El poblado mediocampo de Peñarol

La llegada de Amado genera presión a los titulares, que no se podrán dormir porque pueden perder el puesto. ¿Quiénes se quedan como volantes aurinegros?

El mito popular dice que en los periodos de pases es donde se terminan ganando los campeonatos.

De la conformación del plantel se desprenderá para qué está el equipo. Peñarol no apostó muchas fichas. Es que tiene armada la estructura que le pemitió ganar el Apertura.

Entonces apeló a algunos retoques y, al margen de que busca un delantero más, su grupo parece estar cerrado.

Ahora bien, del análisis del plantel aurinegro se desprende que quedó súper poblado de volantes.

Es cierto que el equipo de Jorge Da Silva deberá afrontar la doble actividad de la Copa Libertadores y el Uruguayo pero hay nueve nombres para pocos lugares.

El tema es que muchos de ellos son pesos pesados, todos no pueden jugar, y se plantea el interrogante sobre quienes quedarán afuera.

La prioridad o la primera opción la tendrán aquellos que se consagraron en el Apertura, es un derecho ganado.

En ese sentido Marcel Novick, que llegó con miradas de reojo y ante los cuestionamientos del ex gerente deportivo Osvaldo Giménez, se transformó en el símbolo de la gente. Se ganó un lugar y es el fiel reflejo del hincha en la cancha. De pronto no es prolijo con la pelota pero en su tarea de recuperar es un infierno como rinde.

En muchos partidos Peñarol jugó con un solo volante de marca por lo que la única ayuda que recibió Novick fue la de Carlos Grossmüller.

El ex Danubio se paró siempre por izquierda y si bien cumplía la función de enganche, no escatimó esfuerzos cuando de ir al sacrificio se trataba. Le costó engranar pero terminó imponiendo su calidad en el equipo.

Otro habitual titular de la oncena de Jorge Da Silva fue el paraguayo Aureliano Torres.

Cuando terminó el Apertura los dirigentes pusieron en duda su continuidad. Pero Da Silva insistió por su permanencia en el club. Jugó el clásico de verano y no defraudó. Pero no se podrá dormir porque ahora hay más competencia en el medio.

Una de las primeras alternativas fue Sebastián Cristóforo. Es producto de la cantera del club y, debido a su rendimiento en el Sub 20, se recibieron ofertas. Se puede ir, pero si no se va será complejo tenerlo en el banco sabiendo que es un producto que se desvaloriza.

Con menos oportunidades alternó Ignacio Nicolini que puede  ser alternativa de Grossmüller.

Y después empieza el lío. Peñarol, a pedido de Da Silva, incorporó a Miguel Amado. Un peso pesado que pasó por la selección uruguaya. Está claro que Novick y Torres no se podrán resfriar.

Amado es opción para los juegos de visita en la Libertadores donde Da Silva puede armar un medio más combativo.

Bajo estas perspectivas no queda lugar para Jim Morrison Varela, producto de la cantera, Sebastián Píriz que es una apuesta directriz pero no del entrenador y el veterano Sebastián Vázquez que en el Apertura contó con escasas oportunidades. Queda claro que lugar para todos no hay.


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