El proceso de Tabárez, ¿éxito o fracaso?

Terminó la luna de miel de la Sub 20 y se reanuda la batalla de las Eliminatorias

Terminó la luna de miel de la Sub 20. Se espera un recibimiento. Y la batalla volverá a comenzar. Esta historia es así. Se rinde examen permanentemente. Las Eliminatorias están a la vuelta de la esquina. La gente recuperó la confianza, pero la parada sigue siendo compleja por la situación del equipo uruguayo en la tabla de posiciones. Y al margen de todo lo que se hizo, el técnico Tabárez volverá a estar en el punto de mira.

El fútbol es así. Un resultado puede determinar el éxito o el fracaso de una gestión. Sin reparar en lo que se hizo o se puede llegar a hacer.

El entrenador de Uruguay ya conoce esta historia. Antes de la final de la Copa América de 2011 expresó: “¿Qué quiere decir, que si perdemos con Paraguay no sirve todo lo que hicimos? Hay que pensar más en lo que hay que hacer porque ya lo dije en el Mundial, la recompensa está en el camino, en cómo se hacen las cosas”.

Y ahí está el punto, en cómo se hacen las cosas. Tabárez lleva adelante un proceso que para algunos es un éxito y para otros más de lo mismo.

¿Qué le crítican? Que insiste con los mismos y no prueba con otros jugadores. Que el perfil futbolístico de los técnicos de las selecciones juveniles no es el mismo. Que responde mal en las conferencias y que ya no hablaba, pontificaba. Que se demora en los cambios. Que se embriagó con las mieles del triunfo. Que el equipo no tiene un padrón de juego definido. Que Cavani es delantero y Lugano no puede jugar más. Son muchos los cuestionamientos. Y se van a redoblar si pierde.

Pero a la hora de mirar la otra mitad del vaso, y dejando al margen los resultados que están detallados en la página 7 del informe de El Observador, se deben tener en cuenta otros aspectos.

Tabárez renovó y lo transformó en la casa de la selección un complejo que era cuestionado por los propios jugadores. Desde su llegada se instaló una cancha de césped sintético y se viene otra techada. Se levantaron vestuarios  independientes y se acondicionaron las habitaciones.

Apostando a un perfil de futbolista se cambió el trato. Los jugadores de la selección se comportan como verdaderos profesionales. Se terminaron las caras largas y las respuestas fuera de lugar.

Armó un grupo. Acaso la tarea más compleja para un entrenador. La construcción de un plantel no es sencilla. Se miran aspectos que van más allá del futbolístico. Quienes convivieron en un grupo saben que hay todo tipo de cabezas. Pero todas tienen el mismo objetivo: jugar. Entonces hay charlas de vestuario, gente que está conforme y otra que no. Pero manejó el vestuario.

Generó el proceso de selecciones juveniles que comandó hasta el Mundial de 2010 y que, por diferentes circunstancias, lo tuvo al margen hasta la renovación de su contrato. Todas las selecciones giran en su entorno y la comunicación entre los entrenadores es permante.

Revalorizó a la selección con el cuarto puesto en el Mundial 2010, la obtención de la Copa América 2011 y la actuación en la Copa Confederaciones. Se podrá decir que en este último torneo terminó cuarto y no le ganó a los favoritos. Pero Uruguay necesitaba otra cosa. Volver a ponerse de pie.

Permitió el ingreso de dinero para las arcas de la AUF que se posicionó de otra manera a la hora de renegociar contratos de televisión que se arreglaban entre gallos y medianoche y muchas veces a cambios de favores. Independizó a la selección de todo tipo de vínculos que existían.

Se elevó el caché de dinero que percibe la AUF por concretar partidos amistosos, como ocurrió contra Rusia.

Terminó posicionando nuevamente a Uruguay en el concierto del fútbol mundial luego de mucho tiempo en la oscuridad.

Despojó a la camiseta celeste de aquella aureola de pegar o jugar sucio. En varias oportunidades se ganó el premio fair play. Un reconocimiento que indica que se va por buen camino.

Y otro aspecto que involucra a los dirigentes: es el único país de América que, desde 2006, no cambió de entrenador.

En este detallado informe de El Observador de todas las selecciones sudamericanas se podrán obtener más conclusiones. 

Vistas las cartas. Presentados los principales cuestionamientos que recibe y los aciertos que logró desde que ocupa el cargo, vale preguntarse, antes de que la historia termine con felicidad o se pueda derrumbar: El proceso Tabárez, ¿es un éxito o un fracaso?


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