El Tanque de la motivación

Sin concentraciones ni doble horario, con carencias de infraestructura y bajo presupuesto, el fusionado igual es líder a fuerza de amor propio

El piso del Della Valle no luce bien, pero está seco y en aceptables condiciones luego de las intensas lluvias. “Tiene un drenaje fabuloso”, dice a El Observador el entrenador de El Tanque Sisley, Raúl Moller, quien destaca que esa condición natural del terreno le permite a su plantel tener la ventaja de entrenar sobre césped y no hacerlo en sintético, como, según él, varios equipos han tenido que hacerlo por las precipitaciones.

La práctica del conjunto fusionado, uno de los líderes del Apertura junto a Peñarol y Racing, se divide en dos grupos. Unos hacen fútbol, bajo las órdenes, indicaciones y aliento de Ricardo Moller, hijo y asistente del DT, en una cancha demarcada por cintas y arcos hechos con dos estacas; mientras otros hacen circuitos de pesas y ejercicios al mando del profesor Javier Noble. Además, en un rincón, Jorge Seré, entrena a uno de los goleros del plantel.

“Es un grupo humilde, que no es grande pero sí tiene unos cuantos muchachos con experiencia”, cuenta Moller tras la práctica, en la que él estuvo parado en el centro de las tres zonas de trabajo, desde donde monitoreó todos los movimientos.

El entrenador sabe el buen momento que atraviesa su club, pero destaca que aún queda mucho por jugar. “Esto recién comenzó, van cuatro fechas, y evidentemente va a ser muy duro por todos y para todos, porque no tenemos la exclusividad”, señaló el DT que, luego de un irregular paso por Liverpool, nuevamente vuelve a poner arriba al fusionado.

Las descuidadas instalaciones del Della Valle, estadio que quedó en un segundo plano para los partidos de El Tanque que oficia de local en Florida, contrastan con la indumentaria de los futbolistas, que están bien vestidos y cuentan con los materiales para realizar los ejercicios.

Moller hijo pide que le alcancen las pelotas nuevas para realizar el trabajo de fútbol. También le pide intensidad a los jugadores. “Hay que hacer más goles”, les grita. Yoel Burgueño, uno de los goleadores del torneo, le hace caso y patea. Felipe Rodríguez, una de las figuras del cuadro, responde y marca un gol.



85.000 dólares.
Es el presupuesto mensual de El Tanque en todas sus categorías, según indicó “aproximadamente” su presidente, Freddy Varela.



Consultado sobre si el club tiene carencias, Raúl Moller aclara: “Lo que pasa que cuando uno acepta determinados cargos y retos, entra sabiendo que sí, que de repente en infraestructura, podríamos tener mejores o más cosas... Capaz que sí. Pero no nos detenemos a evaluar lo que no tenemos y tratamos de potenciar lo que tenemos, por ejemplo contar hoy (por ayer) con el Della Valle o con el Complejo Microsules”, explicó. “Además, no tenemos tanta presión en lo que refiere a resultados”.

Los entrenamientos comienzan a la hora 8.30 y llegan hasta el mediodía. A diferencia de otros equipos, el club no tiene un programa de nutrición para sus jugadores. “En lo que sí hacemos hincapié, y lo abordamos después de cada partido, es que las ingestas sean correspondientes a los trabajos que hacemos”, indicó el entrenador. “Hoy El Tanque no tiene las condiciones. Porque no es solo decir tengo determinados alimentos, también corresponde a los tiempos, al lugar, a la forma y al personal necesario y adecuado para eso”.

Las claves
Una de las explicaciones del buen arranque de los verdinegros en el campeonato es el gran desempeño de varios jugadores que fueron fichados para este certamen, como lo han sido el arquero Johny Da Silva, el zaguero Santiago Fogst o los puntas Burgueño y Rodríguez, quienes llegaron del ascenso. “Sigo los partidos de la B, miro todo”, dijo Moller al explicar su seguimiento de futbolistas. “Voy a todas las canchas y ya estoy pensando que este sábado comienza la B”, agregó.

Luego de ponerle el ojo, el siguiente paso es asesorarse en cuestiones como el carácter o el profesionalismo del futbolista. “Es un aspecto trascendente, porque evidentemente nosotros no concentramos y es difícil que podamos hacer doble horario”.

Pero el aspecto que el entrenador considera fundamental en este buen inicio es el motivacional. “Acá hay una gran motivación y nace de cada uno y nosotros, como conductores, tratamos de hacerla general, que se transforme en una energía positiva de grupo”, señaló. “En función de eso, el trabajo de cada día es estar muy cerca, tener el teléfono abiertos las 24 horas ante cualquier requerimiento de cualquier circunstancia… Es eso”, concluyó Moller. El conductor del sorprendente puntero del Apertura.


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