El rugby se prepara para ser una estrella en Río 2016

Tras 92 años de ausencia, la ovalada vuelve a los Juegos Olímpicos con una versión renovada, ágil, atractiva y que marcará una exposición inédita para el deporte
Tras 92 años de ausencia, la vuelta del rugby a los Juegos Olímpicos es una de las grandes novedades que tendrá Río 2016. El deporte de la ovalada aparecerá en su modalidad de sevens, ya en el arranque de los Juegos: del sábado 6 al lunes 8 en la rama femenina y de la rama masculina del martes 9 al jueves 11.

Se trata de un mojón clave en la historia del deporte. De hecho, desde World Rugby se le ha dado una importancia estratégica, que derivó en su aprobación en la carta olímpica en 2009. Era un objetivo que desvelaba al francés Bernard Lapasset, hasta junio presidente de la entidad, y que ahora dejó el cargo para ser presidente del comité que compite por organizar París 2024.

Es que el rugby, en franca expansión en las últimas décadas, encontró en el seven su vehículo perfecto de crecimiento. Más rápido y corto que el XV, más simple –quizás demasiado para los fanáticos tradicionales–, y sobre todo, más entendible para el recién llegado, el seven es un espectáculo que impresiona de entrada. Siete jugadores por lado en una cancha del mismo tamaño que la del XV y con prácticamente las mismas reglas, aseguran emoción por doquier, velocidad, con tantos tries o más que en un partido de XV, donde las defensas se han perfeccionado al punto que suelen imponerse a los ataques.

Además, con jornadas de 12 partidos (cada equipo juega al menos dos), cada día del rugby en Río tiene entretenimiento asegurado, uno de los principales atributos que busca el olimpismo. En solo tres días desarrolla toda la competencia, otro atractivo que el Comité Olímpico Internacional sopesó para elegirlo. Además del hecho que el Mundial de XV sea el tercer evento deportivo más visto del mundo, detrás de los Juegos y el Mundial de Fútbol: el rugby le aportará millones de espectadores a los Juegos, y a su vez conseguirá millones nuevos, por lo que para ambos es un negocio redondo.

El seven también permite a selecciones sin mayor historia entreverarse entre los grandes como no podría ocurrir en el XV, donde el poderío de los 10 o 12 mejores equipos del mundo está muy separado de los equipos que están entre el 10 y el 20, y a su vez estos con el resto del mundo. El seven, con sus características reducidas, le ha permitido a Estados Unidos, o a Kenia, colarse entre los mejores del mundo, contradiciendo el statu quo del rugby, lo que ilusiona países que vienen abajo: con buen trabajo es posible llegar a los Juegos Olímpicos y colarse entre los mejores. Que se lo pregunten a España, que quedó lejos de la clasificación al Mundial de XV pero en seven logró meterse entre los 12 mejores del mundo que pelearán por la medalla.

Río 2016 marcará la historia del rugby, y los dirigentes de la ovalada esperan una explosión una vez que nuevos públicos conozcan el deporte y su universalidad.

"Los Juegos Olímpicos marcarán un antes y un después para el crecimiento del rugby y su popularidad en todo el mundo", dijo Lapasset hace poco. "La participación global ya se ha duplicado desde que conseguimos el ingreso olímpico en 2009, y la participación de las mujeres aumentó en cinco veces. Las relación entre las Uniones Nacionales y los Comités Olímpicos ha aumentado muchísimo, lo que ha multiplicado la inversión. Y eso también ha llevado a que el rugby haya entrado en muchos programas escolares en todo el mundo. Nuestra estrategia olímpica apuntaba a todo esto, pero la respuesta ha sido mejor de la que pensábamos", indicó la persona en el mundo que quizás más hizo por lograr la re inclusión del rugby en los cinco aros.

En ese sentido, la World Rugby hizo una apuesta decidida a contar con una lista de primer orden para los juegos. Se distanció del golf, por ejemplo, que en su regreso olímpico tras 112 años sufrió la baja de los cuatro mejores jugadores del mundo. Río es una prueba para el rugby, como para todos los otros deportes, para poder seguir en la carta olímpica, pero, en vez de eso, los objetivos del deporte en realidad están en seguir ganando espacios. Puede ser el inicio de una explosión inédita. l

Río es prioridad
Muchas estrellas quisieron estar en Río: Quade Cooper, el showman de Australia, el All Black Liam Messamn, o el máximo tryman de los mundiales, el sudafricano Bryan Habana. Quedaron afuera no por decisión personal, sino porque no entraron en la lista de sus países. Síntoma de que el seven alcanzó un nivel tal con su Circuito Mundial, que es difícil, aún para los mejores, competir con los especialistas. Pero sí estarán algunas figuras reconocibles en el mundo del rugby: Sonny Bill Williams, el All Black que ha saltado del rugby union al league y hasta pasó por el boxeo, o el argentino Juan Imhoff, de Racing Metro. También estrellas del Circuito Mundial, como el capitán neocelandés DJ Forbes o el velocista de EEUU Carlin Isles, que cambió el fútbol americano de la NFL por el rugby sevens. Cecil Afrika, con sus rastas y su explosión ofensiva, es otra figura fácimente reconocible.

12 equipos
Masculino y femenino
Tres series de cuatro equipos. Dos primeros y los dos mejores terceros van a cuartos por medalla. Favoritos: Nueva Zelanda y Fiyi en varones, Australia en mujeres

Uruguay
Afuera en la Qualy Final
Los Teros VII cayeron ante Argentina en la final Sudamericana. En la Qualy final , donde sólo clasificaba el campeón, fueron 10° entre 16. Las Teras fueron cuartas en Sudamérica.

Torneo Masculino
GRUPO A: Fiyi, EEUU, Argentina y Brasil
GRUPO B: Sudáfrica, Australia, Francia y España
GRUPO C: Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Kenia y Japón
TORNEO FEMENINO
GRUPO A: Australia, EEUU, Fiyi y Colombia
Grupo B: Nueva Zelanda, Francia, España y Kenia
GRUPO C: Canadá, Gran Bretaña, Brasil y Japón

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