El poder mutante

Nandez fue Wolverine, Forlán Cíclope y Zalayeta el Hombre de Hielo para que los X-Men de Peñarol derrotaran a un Cerro sin poderes de villano
Peñarol presentó ayer su versión 2015-2016.Forjada en la Mansión X, camuflada bajo el nombre de Los Aromos, y con la estelar presencia de Diego Forlán, el aurinegro puso en cancha a sus X-Men para pisar fuerte en su estreno en el Apertura con una goleada ante Cerro.

Juego, vocación ofensiva y recursos. Identidad, firmeza y eficacia. El Peñarol del Profesor X, Pablo Bengoechea, solventó su triunfo más sobre estas convicciones que en el brillo de su juego.

Porque esta versión mutante de los aurinegros ratificó en la cancha la ilusión que generó desde el armado del equipo en torno a Forlán, el Cíclope aurinegro.

El hombre cuyo poder reside en sus ojos más que en sus músculos. En ver espacios donde otros no los ven. En clarificar el juego cuando parece nublado. En resolver simple a nivel de complejidad.

Está claro. Bengoechea –o el Profesor X– redobla la apuesta con la que plantó bandera. Quiere un equipo de buen pie, que no reviente la pelota de atrás, que ensanche la cancha con la subida de los laterales y que sea impredecible en ofensiva cuando la pelota pase por los pies de Forlán y Zalayeta o Iceman, el Hombre de Hielo.

¿La fórmula? 4-3-2-1 con Nandez como volante central replegándose constantemente entre los zagueros para sacar limpia la pelota desde el fondo.

Y ahí está el músculo aurinegro. El despliegue, la movilidad constante. La fortaleza para recuperar y el poder de dar el paso al frente para pasar al ataque. En una sola palabra, Wolverine, el personaje que llevado del cómic al cine se robó a los Hombres X.

Con Federico Valverde –o Pyro– y Aguiar –La Bestia– ofreciéndose para armar juego y Forlán-Zalayeta moviéndose detrás de Ifrán –Havok–, la referencia neta de área, Peñarol fue vocación ofensiva constante.

Cerro estaba al tanto de lo que pretendía Peñarol. Pero su pretensión de ser Magneto, el villano de esta historia, solo se redujo a 45' iniciales de buena defensa.

Salieron a presionar arriba los villeros –o villanos– con la furia de Hugo Silveira y no se descuidó atrás con una línea de cuatro bien plantada y un doble cinco donde Rodrigo De Oliveira custodió los movimientos de Forlán mientras Richard Pellejero daba el paso al frente para distribuir juego.

El aurinegro no tuvo profundidad por afuera. Porque Aguirregaray –Thunderbird– no fue hasta el hueso por derecha y porque por izquierda careció de precisión.

Pero lo que sí tuvo Peñarol fueron recursos, variantes. Y cuando abrió el abanico de sus posibilidades, también abrió el partido. ¿Cómo? Con remates de distancia.

Primero lo intentó Forlán al combinarse con Aguiar e Ifrán.

Luego Aguiar reventó el travesaño y finalmente Diogo –Sunfire– anotó un gol a lo Roberto Carlos. De larga distancia y al ángulo.

Iban 42' y Cerro solo había llegado una vez con peligro con la fórmula de proyectar la potencia de Silveira con pelotazos a espaldas de Carlos Valdez, Coloso.

Eso ocurrió a los 33 minutos y Gastón Guruceaga –Ángel–, bien ubicado, seguro y firme en su debut oficial, conjuró el peligro.

El carbonero se fue arriba en el primer tiempo y arrancó el complemente decidido a liquidarlo.

Y lo hizo con la exquisita lucidez –el equivalente de la frialdad de Iceman– que tiene Zalayeta cada vez que pisa el área y con la pegada de Aguiar que nunca se marchita.

¿El arranque de la jugada? Centro cruzado de Valverde, un chispazo propio de su clase en medio de una tímida exhibición.

Pero ahí estuvo el tercer pilar de la cantera de Peñarol. Haciéndose lugar como reforzar el signo de una identidad tan postergada en los últimos años. Algo está mutando en Peñarol...

Cuando Nandez se movió a la banda derecha y luego al lateral, Peñarol cedió dominio.

Cerro se tonificó con el ingreso del ex Nacional Gonzalo Ramos, pero Silveira se agotó y desapareció del juego mientras que Joaquín Boghossian no estuvo fino en sus apariciones en el área.

Fueron momentos donde Peñarol debió apelar a su firmeza defensiva para sostener la ventaja. Valdez se adueñó del área y Guruceaga sacó un tiro libre del ángulo.

Con gran resto físico, el aurinegro lo cerró de contragolpe (gol en contra de Correa tras gran desdoble de Wolverine).

Los X-Men están en cartel. Y ya demostraron su poderío.

Cerro 0-Peñarol 3

Juez: Andrés Cunha
Estadio: Centenario

Cerro: Sebastián Fuentes; Baltasar Silva, Nicolás Correa, Williams Martínez, Lucas Hernández; Santiago Saúl, Rodrigo De Oliveira, Richard Pellejero, Bruno Piñatares; Hugo Silveira y Joaquín Boghossian. DT: Eduardo Acevedo.

Peñarol: Gastón Guruceaga; Matías Aguirregaray, Carlos Valdez, Gonzalo Viera, Diogo Silvestre; Federico Valverde, Nahitan Nandez, Luis Aguiar; Diego Forlán, Marcelo Zalayeta; Diego Ifrán. DT: Pablo Bengoechea.

Cambios en Cerro: 52' Gonzalo Ramos x Saúl, 71' Andrés Barboza x Piñatares y x 83' Mauricio Alonso x H. Silveira

Cambios en Peñarol: 55' Sebastián Píriz x Valverde, 69' Rodrigo Viega x Aguirregaray y 77' Hernán Novick x Ifrán

Goles: 42' Diogo (P), 51' Aguiar (P), 87' Correa (C) en contra

Tarjetas amarillas: Correa, Silveira (C); Nandez (P)

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