieren cantar a capella. Los remeros se mandan. A partirse la garganta.

“El silencio que se hizo fue súmamente respetuoso; la ovación que recibimos fue impresionante”, recordó Collazo.

Ese es el deportista que el directorio del Comité Olímpico Uruguayo (COU) eligió ayer como su abanderado para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

“Empecé a los 11 años cuando salí sorteado con tres becas que se repartieron en la escuela”, recordó.

Así se enganchó en el Club Colonia Rowing al que defendió por primera vez en 1997 en una regata disputada en Mercedes.

“En 1998 gané la primera medalla, en canoita, un barco promocional”, contó.

Un año después, a los 16 años, fue convocado a la selección juvenil y en 2002 saltó a la mayor.

Múltiple medallista sudamericano, con dos Juegos Olímpicos a cuestas y clasificado a un tercero  siempre con un compañero distinto, Collazo tiene un respetable currículum.

Pero no es el peso de sus medallas lo que llevó a la dirigencia del deporte a confiarle la bandera.

Detrás del deportista que deja el alma en un bote y no cobra por su actividad –aunque sí cuenta con apoyos externos– está el hombre. El perfil personal. Los valores que no se miden en oro, plata ni bronce.

Y ahí Collazo sacó mucha distancias como si se tratara de los 2.000 metros que debe recorrer en cada regata.

“Esto no era ninguna batalla por ganarle a nadie, Andrés Silva, los Foglia, Cavani, Suárez o cualquier futbolista tenía méritos para ser el abanderado”: humildad.

Collazo tiene 29 años, nació en Colonia y convive en su casa hace dos años con Rosario y su hija Luisina. “Levantarse un domingo a las 7 para ir a entrenar después de estar toda la semana en actividad es duro, pero mi familia me banca”: sacrificio.

Profesor de educación física titulado, Collazo reparte sus días de la semana en varias actividades: profe en una escuela rural de Riachuelo que queda a 12 kilómetros de Colonia del Sacramento y de dos liceos en su ciudad; entrenador de natación en Plaza Colonia y de remo en el Colonia Rowing Club: trabajador.  

Collazo está becado desde setiembre de 2010 por el COU. Él y Dumestre cobran una beca mensual de US$ 1.000. Pero como al singlista Jhonatan Esquivel no le dieron dividieron el dinero entre los tres: solidaridad. 

Todos los miércoles, viernes, sábados y domingos viaja a Carmelo para entrenar con Dumestre. Los pasajes los banca su Intendencia. Si va en auto con su DT, Ruben Scarpatti, pagan la nafta a medias: dedicación.

Eso es Collazo. El abanderado que pocos conocen. El remero que canta el himno a capella.

Toda la información sobre los Juegos Olímpicos está en el Especial Londres 2012 de El Observador.


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