El uruguayo que quiere echar raíces en Cali

Ernesto Hernández juega en Deportivo Cali, compró una casa en US$ 60.000 y tira manteca al techo
Todavía le faltan dos años para que pueda nacionalizarse colombiano, pero el uruguayo Ernesto Hernández ya siente que en Colombia encontró un lugar "donde echar raíces". El golero de 30 años, que surgió en Sud América y pasó por River Plate y Peñarol antes de emigrar, ataja desde el año pasado en Deportivo Cali. "La vida que le podés dar a los niños acá, en Uruguay es imposible, tenés que ser muy rico", dijo a Referí. Él es padre de dos niñas, de 4 y 8 años, nacidas en Uruguay, pero que cantan el himno colombiano con la mano en el corazón y la más chica no pronuncia la "ye"; para ella es "oie", "uruguaio".

Contó que en Colombia, "en cualquier equipo te pagan US$ 2.000 como mínimo y con esa plata vivís tirando manteca al techo y te da para ahorrar". "Yo compré una casa en cuotas y la pagué menos de US$ 60 mil en un condominio cerrado, con todo lo que puedas imaginarte; en Montevideo con esa plata no comprás ni una casa en el Cerro", aseguró el jugador.

Hernández dijo que en Uruguay "el Banco Hipotecario no les da préstamos a jugadores de fútbol porque tienen contrato a término fijo", mientras que en Colombia ocurre lo contrario. "Acá es mejor tener un contrato a término fijo porque saben que durante tanto tiempo vos vas a poder pagarles la cuota".

Así que la idea de quedarse va tomando color. "Por lo menos hasta que las niñas terminen la universidad. Cualquier carrera me sale US$ 30 mil por las dos y la puedo pagar ahora sin necesidad de esperar hasta los 17 cuando entren a la universidad... y también se puede pagar en cuotas", dijo.

El último contrato que firmó con el Cali, hasta diciembre del próximo año, le cambió la vida. Lejos quedaron aquellos tiempos iniciales. "Mi primer contrato en Sud América fue por $ 568; yo era sub 15 y me subían a entrenar en Primera. A los 16 debuté y en 2003, cuando me renovaron el contrato, lo hicieron por $ 1.300 y ya era el arquero titular".

Nació en el barrio Atahualpa, entre Brazo Oriental y Prado. "Me tocó vivir en un lindo barrio, en una casa trabajadora. Tengo muchos amigos de muy buen poder adquisitivo y otros de escasos recursos, como éramos nosotros. Mi madre trabajaba 12 o 14 horas para que no faltara nada, pero a veces faltaba y era cuando me tocaba salir a trabajar" recuerda el futbolista. Cuando pasó a River Plate, era guardia de seguridad.

Hablando de Colombia, la inseguridad es un tema que aparece sin que lo llamen. "Acá hay un barrio que le llaman 'La Oficina': vas ahí y por $ 1.000 uruguayos conseguís un sicario para matar a quien quieras". De todas formas, "Cali es como Montevideo, tiene sus zonas muy buenas y tiene sus zonas muy malas. Si te roban no podés hacer nada porque te pegan un tiro. Es lo que le pasó a Alexis (Viera), reaccionó porque golpearon a la señora y acá por 200 pesos te pegan dos tiros. Pero pasa en todos lados; acá en Colombia se agranda porque son 48 millones de personas, imaginate".

A pesar de que el clima del país no le convence mucho (en invierno llueve todos los días y cuando hace frío hay 23 grados), "para vivir Cali es hermoso" expresó el golero.

Y mientras sus hijas comen sancocho y plátano maduro, él no deja el mate. "Todo el santo día tomo mate. No me lo puedo quitar, ahora estoy con problemas de yerba, me quedan dos kilos nada más. Muchas veces me envían por correo, pero me demora un mes. Ahora fuimos a hacer una gira en Miami y conocí a un uruguayo, y hace como tres meses me envió yerba de Miami y ahora estoy esperando que me mande otra vez. Lo que pasa que le pedí 20 kilos y me sale casi lo mismo que si la comprara en Uruguay. Acá en Colombia conseguís la Taragüí argentina y para salir del paso te sirve".

Antes del Cali, jugó en Uniautónoma y Atlético Huila. "En Barranquilla, además de ser un club de fútbol era una universidad, entonces nos alojaron a 50 metros de la universidad. El costeño se hace querer mucho porque se mantiene todo el día con buen humor", asegura el jugador.

De Neiva (sede del Huila) también guarda buenos recuerdos y una anécdota: "La típica broma era agarrar un alacrán, quitarle el aguijón y colocarlo dentro de los zapatos de algún compañero". l.

Encontronazos
Se calienta y explota
"Cuando llegué a Cali vinieron los de la barrabrava a apretarnos. Yo, acostumbrado a tratar con esa gente, me les paré de frente y les dije: 'Andá a la puerta de la casa y encarás a quien quieras, pero acá adentro del club no le vas a meter el peso a nadie'. Debido a eso fui un poco resistido al principio, pero después la verdad que no puedo decir nada de la hinchada de Cali. Es que además, llegué y a los cinco meses salimos campeones después de 10 años. El primer día en Cali tuve problema con Preciado y enseguida me agarró el capitán y me dijo que no podía decir lo que dije. Es que soy bien uruguayo, me caliento y empiezo a las puteadas".

El ser uruguayo
No le gusta perder
"Acá pierden un partido y a los 10 minutos ya se olvidaron, así sea una final. Yo no soy así. Yo pierdo y entro al vestuario pateando las puertas".

Trayectoria
Sud América (2002-2007), River Plate (2007-2009, 2011-2012), Peñarol (2010), Uniautónoma (2012-2013), Gimnasia y Tiro (2013), At. Huila (2014) y Dep. Cali (desde 2015).

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