El solitario final de Bauzá y el Ejecutivo

El presidente de la AUF renunció en pleno tras cuatro años de mandato; el último choque con Nacional fue el tiro de gracia a una gestión desgastada

El domingo en la noche, Sebastián Bauzá apagó el teléfono. Los mensajes habían ido y venido de manera frenética en el grupo de Whatsapp de los dirigentes de la AUF durante el fin de semana, desde la reunión del viernes Torre Ejecutiva con el presidente Mujica. La decisión ya estaba tomada, pero el presidente de la AUF decidió consultarlo con la almohada unas horas más, para conversarlo cara a cara con sus pares y tomar la decisión el lunes por la mañana: el Comité Ejecutivo, bajo el cual Uruguay fue cuarto en el Mundial y campeón de América, renunciaba tras cuatro años, jaqueado hasta reducir su poder político por debajo del mínimo indispensable.

Fue la consecuencia de una situación política desgastada desde hacía tiempo. Incluso en la clasificación a Jordania, el momento más feliz del fútbol uruguayo en los últimos años. En ese momento, con los ojos brillantes y la emoción a flor de piel en el camarín de Ammán y tras el 5-0 de la selección, Bauzá, se descargaba en diálogo con El Observador: “Hace cuatro años que tomo pastillas para dormir”.

¿Bauzá y su Ejecutivo renunciaron por la presión de Nacional, por el anuncio de que le quitarían la confianza –que Ache matizó el domingo de noche, pocas horas después de hacer público su enojo–? En parte, pero como lo dijeron el resto de los integrantes del Ejecutivo, fue sólo el corolario de una situación que estaba tensada al máximo, y que si no se había dado antes era porque el Ejecutivo había decido aguantar hasta el Mundial. El enfrentamiento se había iniciado con varios clubes chicos por los derechos de TV y con el trasfondo del enfrentamiento con Tenfield. Lo de Ache fue, en definitiva, el golpe de gracia.

¿Por qué no esperaron para que Nacional hiciese oficial ese retiro del apoyo? Según los fuentes dirigenciales que consultó El Observador, ya no era necesario:  entendieron que la crisis desatada el fin de semana a raíz de la inseguridad en las canchas le habían quitado, en los hechos, uno de los últimos endebles respaldos que le quedaban al Ejecutivo.

El domingo, Ache lanzó toda su furia tras enterarse que la Mesa Ejecutiva había postergado (por cuatro votos y con la oposición del representante de Nacional Raúl Giuria) el partido de Peñarol-Miramar, por la exigencia de garantías de la Mutual de jugadores.

“Acá no hay temas personales. Prefiero ser lo mas cauto posible. El que no quiera ver lo que pasa está cegado. Siempre el mismo es el perjudicado (...) Primero fue una perla, después fue otra, otra y ya es un collar. Ciertas cosas pueden ser una equivocación, pero tienen un patrón común (...) desde que supo como se formaba el Ejecutivo nunca lo apoyamos, porque no puede estar sin Nacional ni Peñarol adentro. Les dimos toda la gobernabilidad y gracias a que le dimos nuestro apoyo continuaron, sino no se como era. No me quiero precipitar pero hay que ver”, dijo Ache en Carve.

Horas después, en Pasión, bajo los decibeles. Pero el Ejecutivo entendió que el mensaje era claro.

La gestión  de Bauzá
El análisis de la gestión de Bauzá obtuvo un ventajoso acuerdo por los derechos de televisión de las Eliminatorias en una negociación durísima con Tenfield y con denuncias de amenazas que jamás fueron aclaradas.

Pero no fue lo único. Durante la administración de Bauzá, la selección uruguaya clasificó a dos mundiales a los mundiales –obtuvo el cuarto puesto en Sudáfrica 2010–, obtuvo la Copa América, se metió entre los cinco primeros del ranking de FIFA, vió como el cachet de la selección se elevaba, al tiempo que las selecciones juveniles clasificaban a la mayor parte de los mundiales. Además, el Ejecutivo saliente logró ser socio de Tenfield en los ingresos por amistosos y que a partir de 2016 el negocio de la camiseta de la selección vuelva a manos de la AUF. Pero un grupo de clubes chicos no se sentía representado, porque entendían que, en medio de la fiesta, el reparto de dinero de la AUF los dejaba de lado. También afirmaban que los gastos de selección eran excesivos teniendo en cuenta las penurias locales. A eso se le sumaba que desde la negociación por los derechos de las Eliminatorias 2014, se había quebrado la relación con Tenfield.
La guerra

En febrero un grupo de clubes, encabezados por Peñarol, presentó una nota contra la Confederación Sudamericana reclamando que se llamara a licitación por los derechos de la Copa Libertadores. Denunciaban irregularidades en la concesión de los derechos, ya que no se admitía competencia y como ejemplo mostraban la negativa a recibir la oferta por los derechos de la empresa que interesaban a la empresa Global Sports, de Francisco Casal. Luego Peñarol se retiró y quedaron Cerro Largo, El Tanque, Miramar Misiones, Juventud, Racing y Cerro.

Dos días después los presidentes de Peñarol y Nacional, Juan Pedro Damiani y Eduardo Ache, se reunieron en un restorán de Punta Carretas y le dieron todo su apoyo a Bauzá “solo hasta que cumpliera su mandato hasta luego del Mundial”.

Bauzá tenía claro lo que sucedía y denunció: “Freddy Varela (presidente de El Tanque) me vino a decir que tenía que seguir en el cargo y luego fue el que presentó la carta para que me fuera. A mi me han dicho presidentes de clubes que no comparten lo hacen pero que no tenían más remedio que firmar la carta porque de lo contrario no jugaban”. Esos siete clubes realizaron una denuncia penal en contra de Conmebol que este mismo lunes confirmó que abrirá expedientes en contra de esas instituciones. Con ese panorama, la votación para licitar antes del Mundial los derechos de la Eliminatoria 2018 –uno de los objetivos clave de Bauzá antes de abandonar el cargo– tenía un pronóstico pesimista. Sin embargo, el Ejecutivo aún hacía pie.

La gota que rebasó el vaso.
La semana pasada, Ache fue a hablar con Bauzá. “Tiene la obligación de no ser arbitrario. Intenté ayudarlo, más allá de que no estoy entre sus amigos. Lo importante sería que sus amigos no le generen problemas. A mí, en estos casos, me gustaría que mis amigos no me complicaran la vida inútilmente. Hace un año expresé que este Ejecutivo no me representaba”.

Bauzá le contestó: “Las declaraciones del economista Ache no me extrañan.  Nunca defendió a los equipos del descenso. Siempre dijo que el Ejecutivo no lo representa, que iba a tratar de ganar en todas las canchas, en la Asociación”.

Después vino la crisis del viernes, y la novela del domingo. Y la novela tuvo su capítulo final.


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