“El presidente arengaba tirando tiros al aire y al piso”

La historia del volante de Standard Lieja, Ignacio González, su presente en el fútbol belga y una anécdota increíble de su estadía en Levadia, Grecia

Del Danubio campeón uruguayo 2004 dirigido por Gerardo Pelusso, al Standard de Lieja. Claro que durante ese tiempo pasó mucho en la carrera deportiva de Ignacio González.

Comprado por Valencia en 2008 fue poco lo que pudo jugar en el elenco de “Mestalla”, fue cedido primero a Mónaco, luego a Newcastle, Levadiakos y Levante. En el verano europeo de 2011 rescindió contrato con el elenco “che” y recaló en Lieja, en el Standard, uno de los tres equipos grandes del fútbol belga.


“Había una opción de volver a jugar en Levante, pero ellos tenían que desprenderse de algunos jugadores por lo que opté por venir a Bélgica” comentó, hace un tiempo ya, Ignacio González desde la fría Lieja.

Tras rescindir con Valencia, “Nacho” González firmó contrato por dos años, con opción a un tercero con el elenco belga: “Vine para jugar me siento muy bien físicamente por más que aún no jugué todo lo que deseaba”. Declaró antes del comienzo de la temporada en Standard, que ahora lo tiene como uno de las principales figuras, participando asiduamente del equipo titular y convirtiendo en lo que va de la Pro League seis tantos, para que su equipo se clasifique a los Play Off.  

La vida en Lieja
Lieja tiene aproximadamente 200 mil habitantes, está ubicada al este de Bélgica, una ciudad calma.

El volante y su esposa Alejandra tienen una pequeña hija, Belén, que nació en agosto de 2011, “Nacho” reconoce que en Lieja todo es muy distinto a lo que era en Valencia: “el idioma, la comida, allí estuve en su momento con Stuani (al que conocía de Danubio) y con Munúa. Con mi esposa tratamos de salir, conocimos a una uruguaya que vive aquí que se llama María Picón que es esposa de un anestesista y con ellos y con el venezolano Seijas a veces hacemos barbacoas”. En 2011 otros ex danubianos coincidieron con Nacho González en Bélgica: Gerardo Von der Putten, que jugó en el Visé, un municipio cercano a Lieja y Gary Kagelmacher, en el Germinal Beerschot de Amberes.

En Bélgica se habla flamenco y francés, y Lieja es francófona, idioma ya conocido para el ex Danubio: “en mis tiempos en Mónaco aprendí francés y cuando llegué a Lieja, que al principio lo hice solo y como no tenía con quien hablar español tuve que hacerlo en francés y eso me hizo aprender mucho el idioma”.

El club más pasional
Al volante uruguayo le sorprendió la afición de su equipo: “La hinchada de Standard de Lieja es la más pasional de Bélgica, y eso me llamó la atención. Lieja es una ciudad humilde, hay muchos descendientes de inmigrantes españoles e italianos que llegaron para trabajar en minas. Entonces la gente es obrera y asiste al fútbol. Generalmente cuando Standard juega de local, el estadio que tiene capacidad para 30000 personas, nuestro se llena”.

Standard es uno de los tres grandes de la Jupiler League, los otros son el Brujas, de la ciudad homónima y el Anderlecht, de Bruselas, la capital. “Cuando viajamos fuera de Lieja, lo hacemos el día antes, como las distancias son cortas vamos en ómnibus. Los partidos generalmente son a las 8 de la noche y nos regresamos a Lieja, cuando somos visitante, los mismos días del partido”.

La historia griega
Levadia es una pequeña ciudad de 25000 habitantes a una hora y media de Atenas. “Cuando llegué ahí me dije a dónde vine. A veces faltaba agua caliente, el campo de entrenamiento no era muy bueno y al presidente de pronto se le daba por sacar un revolver en una reunión con jugadores y arengaba tirando tiros al aire o al piso. Además nos mandaba al hijo y al sobrino a controlarnos si estábamos cenando y eran más de las 11 de la noche nos hacía irnos. Por suerte hicimos un gran grupo con algunos jugadores, españoles e italianos y también estaba Fernando Machado que se portó muy bien conmigo y con eso paliamos el mal momento”.

"Nacho" González, futbolista uruguayo en Bélgica

Fuente: Gustavo Martín

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