El triunfo de la humildad

Rampla le pegó un duro golpe a Danubio al que venció 2 a 0
Por las tribunas del Olímpico se pasa un humilde almanaque. Los hinchas lo reparten y muestran una alcancía artesanal que no es más que una botella de plástico cortada a la mitad. Cuando les preguntan cuánto es se limitan a responder: "a voluntad, a voluntad". Algunos tiran monedas y otros colaboran con 20 pesos.

Es la imagen más pura de la lucha de Rampla. El dinero recaudado será para pagarle a los jugadores que, adentro de la cancha se desviven por el primer triunfo del campeonato ante Danubio.
Alguna vez alguien dijo que el fútbol es el deporte que más posibilidades le otorga al débil de vencer al poderoso. La historia de Rampla sabe de estos cuentos.

Y ayer escribió un nuevo capítulo ante Danubio. La franja se presentó con tres campeones sudamericanos, un panameño y Juan Manuel Olivera. Pero se fue mordiendo el polvo de la derrota.
El humilde Rampla le pegó un sacudón terrible. Jugando con convicción, convencido de lo que quería, mordiendo cada pelota y sacando provecho de un rival que arrastró sus penas por el Cerro.

Resulta increíble ver a un Danubio sin alma. Donde nadie quiere la pelota. Con Zarfino sentado en el banco. Apenas se destaca la vergüenza de Cristóforo, Olaza y el ida y vuelta de Saracchi.

Rampla lo llevó el partido. Fue inteligente para impedir que la franja saliera del fondo con pelota. Obligó a dividir la pelota y ahí reinó. Y mientras el tiempo corría, el que se sentía más incómodo era Danubio. Sobre la hora del primer tiempo Montero aprovechó un despeje de Ghan y le pegó cruzado a la pelota para darle el primer golpe al corazón de Danubio.

Rampla se fue con el pecho inflado al vestuario. Cerraba mejor un primer tiempo disputado Arroyo contó con la chance más clara para los danubianos.

Cuando se esperaba que Danubio cambiara de cara en el complemento, Rampla le aplicó un segundo impacto del que se no pudo levantar más.

Olivera, que manejó el equipo y los tiempos a su antojo, metió un medido centro para la cabeza de Alex Silva. Chau Danubio. Rampla puso el partido en el congelador. Lo terminó ganando con el freno de mano puesto ante un Danubio sin rebeldía al que lo espera una semana complicada mientras en Rampla repartirán entre sus jugadores el dinero recolectado en las alcancías.


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