El tiqui tiqui fue de Rosario Central

River Plate fue a defenderse a Rosario pero encontró a un Marco Ruben demoledor y cayó 4-1

River Plate perdió el invicto en la Copa Libertadores y quedó último en su grupo tras sufrir una goleada a manos de Rosario Central por 4-1.

El equipo darsenero, que llegaba luego de dos empates ante Palmeiras y Nacional, fue ampliamente superado por un Rosario Central que jugó a otro ritmo y fue demoledor desde el resultado.

La victoria de Coudet

A diferencia del partido ante Nacional en el Gran Parque Central, Juan Ramón Carrasco optó por un 4-2-3-1, con la intención de generar juego en velocidad por los extremos para poder asistir a Sebastián Ribas.

Sin embargo, para poder ejecutar ese plan, cualquier equipo del mundo necesita tener la pelota y River Plate no la tuvo nunca.

Rosario Central, el equipo argentino que -junto con Lanús- son los que mejor juegan en la actualidad, se destaca por su intensidad para desdoblarse y aplica ese ritmo tanto para recuperar como para ofender.

Con el antecedente de lo realizado por Nacional, River tenía dos opciones: hacer una presión alta buscando errores e incomodar al local o replegarse para salir rápido, algo que nunca cristalizó.

Por eso, consciente de que River tenía hombres de buen pie en su oncena y conocedor de las intenciones de Carrasco, Eduardo Coudet montó un dispositivo táctico para copar la zona medular y adueñarse de la pelota.

Sin el útil, River fue un equipo inanimado, triste y sin conexiones colectivas como para poder aproximarse al arco.

Rosario Central se encontró con un rival que prometía mucho y concretó muy poco y ante ese escenario logró jugar a su antojo para lograr una victoria que le permita prenderse en la zona alta de su grupo copero.

A los 18 minutos se terminó el partido, cuando Marco Ruben abrió el marcador para el delirio del Gigante de Arroyito.

Fue el principio del final, ya que River Plate sintió el impacto de no poder cumplir con su premisa de terminar con su arco en cero y Rosario Central se desaceleró ante la poca demanda defensiva que tenía.

Así se fueron al descanso y la charla técnica dejó claras las cosas en los dos vestuarios: debían seguir jugando.

El local para asegurar una diferencia en los goles que le de tranquilidad y River para soñar con una igualdad.

La clase de Marco Ruben

Si River Plate fue dominado cuando defendía con todos sus hombres, el dominio fue aún mayor cuando sus jugadores tomaron atribuciones ofensivas.

Carrasco apeló a cambios ofensivos y el equipo dejó espacios que Rosario Central aprovechó para estirar diferencias en cinco minutos, luego de los golazos de Germán Herrera y otro de Ruben.

Cuando todos pensaban que el partido estaba cerrado, Michael Santos creó una jugada ante la superioridad numérica de la defensa rival para definir contra el arco de Sebastián Sosa y estampar el 1-3 parcial que encendió la alarma.

Pero la reacción nunca llegó y para colmo, Ruben firmó otra joya desde afuera del área para cerrar la goleada antes de ser sustituido bajo una lluvia de aplausos.

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Fuente: AFP

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