El premonitorio legado de un rey

Michael Schumacher, adicto a la adrenalina y la velocidad, tiene su testamento redactado desde 2010 que incluye una fortuna de € 1000 millones, seis mansiones, una isla y un jet privado; sigue en coma

La carrera de Michael Schumacher, a bordo de un monoplaza de Fórmula 1, estuvo marcada por el riesgo. El alemán se caracterizó por ser un piloto agresivo y competitivo al máximo que lo llevó a lograr siete títulos mundiales y desfilar por escuderías de la talla de Jordan, Benetton, Ferrari y Mercedes Benz.

Fruto de su carácter intransigente y su permanente sed de victorias, Schumacher se vio envuelto en varias polémicas sobre la pista, que incluso pusieron en riesgo su vida y la de sus competidores.

Son recordados sus peligrosas maniobras para obtener réditos deportivos, como el choque contra el Williams de Damon Hill en el Gran Premio de Australia de 1994, la colisión contra el Williams de Jacques Villeneuve en Jerez de la Frontera en 1997, el adelantamiento con el Safety Car en pista en Silverstone en 1998 y el incidente con Fernando Alonso, en la clasificación del Gran Premio de Mónaco, en 2006.

Schumacher fue protagonista de otro adelantamiento con banderas verdes en el mismo circuito pero en la edición 2010 y su última gran polémica dentro de una pista la compartió con Rubens Barrichello en Hugría en la misma temporada.

El alemán arrinconó al brasileño contra un muro para evitar perder un lugar. La maniobra llevó a que los comisarios deportivos suspendieran a Schumacher con diez posiciones en la parrilla de salida de la siguiente carrera.

No exento de polémica estuvo también el episodio con Rubens Barrichello en 2002. En Australia el brasileño iba en primer lugar y debió ceder su puesto ante el expreso pedido de la escudería Ferrari.

El agradecimiento llegó después. En Indianápolis Schumacher lideraba con comodidad y dejó que Barrichello le recortara distancias para dejarlo pasar sobre el final de la carrera.

Luego de ese episodio la Federación Internacional de Automovilismo modificó la normativa para prohibir las órdenes de equipo.

Esa genética competitiva la llevó también fuera de la pista, para quitarle la novia a su compañero Heinz-Harald Frentzen, piloto de Fórmula 1 entre 1994 y 2003.

Corinna Betsch se casó con Schumacher en agosto de 1995 y formaron una familia que se agrandó con la llegada de Gina María en enero de 1997 y de Mick en marzo de 1999.

Fue justamente Mick, quien corre en karting con el apellido materno para no sufrir comparaciones, quien esquiaba con su padre al momento del accidente.

En 2009 el pánico volvió a tocar la puerta de la familia. Schumacher había sufrido una caída en moto en una pista de Cartagena y tal fue la conmoción, que decidió dejar escrito su testamento. “Redacté mi testamento porque soy un hombre de familia, no tanto por la Fórmula 1, sino por las cosas que pueden pasar en el día a día” le dijo semanas después al Daily Mail.

Schumacher fue durante muchos años el deportista mejor pago del planeta y recién perdió ese privilegio en 2001, cuando quedó por debajo de Tiger Woods y por delante de Michael Jordan y Roger Federer.

El testamento indica que la fortuna de Schumacher, estimada en €1.000 millones, está asignada en partes iguales para su esposa Corina y sus dos hijos Gina y Mick.

En la herencia se incluyen las seis mansiones que Schumacher posee en Suiza, Francia, España, Italia y Noruega, donde habita según la época del año.

Sumado a las edificaciones que posee, se destacan una isla privada en el archipiélago artificial de Dubai, regalo del jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, valorada en siete millones de dólares, una colección de motociletas Harley Davidson, un jet privado Falcon 2000 para 17 personas que le costó U$S 22 millones y varios vehículos de lujo, entre los que se destacan un Ferrari Enzo, un FXX y un Bugatti EB 110 SS.

En 1996 compró su primera mansión, ubicada en Vufflens-le-Château (Suiza). La casa tiene edificados 1.400 metros cuadrados y cuenta con 15 habitaciones, piscina, sauna, gimnasio, baño turco, una sala de cine y un campo de golf con simulador de relieve electrónico.

En 2004 decidió ampliar sus bienes en el país relojero y adquirió una casa abandonada sobre el lago Leman. La propiedad fue restaurada a entero gusto del piloto y cuenta con un jardín medieval, una zona de juegos que incluye una cancha de fútbol con medidas reglamentarias y un estanque natural. El gesto romántico de la mansión es una caballeriza, que Schumacher mandó instalar para su esposa, cuya pasión son los caballos.

Las propiedades se extienden a un exclusivo chalet de madera en Trysil (Noruega) con vistas a las pistas de esquí, una casa de verano en Mallorca (España), otro chalet en la estación de esquí de Maribel (Francia), lugar donde sufrió el accidente.

Su última compra fue una residencia en el Lago di Como (Italia) con más de 37 habitaciones y valuada en U$S 26 millones. Esa propiedad la adquirió luego de ofertar más que Brad Pitt, Bruce Springsteen y Kevin Costner.

Los ingresos publicitarios de Schumacher lo llevaron a ganar hasta U$S 235.616 por día y sin pagar impuestos, por declararse desocupado en tierras suizas, ante la falta de competencia automovilística local.

Luego de que el fisco alemán se quedara con el 25% de sus ingresos, el piloto no volvió a vivir en su país y decidió volcar a ese dinero a causas de UNESCO, UNICEF y la Cruz Roja.

Schumacher se encuentra internado en el Hospital de Grenoble desde el 29 de diciembre y en coma inducido luego de soportar dos cirugías cerebrales.

Con sus siete títulos mundiales, 91 victorias, 155 podios, 68 poles y 77 vueltas rápidas, el polémico rey de las pistas, sigue luchando por su vida.


Fuente: Danilo Costas, @DCostas8

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