El riesgo en la entraña de la audacia

La propuesta dinámica y ofensiva de Fossati desnudó falencias defensivas que Deportivo Cali aprovechó para robar un empate

Arriesgar en el fútbol tiene su precio. Más cuando el juego viene atado a los conservadurismos, a la cultura y a la tradición. Renunciar a “la nuestra” en Uruguay es poco menos que un pecado capital. Pero este Peñarol, así y todo, arriesga. Va al frente.

Se reinventa conceptualmente para ser competitivo en la arena internacional. Y ayer pagó el alto precio del cambio empatando como local 2-2 ante Deportivo Cali en partido de ida de la segunda ronda de la Copa Sudamericana.

El fútbol veloz, dinámico, ofensivo y arriesgado que promueve Jorge Fossati se estrelló ayer ante la fría velocidad de los contraataques colombianos que supieron levantar dos veces un marcador que les fue adverso.

Ya el arranque fue complicado. Porque como buen equipo colombiano, Deportivo Cali salió a manejar la pelota.

Claro, estos tipos están construidos con el ADN del pase al pie.

Desde que están en la panza no patean a sus madres como lo hacemos los uruguayos, es decir, a modo despeje. No, ellos están dando un pase. Son caricias para la mamá.

Dueños de la pelota y del terreno insinuaron un par de avances sobre el arco de Migliore.
Pero Peñarol se afirmó. Y sobre el eje que en este equipo es Sebastián Píriz le peleó la pelota al rival. Se la sacó como un equipo uruguayo se la tiene que sacar a uno colombiano: con los dientes apretados.

Ahí Píriz también fue clave. Recuperó varias pelotas o corrió rivales para enrtregárselos a sus compañeros en defensa. Pero además corrigió su déficit de los partidos anteriores: la entrega. El volante central pasó bien y muchas veces ampliando el panorama del juego, cambiando el sentido de las jugadas, leyendo el juego.

Bajo esa premisa del control, Peñarol intentó después jugar en combinaciones ofensivas ágiles generando micro-circuitos que por derecha (con Zalayeta-Pacheco-Rodales) fueron más aceitados que por izquierda (con Japo Rodríguez-Diogo).

Núñez entró en sintonía: a los 10' enganchó en el área, resbaló, se levantó y se la puso en la cabeza a Zalayeta que, solo, definió afuera abajo del arco.

Siete minutos más tarde, el arquero colombiano Luis Hurtado falló en un centro de Diogo que peleó Núñez y Pacheco lo tuvo, mano a mano y con un golero descolocado. No una vez: dos. Pero las dos veces que buscó el arco el arquero respondió notablemente.

Así, Peñarol dejó escapar sus chances. Y los cafeteros se acomodaron. Advertido de que Peñarol va y va por afuera, el entrenador modificó su inicial 4-3-1-2 por un 4-4-2 donde Luis Mosquera pasó de enganche a jugar de volante externo por afuera.

La solución resultó acertada y los últimos 15’ del tiempo inicial se consumieron al ritmo lento que le puso la visita.

El aurinegro reaccionó recién en el arranque del segundo tiempo. Era el momento.

Núñez entró enchufado a 220. Al minuto giró en el área y remató cerquita del palo.

Inmediatamente se la bajó de taco a Rodales que fue al fondo y la puso al medio y atrás. Centro de la muerte, de manual. Núñez definió bien para el 1-0.

Pero si bien mostró muchas bondades, Peñarol tuvo un gran defecto: careció de manejo de situación. No supo administrar la ventaja. Y flaqueó atrás.

Y no una, sino dos veces se pudieron levantar los colombianos. Primero con la suya, el toque y toque, empató Herrera. Después con un pelotazo a espaldas de los defensas –otros riesgos, los endémicos de la línea de tres– desde donde Rivas clavó un misil minutos después de estrellar otro en el palo.

Entre esos dos tantos medió un golazo de Zalayeta que arrancó en propio campo encarando y desempolvando de entre los años sus memorias de potrero para descargar e ir a buscar al área. Pacheco se la puso en la cabeza y el 17 marcó un golazo.

Pero aquel 2-2 significó descontrol. Desorganización. Y salvo dos chances sobre el cierre (Olivera y Silva) gestadas más a impulso anímico que a claridad conceptual, Peñarol estuvo a merced de su rival. Porque ir al frente tiene estos riesgos. Y más ante un buen rival.

PEÑAROL 2:2 DEPORTIVO CALI

Estadio: Centenario.
Árbitro: Rody Zambrana (Ecuador).
Peñarol: Pablo Migliore, Gonzalo Viera, Carlos Valdez, Darío Rodríguez, Andrés Rodales, Sebastián Píriz, Diogo Silvestre,  Antonio Pacheco, Jorge Rodríguez, Marcelo Zalayeta y Carlos Núñez. Director técnico: Jorge Fossati.
Deportivo Cali: Luis Hurtado, Helibelton Palacios, Cristian Nasuti, Germán Mera, Frank Fabra, Yerson Candelo, Andrés Pérez, Juan David Cabezas, Luis Mosquera, Carlos Rivas y Sergio Herrera. Director técnico: Héctor Cárdenas. 
Tarjetas amarillas en Peñarol: 30' Antonio Pacheco, 79' Sebastián Píriz, 87' Darío Rodríguez.
Tarjetas amarillas en Deportivo Cali: 11′ Helibelton Palacios (DC), 24′ Germán Mera (DC) y 29′ Andrés Pérez (DC).
Cambio en Peñarol: 61' Alejandro Silva x Andrés Rodales, 70' Hernán Novick x Diogo, 79' Juan Manuel Olivera x Carlos Núñez.
Cambio en Deportivo Cali: 72' Víctor Giraldo x Luis Mosquera, 77' John Viafara x Sergio Herrera, 84' Carlos Rivas x Miguel Murillo.
Gol: 48' Carlos Núñez (P), 54' Sergio Herrera (DC), 57' Marcelo Zalayeta (P), 68' Carlos Rivas (DC).


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