El título más sufrido

Idas y vueltas. Peñarol empezó mal y de a poco se fue levantando ante varias adversidades

Nunca es fácil para ningún equipo saber sobreponerse a los malos momentos. No solo se habla de lo futbolístico sino, principalmente, de lo anímico.

Es que este Torneo Apertura que Peñarol acaba de ganar empezó de la peor manera. Con una derrota –la única hasta el momento, a falta de una fecha– y lo que era una fiesta previa se transformó en llantos de los hinchas y caras de tristeza porque su ídolo, el que había vuelto luego de un año en el que los dirigentes, el excuerpo técnico y el gerente deportivo de entonces le habían dado la espalda: era el día de Antonio Pacheco.

Pero luego de un comienzo muy interesante, tras ir en ventaja por 3-1, a los 42 minutos el Tony sufrió fractura de tibia y peroné y quedó afuera de todo el certamen. Ese baldazo de agua fría lo sintió todo el plantel y Peñarol cayó 4-3.

Seis días después, debían enfrentar a River tras una semana complicada en el medio, porque el arquero Enrique Bologna no fue a entrenar por los problemas de salud de su pequeño hijo de cuatro meses y lo sustituyó Gelpi.

El partido empezó muy mal (1-0 en contra a los 3 minutos), con uno de menos por la expulsión de Macaluso a los 13’ y tras el 1-1, la roja a Zalayeta a los 41’. El equipo jugó mal y aguantó como pudo 49 minutos con dos hombres de menos.

El triunfo ante Bella Vista por la tercera fecha comenzó con este sueño, pero en la quinta fecha, cuando empató 0-0 en Jardines con Danubio, quedó quinto con River en la tabla.

A los dos días, en el regreso a Los Aromos, Jorge Da Silva dialogó con todo el plantel: “Muchachos, quedan 10 finales. Si las ganamos todas, somos campeones”. Así se hilvanaron cinco triunfos al hilo –consiguiendo la punta en la novena fecha tras derrotar 5-2 a Racing–, el empate del clásico y tres victorias más ante Progreso, Wanderers y Juventud que lo llevaron a este festejo de obtener un Apertura luego de 16 años.

Para eso se consagró como el equipo más goleador con una contundencia trascendente de sus hombres de ofensiva como Juan Manuel Olivera (el artillero del certamen hasta ahora con 12 goles), seguido por el Lolo Estoyanoff –una fiera en los últimos partidos–, con siete, Zalayeta con seis, Zambrana con tres y hasta Pacheco con uno.

Por eso, luego de muchísimo tiempo, Peñarol jugará un poco más tranquilo la segunda parte de la temporada.


Populares de la sección

Comentarios