El uruguayo que pincha las nubes

Nació en Montevideo pero a los 15 años emigró; hoy compite por Italia y es la sensación del beach volley en Río
ENVIADO A RIO

Un solo partido le alcanzó a Adrián Carámbula para convertirse en una de las mayores atracciones del beach volley de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Debutó el sábado ante Austria, con la camiseta de Italia, y al segundo partido, contra Canadá, ya tenía nombre de súper héroe: Mr. Skyball.

¿De quién se trata este personaje? Nada menos que de un deportista uruguayo de abuela italiana, que creció en el Parque Batlle y que a los 15 años emigró a Miami.

Carámbula, de 28 años, es una de esas personas a las que se les da una pelota y la magia le brota instintivamente. "Jugué baby fútbol en el Urreta, era compañero de Maxi Suárez en la 88 y los domingos jugaba con Luis en la 87", contó a Referí ayer tras una ajustada derrota ante Alison y Bruno de Brasil con la clasificación a octavos ya abrochada de antemano. Luis es Suárez. Sí, el de Barcelona.

En Estados Unidos, Carámbula cambió de deporte: "Se me complicó seguir con el fútbol porque la cultura era otra". Entonces, unas amigas de su madre le recomendaron a él y a su hermano Nicolás el beach volley. Poco tiempo después, el entrenador Mike Morales le dijo que tenía un talento especial.

Así, entre jornadas que arrancaban a la hora 7 en la mañana y terminaban a las 8 de la noche, depuró técnica y aprendió trucos. El que lo caracteriza es el saque donde en vez de sacar de arriba con la palma de la mano, lo hace de abajo, con el antebrazo y elevando la pelota lo más arriba posible para que con efecto caiga como un bólido envenenado. Es por eso que lo apodan Skyball (sky: cielo, ball: pelota).

"Siempre fui un jugador muy creativo y como en Miami hay mucho viento, empecé a tirar la pelota para arriba, vi que el movimiento que hacía complicaba a los rivales y entonces lo hice parte del juego", explicó.

Antes de atender a Referí se excusó en inglés y en italiano de hacer declaraciones porque jugó tras sufrir un fuerte malestar estomacal y dolor de cabeza. Sin embargo, la palabra "Uruguay" lo hizo hacer una amable excepción mientras medios de China, Italia y Brasil se animaban a poner el grabador pese a la barrera del idioma.

En Copacabana, su estilo lo convirtió rápidamente en el ídolo de la gente. Sin ser demasiado alto (mide 1,82m y juega de defensor) tiene una zurda poderosa para picar y es muy inteligente para jugar antes rivales de mayor porte.

"Vinimos a ganar, no tenemos miedo de decir lo que queremos, queremos llegar al podio y ganar una medalla", adelantó. Su compañero es italiano posta: Alex Ranghieri, un 2,00m, bloqueador. Juegan juntos desde comienzos de 2015 cuando Carámbula se radicó en Italia tras volver por un mes de Miami a Uruguay.

"Pensar que en Atlántida había gente que dijo que con su técnica no podía jugar, aunque resalto a Gustavo Rodas que siempre lo bancó", contó su hermano Nicolás.

En 2015, Carámbula-Ranghieri fueron campeones de Italia, vicecampeones europeos en Klagenfurt y ganadores de dos etapas de World Tour: Doha y Antalya, además de ser terceros en Porec. El año lo cerró con una distinción impresionante: rookie del año.

La Federación Internacional de Vóleibol escribió sobre él: "Además de su defensa, el servicio de Carámbula causó estragos a sus oponentes durante toda la temporada".

En el cierre del grupo A perdieron contra Bruno Schmidt y Alison, de Brasil, 2-0: 21-19 en un primer set espectacular y 21-16 el segundo. Con el uruguayo debilitado. Con un público que esta vez no le hizo la fiesta a su saque sino el aguante a sus ídolos, nada menos que los campeones mundiales de Holanda 2015 y ganadores de nueve etapas de World Tour.

Alison fue plata en Londres 2012 con Emanuel mientras que Bruno, sobrino de Oscar Schmidt, fue el jugador del año 2015 en el circuito, el mejor atacante y mejor defensa, esto último por tercer año consecutivo.

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