El semillero de la dirigencia

Las peñas barriales aurinegras generan una estructura en la que asoman muchos jóvenes. Darío Pedretti y Diego Shaw son dos dirigentes sub-30

En un país donde los cambios generacionales en la conducción de las instituciones demoran décadas, Peñarol se destaca por tener dos dirigentes sub 30, que hicieron su camino desde la tribuna hasta el Palacio Peñarol.

Darío Pedretti tiene 28 años, es estudiante de diseño gráfico mientras trabaja en un proyecto independiente sobre el rubro y fue el dirigente más joven en la historia de Peñarol cuando asumió en 2013 como suplente de Ricardo Rachetti de la lista Renovación Aurinegra.

Diego Shaw tiene 24 años, es estudiante de Química y trabaja en una empresa del rubro. En la última semana se sumó al Consejo Directivo en lugar de Rodolfo Catino y es en la actualidad el dirigente más joven de la historia del club.

Oposición y oficialismo, Pedretti y Shaw se sumaron a la invitación de El Observador y contaron su historia en un bar céntrico.

¿Como nace su vinculación con Peñarol?
Pedretti: Yo entré a Peñarol en 2008 como periodista para cubrir la pretemporada cuando Gustavo Matosas era el técnico. A partir de ahí me fui vinculando con gente para trabajar en diferentes comisiones y en ese momento me empecé a tirar para el lado político. Arranqué con Rodríguez Puppo en la lista “A lo Peñarol”, después me fui con Ricardo Rachetti y para estas últimas elecciones armamos la lista joven de Renovación Aurinegra. Llegué al Consejo Directivo hace 3 años como suplente de Ricardo Rachetti y en su momento fui el dirigente más joven hasta que por suerte se pudo sumar Diego.
Shaw: Entré a Peñarol en 2011 de la mano de Rodolfo Catino con un vínculo de amistad familiar y luego se fue dando que me llamaron de otros lugares como el fútbol femenino para dar una mano hasta que llegué al trabajo de juveniles que creo que ahora se está viendo.

¿Vivieron el día con la ansiedad de un clásico por ejemplo?
Pedretti: Si fue muy fuerte. Cuando entré a Peñarol era diferente que ahora. La gente te decía que para ser dirigente tenías que tener mucho dinero y contactos y yo no tenía absolutamente nada de eso. Entrar al Consejo fue una demostración a mí mismo de que eso se podía hacer, con mucho esfuerzo y trabajando. Y a nivel personal me vinieron un montón de emociones porque tengo un abuelo materno que era enfermo de Peñarol y ya no lo tenía al lado. En ese momento yo estaba trabajando en una empresa en Carrasco y me dejaron salir antes. Me tomé el 104 un día de calor impresionante, en febrero y venía por la sombra para no transpirar la camisa y llegar muy sudado (risas).
Shaw: Sin dudas, pero hay que romper un poco los cánones de la gente que tiene que entrar a la directiva. Se cree que debe ser gente de una edad avanzada o determinadas características y lo cierto es que Peñarol forma dirigentes.

¿Cuando decidieron ser dirigentes hubo algún reparo a nivel familiar?
Pedretti: En mi caso mi familia no entiende mucho el fanatismo por Peñarol, entonces fue un tema de romper barreras porque al principio no les gustó la idea. Ser directivo es honorario y está bueno destacar eso porque la gente cree que uno llega al cargo para conseguir cosas y no es así. Perdés un montón de cosas, pero la satisfacción es grande porque cuando la pelota entra sabés que tenés algo que ver. El camino es ese y la familia siempre está. En la campaña electoral hay mucha gente que habla y dice cosas que no son verdad y ellos apoyan siempre.
Shaw: Mi familia se lo tomó más como un hobby, pero a medida que pasaba el tiempo veía que podía hacer más cosas. Es un camino donde perdés mucho tiempo y dinero, pero en 123 años la gente sigue prejuzgando en que los dirigentes se hacen ricos. La juventud está más cerca de las cosas normales de la vida y ese concepto lo podemos cambiar. Yo la tengo que pelear como cualquiera.

¿Les dolió el no de Aguirre?
Pedretti: A mí sí. Hubo gente que habló de más. A Diego no lo vi, así que Bengoechea es el ídolo que siempre tuve.
Shaw: No hay mal que por bien no venga. El fútbol es muy dinámico. Las cosas pasan muy rápido y quedarse en cosas anteriores nos hace perder el foco.

Por su edad vivieron de lleno el Quinquenio ¿Qué significa la llegada de Pablo al club?
Pedretti: Voy a ser sincero, desde que asumió Bengoechea me da vergüenza ir a Los Aromos. Lo traté dos veces por teléfono y no hablé con él personalmente. Su llegada me da un montón de sensaciones diferentes por la admiración que le tengo. Siempre quiero tener una foto con él.
Shaw: Pablo es un símbolo. Yo veo fotos y me acuerdo de su etapa como jugador. A Los Aromos no voy desde el año pasado porque trato de cumplir mi función en las juveniles y cumplir mi trabajo donde se me pide.

Hoy el tema clave es el director deportivo ¿Qué opinan?
Pedretti: Es la persona que va a marcar el futuro deportivo. Yo estoy a favor del cargo y está bien que se tome un tiempo para pensar las opciones y elegir al mejor. Creo que un director deportivo que se haga cargo de la estructura es necesario, además de cuidar al técnico.
Shaw: Hay que tener cuidado en el sentido de no superponer funciones. Los candidatos aún no saben 100% las funciones delimitadas. Valoro mucho el intercambio que hubo sobre el tema. Si encontramos a alguien que cumpla todos los puntos necesarios para el cargo estará bien. Es una función importante en un club muy grande y la persona que llegue tiene que tener mucha espalda.

¿Qué deseo tienen para 2015?
Pedretti: Lo único que puedo pedir es ser campeón y me gustaría que todos los que me acompañaron en la lista joven puedan entrar a laburar.
Shaw: Ser campeón porque podríamos jugar la Libertadores en nuestro estadio, algo que sería soñado para todos.


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