El US Open de las preguntas

A diferencia de los últimos tiempos, el último grand slam va a contra mano del ránking: Djokovic desenfocado, Nadal afuera y Federer con la chance de volver a ser favorito y hasta de recuperar el n°1

El estado de forma de Novak Djokovic, y si Roger Federer logra mantener su renacimiento en el circuito, son las grandes líneas detrás del US Open que comienza hoy en Flushing Meadows, y que le dará un cierre a los Grand Slams de 2014. A diferencia de años anteriores, si por algo se ha caracterizado este año tenístico es  negarse a dar respuestas definitivas.

Es que el tenis se había acostumbrado a diferentes cosmovisiones en estos años. Los del  Federer perfecto están hace mucho atrás. Pero también los del Nadal invencible. Y los del Djokovic fulgurante, o de Murray metiéndose en la pelea. Más bien, este 2014 ha sido el de los tenistas mezclando grandes victorias con bajones, producto de lesiones, edad o de la propia vida, esa que suele quedar soslayada por la luz de las superestrellas.

Los candidatos
Nadal es el que está fuera de entrada. El español no se ha podido recuperar de una lesión de muñeca que lo ha tenido a maltraer buena parte del año, y se perderá la chance de defender el título que consiguió en 2013, además se sembrar dudas sobre su futuro, principalmente porque el físico le ha venido pasando varias advertencias en los últimos tiempos.

Federer es el que tiene la gran chance. A los 33 años y jugando un tenis renovado, se parece más al de unos años atrás que al de los últimos tiempos, cuando parecía empezar a entonar la retirada. Sin su némesis en carrera, Federer tiene la oportunidad de alcanzar el segundo puesto de la ATP y el decimonoveno título de Grand Slam. E incluso puede volver a ser el número uno del mundo, algo para consignar en el apartado de hazañas deportivas. Además quiere cortar la sequía de títulos en torneos de Grand Slam, especialmente en el Abierto de Estados Unidos, donde no gana desde el 2008.

El 2014 viene siendo inolvidable para Roger, en el que superó la barrera de los 30 Masters 1000 al imponerse a Ferrer en Cincinnati.

Djokovic y la vida extra tenis

Pero la historia es Djokovic. El que se asentó como el líder del tenis Mundial tras ganar Wimbledon, pero que luego decidió priorizar su vida. Se casó con su novia, se fue de luna de miel y pocos días después anunció que sería padre por primera vez.

El serbio busca su décimo título de Grand Slam y el segundo en el US Open, que ya ganó en el 2011 y fue finalista en cuatro ocasiones (2007, 2010, 2012 y 2013).

“Un montón de cosas han sucedido en los últimos dos meses, y han sido momentos muy emotivos. Todo ello me ha hecho sentir un poco desinflado en la cancha”, reconoció Djokovic en rueda de prensa antes del arranque del torneo. “No he estado manejando bien la intensidad del momento, pero me siento mejor a medida que pasan los días,” aceptó el serbio, un mimado de la afición neoyorquina.

“Se necesita un gran esfuerzo emocional y físico para estar en la cima de tus habilidades y el juego para lograr un buen desempeño”, explicó Djokovic, que reiteró que siempre tiene expectativas de sí mismo. “Pero también soy consciente de la realidad que vivo”.

“Es el momento de seguir alimentando las expectativas máximas de cara al futuro. Siento que estoy al máximo de mi fuerza física; por lo tanto quiero y debo aprovecharlo en el sentido de conseguir el máximo de triunfos que me sean posible”, apuntó un reflexivo Djokovic, quien explicó que está en una etapa de su carrera en la que su poder físico ha alcanzado el máximo y en ese sentido también lo quiere aprovechar al ciento por ciento.

“Por supuesto que no es fácil, porque el juego se ha vuelto más físico, especialmente en los Grand Slams”, admitió el número uno del mundo. “No es sólo la energía física que se necesita para estar en alto nivel. Es también mental”.

“Como profesional soy consciente que la calidad del tenis que se juega en estos momentos es muy superior a la de cinco años; al menos esa es mi valoración”, subrayó Djokovic. “De ahí, que esa realidad haga que sea aún más difícil conseguir el título en este torneo”, finalizó.

El resto
Más allá de la historia de Djokovic, y de la oportunidad de Federer, varios aparecen un escalón atrás con chances reales. Por ejemplo, el canadiense Milos Raonic, quien ganó un bono de US$  1 millón del US Open Series, premio al jugador más consistente en los torneos previos al Grand Slam.

También puede entrar en las apuestas el estadounidense John Isner si supera las secuelas del ligero esguince que sufrió en el tobillo izquierdo.

El escocés Andy Murray, ganador hace dos años del Abierto, es una incógnita porque no se recuperado su mejor forma después de una cirugía de espalda hace 10 meses. El octavo cabeza de serie y campeón del US Open 2012 no ha ganado un título desde su emotivo triunfo en Wimbledon-2013.

El suizo Stanislas Wawrinka (3), el español Ferrer (4), el checo Thomas Berdich (6) y el búlgaro Grigor Dimitrow (7) se mantienen al acecho del premio de US$ 3 millones.

Del lado de Sudamérica la historia está marcada por la ausencia del argentino Juan Martin Del Potro, que ganó hace cinco años en Nueva York, y que no tiene recambio.

Ante todo, será un torneo en plena etapa de transformación. Para mirar con atención, sacar apuntes y, sobre todo, disfrutar.


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