El policía fanático y los hinchas locales de Uruguay

La salida de los jugadores del estadio estuvo marcada por la emoción, incluso de bolivianos
Por Agustín Castillo
Especial para Referí desde La Paz

La puerta 20, por dónde salía el plantel de la selección, estaba rodeada. Por un lado, un cordón policial que impedía el paso de ajenos. Por otro, contra un vallado un grupo de hinchas de la selección esperaban por lo jugadores con su camiseta uruguaya en mano. Pero no era un grupo cualquiera: eran bolivianos que hinchaban por Uruguay.

Ahí estaban, abarrotados contra una valla esperando por los héroes de ayer. Los héroes que ahora serán de siempre. Porque la gesta de La Paz quedará marcada. Rompe los ojos y eriza esa sensación de ver extraños con la camiseta celeste. ¿Falta de identidad local?

Uruguay Bolivia

Claro que también había un puñado de hinchas uruguayos con cédula de identidad. Eran unos diez máximo. Los mismos que estaban en el sector X de la tribuna Preferencia y que en el medio del silencio del techo del mundo, se abrazaron cuando, primero, Cáceres empezó a torcer la historia y luego, Godín cerró esa herida para siempre. Ya no hay fantasmas ni miedo. Los metros de altura quedaron bajo tierra.

Un policía que custodiaba la salida de los jugadores no aguantó. Le pidió a un hincha uruguayo sin más: "¿Te doy mi celular y me filmas cuando salgan los jugadores?". El hincha sorprendido tomó el Smartphone y apretó el botón rojo. El policía sacó la sonrisa y se acomodó buscando el mejor plano.

Emoción

A Rafael Fernández, vicepresidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, se le cayeron los lentes al piso. No se le rompieron de milagro. Pero no le importó mucho la incidencia. Estaba emocionado. Al borde del llanto. Hablaba por teléfono y cuando colgó, respondió la pregunta de Referí. "¿Qué te parece, cómo no voy a estar emocionado? "Dije que la historia cambiaba. No era por joder. Cuando cambias todo y haces todo bien, se da", contó mientras aguardaba la salida de los jugadores. "Hay

Estos fueron saliendo uno a uno. Al salir del vestuario ni la altura los frenó. Pararon para atender la prensa, abajo en la zona mixta. Y después de subir una pequeña rampa (sí, subir, seguir subiendo) iban derecho a los hinchas uruguayos para sacarse fotos y para firmar autógrafos.

Ahí Nico Lodeiro cuando pasó reconoció que seguía ahogado. Abel Hernández reconoció a Referí que en el segundo tiempo fundió el motor pero que en el vestuario tuvo aire para festejar. Y Josema, quien desde la tribuna dio la sensación de que no estaba jugando en la altura, admitió que la pasó mal al principio pero que cuando faltó oxígeno en los pulmones los trasplantó con el corazón.


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