El triste final del hombre que exigía ser tratado como un rey

El comité de ética de la FIFA suspendió por ocho años a Joseph Blatter
Su rostro demacrado, con un resto de sangre trasluciéndose tras una curita bajo el pómulo; la barba de dos días y los pelos despeinados: el aspecto con el que Joseph Blatter se presentó a una conferencia de prensa tras conocerse la sanción de FIFA fue un buen resumen de su triste final. El alguna vez hombre más poderoso del fútbol mundial, aquel que exigía -lo han dicho muchos dirigentes uruguayos- un trato monárquico a los directivos que querían hablar con él; el que lideró por 18 años una de las multinacionales más ricas del mundo, parecía ayer un pobre diablo, un viejo atribulado por sus problemas. Blatter, el escapista, el que siempre lograba zafar de los escándalos; al que nunca se lo escuchó hablando de táctica o técnica, tuvo ayer su golpe de gracia cuando las FIFA, el organismo que dirigió con mano de hierro por décadas, lo sancionó por ocho años, por del polémico pago en 2011 de 1,8 millones de euros a Michel Platini por supuestos trabajos de asesoramiento realizados una década antes y nunca declarados.

Ambos criticaron el fallo: Platini dijo ser "víctima de una farsa" y Blatter dijo sentirse "traicionado". Sin embargo, sus posibilidades parecen reducidas, y el hecho que los detalles del fallo recién se divulguen en enero dejan casi sin margen de acción a Platini para que una revisión del fallo en el Tribunal Superior del Deporte lo habilite para las elecciones de FIFA, el 26 de febrero.

Máquina de dinero
Cuando Blatter entró a trabajar en 1975 como director de desarrollo, la FIFA no tenía más de una decena de empleados y tenía su sede en un pequeño edificio de Zúrich. La leyenda dice que el propio Blatter tuvo que pedir una vez un crédito bancario para pagar los salarios.

Actualmente, las reservas del organismo ascienden a SU$ 1.500 millones. En estas cuatro décadas, el deporte pasó de ser un pequeño 'negocio artesanal' a convertirse en una multinacional, un proceso en el que Blatter ha estado ligado paso a paso.

Paralelamente, la justicia suiza decidió en setiembre imputarlo por este pago, pero también por un contrato firmado con la Concacaf por el que se cedían a un precio muy inferior al de mercado los derechos de televisión de los Mundiales de 2010 y 2014 y que las autoridades helvéticas consideran perjudicial para la FIFA.

La caída fue lenta pero inevitable para el suizo desde que anunció su futura dimisión el 2 de junio, apenas tres días después de su reelección para un quinto mandato, y convocó un congreso extraordinario para elegir a su sucesor, el 26 de febrero. A final fue la propia FIFA que puso fin precipitadamente a la historia del suizo en la organización. Una historia de cuatro décadas en las que la FIFA se transformó gracias a los ingresos de la Copa del Mundo. Blatter, además, se jactaba de que la Federación contaba con más miembros que la ONU (209 por 193).

El suizo ocupó el segundo puesto en el escalafón (el de secretario general) durante 17 años, antes de suceder en la presidencia en 1998 al brasileño Joao Havelange, al que 'Sepp' se mantuvo siempre muy cercano. "¿Mi mayor éxito? Haber universalizado el fútbol", se felicitó durante mucho tiempo Blatter, que también solía destacar que se jugaba al futbol "en Irak, en Afganistán e, incluso, en Siria", países en conflicto donde este deporte "nunca fue atacado por las partes beligerantes".

El desarrollo del fútbol en Asia le debe mucho, al igual que África. Bajo su mandato se celebraron los dos primeros mundiales en esos continentes: Japón-Corea del Sur en 2002 y Sudáfrica en 2010. "Fiel y agradecido", según un allegado al suizo, guardará poderosas relaciones de aquellos años, que le ayudaron a enfrentarse a las críticas que llegaban de Europa.

Blatter, que se veía a sí mismo, en otra de sus famosas metáforas, como "una cabra de las montañas, sigo avanzando y nada me puede detener", no habrá podido finalmente sobrevivir al tsunami que sacudió a la FIFA en el último año, desencadenado el pasado 27 de mayo con la detención en Suiza de siete dirigentes acusados por la justicia norteamericana de corrupción.

Insaciable e infatigable, desoyó a todos aquellos que, como Platini o su propia familia, le pidieron que dejase el puesto ante la magnitud del escándalo. Hubiese sido la ocasión de dejar el cargo con cierta decencia, pero como todo capitán de barco que se preste, se negó a abandonar y acabó naufragando con la nave.

En su caída arrastró a Platini, su ex socio y amigo, pero a quien le declaró la guerra. La guerra interna de los viejos amigos terminó siendo destapando los trapos sucios de esa amistad y fatal para ambos, porque los desterró del mundo del fútbol (Referí y agencias).

El fallo

Veredicto. La Comisión de Ética suspendió a Blatter y a Platin durante ocho años de toda actividad relacionada con el fútbol (administración, deportes u otras)
Contrato oral: Blatter no pudo probar la existencia de una base jurídica para el pago a Platini. Su afirmación de que se trataba de un contrato oral fue rechazada por la cámara. El mismo juicio se hizo a Platini
Conflicto de interés. "Blatter se encontró en una situación de conflicto de intereses, y continuó ejerciendo sus funciones, omitiendo divulgar dicha situación y la existencia de intereses personales relacionados con actividades futuras". El mismo juicio se hizo a Platini.
- Abuso de posición: "Las acciones de Blatter no muestran un compromiso por una actitud ética, faltando al respeto de las leyes y reglamentos en vigor, así como al cuadro reglamentario de la FIFA (...) y demostrando un abuso de posición. "Platini no actuó con credibilidad e integridad, mostrando un desconocimiento de la importancia de sus funciones, obligaciones y responsabilidades concomitantes". Las acciones de Platini demostraron igualmente "un abuso de posición de su puesto de vicepresidente de FIFA y miembro del Comité Ejecutivo.

Fuente: Referí y AFP

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