El regreso del Matador: Cavani brilla como nunca

Edinson Cavani jugó un partido notable, aprovechó a un Luis Suárez generoso y fue la figura de Uruguay que sigue puntero rumbo a Rusia
Hay jugadores dotados de un talento individual que los hace distintos, hay otros que se ganan el lugar en base al gran sentido colectivo que pregonan y otros que asimilan en el esfuerzo de manera tan natural que se vuelven imprescindibles.

La gran victoria de Uruguay ante Venezuela por Eliminatorias se edificó con la intensidad propia de un equipo que no regala nada pero con el toque especial de Edinson Cavani que, ayudado por una monumental tarea de Luis Suárez, ratificó su gran momento con dos goles que dejaron afónico al Centenario.

A diferencia de otros partidos, donde Cavani fue el bombero táctico de un equipo que tiene como meta no perder el orden, ante Venezuela el salteño comenzó jugando unos metros detrás de Suárez flotando por todo el frente de ataque y hasta intercaló el rol con el hombre de Barcelona.

Su renovada confianza en PSG tras el alejamiento de Zlatan Ibrahimović y un comienzo a todo gol en Europa eran las credenciales que traía Cavani junto al sello distintivo de una eliminatoria que lo tiene como máximo goleador.

Sus goles ante Brasil, Perú, Paraguay y Venezuela fueron claves y grandes responsables del actual momento celeste.

Su importancia en el partido

Ayer tuvo una gravitación total sobre el resultado, participando en el primer gol y anotando los otros dos.

Con el partido cerrado, Carlos Sánchez abrió el juego hacia Luis Suárez que volvió a demostrar su amplio catálogo de fundamentos para asistir de zurda a Nicolás Lodeiro que abrió el marcador. ¿Qué hizo Cavani en el gol? Apareció por el primer palo, arrastró la marca de Oswaldo Vizcarrondo y liberó la calle central para que Lodeiro, en un gesto técnico notable, firmara el 1-0.

Apenas 14 segundos tenía el complemento cuando aprovechó un pase de Sánchez para fabricarse el segundo gol de manera casi artesanal. El venezolano Wilker Ángel saltó en busca de la pelota, Cavani ganó la posición en el aire y le pegó de sobrepique para lograr que la pelota hiciera el efecto deseado: comba abierta para hacer estéril el esfuerzo de Daniel Hernández.

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Era el 2-0, el gol de la tranquilidad para Uruguay y un golpe psicológico brutal para una Venezuela que veía como su charla técnica en el vestuario se iba por el excusado. El público de la selección, muchas veces injusto a la hora de reconocer los esfuerzos individuales, no dudó un segundo en ovacionarlo y él retribuyó el mimo.

Pero había tiempo para más. Uruguay no se quedó quieto con la ventaja en el marcador y aprovechó las franquicias de un equipo que no lo atacó más. Rafael Dudamel intentó evitar una goleada histórica y quitó a los dos jugadores que más peligro generaban en la última zona celeste, Adalberto Peñaranda y Juan Pablo Añor, para colocar dos defensores.

Ante esa facilidad, Uruguay se volvió un equipo vertical y profundo, con juego por las bandas gracias al buen partido de Sánchez y de Rodríguez y con un lateral como Corujo que hizo el desgaste constante para sumar voluntades por el carril derecho.

Justamente por esa calle, Sánchez dominó la pelota y asistió a Suárez que caía de frente al arco en busca del 3-0, pero el goleador de Barcelona tenía un as bajo el manga, otro truco en un repertorio adquirido que lo convierte en un jugador completo.

Apenas la pelota llegó a su posición puso un taco perfecto para dejar a Cavani solo ante el arquero y cerrar el partido con un gol que cayó como sentencia. La sociedad de salteños lo hacía de nuevo.

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Por los lugares que ocupaban en la cancha, corrieron para el festejo hacia sectores diferentes. Suárez se abrazó con el banco de relevos y varios de los titulares corrieron hacia Cavani. Sin embargo, a la distancia, se buscaban con la mirada y se fundieron en un abrazo en el punto penal, zona de confort si las hay ante jugadores de tanto nivel.

Cavani y Suárez obligan al ejercicio de despegarse del sentimiento para valorarlos en su real dimensión. Cuando se juntan son dinamita pura. Lo sabe Óscar Tabárez, lo saben sus compañeros y lo saben los rivales.

Sin embargo no hay antídoto para el poder colectivo. "En lo individual, en el uno contra uno, son muy buenos pero son mucho mejores cuando son colectivos. No existen fórmulas exactas para controlar a jugadores como Cavani y Suárez", había dicho el propio Dudamel en la previa y no le erró en el diagnóstico.

Con el partido terminado todas las cámaras buscaron a Cavani que cerró así su noche perfecta: "Es lindo ganar así en casa. Sabíamos que iba a ser un rival muy duro, pero lo encaminamos. Esta selección lucha todas, nunca se rinde, no da un partido por perdido y lo ganamos con claridad".

Igualó la marca de Diego Forlán

Con los dos goles logrados ayer ante Venezuela, Edinson Cavani llegó a 36 tantos en la tabla histórica de los goleadores celestes e igualó la marca de Diego Forlán. Ambos comparten ahora el segundo puesto en la tabla de máximos artilleros detrás de Luis Suárez, quien suma hasta la fecha 45 goles. Cavani es además el goleador de la actual eliminatoria con 7 goles, seguido por el ecuatoriano Felipe Caicedo con 5.

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