El poliuretano ya fue

Tras la prohibición de las súper mallas, los nadadores volvieron a superar marcas mundiales

En los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 Michael Phelps no solo asombró al mundo por sus ocho medallas de oro sino también por su LZR Speedo: un traje de baño en cuya confección intervino hasta la Nasa. Así comenzaba la era del poliuretano que en dos años modificó toda la tabla de récords mundiales de la natación.

Prohibidos los trajes, desde el 1º de enero de 2010, solo se bajaron dos récords Mundiales en dos años. Sin embargo, en Londres la natación demostró que la evolución deportiva sigue su curso: se mejoraron nueve plusmarcas mundiales.  

Claro que esta realidad no puede compararse con la de Beijing 2008 cuando se mejoraron 25 récords mundiales y 66 olímpicos.

Mucho menos con el Mundial de Roma 2009 –cuando Jaked, Arena y Adidas salieron al mercado a mejorar los trajes de Speedo– y fueron 43 las plusmarcas mundiales mejoradas.

Por eso se prohibió el poliuretano (o neopreno, lo que usan los surfistas y los triatlonistas) y se volvió al textil. A ver a los nadadores varones con mallas solo de la cintura a las rodillas. 

En 2010 no se mejoró un solo récord mundial de pileta olímpica (50 metros). Sin embargo, en pileta corta (25 metros, donde lógicamente se lleva otra tabla de récords) Ryan Lochte mejoró en el Mundial de Dubái las marcas de 200 y 400 m combinado.

En el Mundial de Shanghái del año pasado los récords de Lochte en 200 m combinado y el chino Yang Sun en 1.500 m libre fueron el preludio de lo que ocurrió ahora en Londres.

Nueve marcas mundiales se mejoraron en el Centro Acuático, además de 16 olímpicas.

La nota la dieron las mujeres que batieron el doble que los hombres, seis contra tres.

Dos de las protagonistas son adolescentes: la china Shiwen Ye 16 años y la estadounidense Missy Franklin 17. Además, Rebecca Soni (25) batió dos veces seguidas el récord de 200 m pecho.

La supremacía también se extendió a las postas donde el relevo femenino de 4x100 m combinado de Estados Unidos fue el único en mejorar un récord.

Mucho se discutió durante la prohibición de neopreno si los récords obtenidos con súper mallas debían borrarse. Se propuso incluso llevar dos tablas distintas de récords: una textil, otra de plástico.

Sin embargo, en Londres quedó demostrado que el deporte no tiene límites. Y que las marcas seguirán cayendo poco a poco. Quedan mucho por mejorar: 34 de las 40 pruebas (incluidos los 50 m mariposa, pecho y espalda que no se corren en los Juegos Olímpicos). Pero esto recién empieza.


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