El plan de Los Pumas para dominar el mundo

La actuación de Los Pumas en el Mundial es producto de una estrategia revolucionaria que comenzó en 2007
La victoria de Los Pumas ante Irlanda 43-20 el domingo en cuartos de final del Mundial de rugby fue una sorpresa por la forma y el score, pero no por el contenido. La clasificación de Argentina a semifinales por segunda vez en la historia era un objetivo, pero no la meta final, que está puesta en ser campeón del mundo en 2019. Y viene de un camino que se inició allá en 2007, cuando los argentinos establecieron las bases para su desarrollo futuro.
En el medio pasó mucha agua por debajo el puente. Y ante todo, un plan minucioso, y pensado paso a paso, liderado por Agustín Pichot, el exmedioscrum que, ya como dirigente, inició una revolución que le costó una verdadera guerra civil en el rugby argentino. Pero gracias a ella, el rugby argentino cambió dramáticamente su estructura, y hoy puede ufanarse de ser uno de los cuatro mejores equipos del planeta. Y lo que es mejor, el techo todavía aparece muy lejos. l


1) modelo 2007: injusto y sin competencia

En 2007 Los Pumas tenían una estructura similar a las selecciones de fútbol: el 95% de sus jugadores militaba en Europa y eran rehenes de los clubes. Además, Argentina era el único Top 10 que carecía de un torneo anual. Los europeos top jugaban el Seis Naciones, y los grandes del Sur el Tri Nations. Los Pumas apenas tenían de 5 o 6 tests al año contra 10 o 12 del resto.

2) El bronce de 2007, una hazaña

Con esas desventajas, el bronce de Los Pumas en el Mundial 2007 –en el que le ganó a Escocia, Irlanda, dos veces a Francia pero perdió la semifinal con Sudáfrica– fue una verdadera hazaña, basada en una generación excepcional de jugadores. Pero era insostenible en el tiempo con aquella estructura. Era hora de empezar la revolución para lograr más competencia y ser dueños de su destino.

3) El veredicto: Irse al Sur

La pelea de la Unión Argentina de Rugby (UAR), liderada por Agustín Pichot, fue pedir el ingreso al Seis Naciones europeo. La World Rugby le dio una respuesta clara: Argentina estaba geográficamente en el Sur, por lo que tenía que lograr el ingreso al Tri Nations, lo que imponía una dificultad extra: como los calendarios de Europa y el Sur no coinciden, los jugadores argentinos debían perderse tres meses de sus torneos locales para jugar ese torneo. Los argumentos se habían mostrado en la cancha, pero faltaba lo más difícil: armar un proyecto comercial que convenciera a las tres potencias para sumarse al torneo. Tras pelear por décadas por ser uno más del norte, el veredicto era claro: Argentina debía transformarse en un equipo del Sur.

4) La revolución del profesionalismo: el Pladar

Pichot armó un plan revolucionario. Se creó un Plan de Alto Rendimiento (Pladar) para que, en el largo plazo, la selección contratara y desarrollara sus jugadores, y no dependiera de los clubes europeos, como hacen Sudáfrica y Nueva Zelanda: la Unión contrata a los jugadores y los cede a los clubes. ¿El objetivo? Sumarse al torneo de selecciones del Hemisferio Sur, y meter una franquicia en el Super Rugby, torneo de clubes del Sur. El plan comenzó en 2009 y tenía varias etapas. La primera era desarrollar jugadores jóvenes, que se fueran incorporando a la selección acompañando a los que jugaban en Europa. Para eso, entre 2010 y 2013 jugó la Vodacom Cup, el torneo de segunda división de Sudáfrica. Del actual plantel, el 80% pasó por ese equipo, una instancia de desarrollo clave.

5) La guerra interna

El plan tuvo la oposición de los sectores más tradicionales del rugby argentino, que rechazaban un proyecto profesional, y a que esos profesionales contratados por la UAR jugaron torneos domésticos con los amateurs. Finalmente la propia realidad zanjó la discusión: los seleccionados argentinos consiguieron tal cantidad de competencias anuales que directamente dejaron de estar disponibles para sus clubes.

6) La revolución juvenil

El Plan empezó a florecer: se establecieron cuatro centros de alto rendimiento en Buenos Aires, Rosario, Tucumán y Mendoza para entrenar a sus jugadores "Seniors", a los que se les comenzó pagando viáticos y luego contratos profesionales. A cada centro se sumaron los mejores juveniles de cada región. Así se logró una unificación de criterios de juego y entrenamiento: de pelear el décimo puesto Mundial Los Pumitas pasaron a pelear los podios, y se nutrió al seleccionado mayor con al menos seis jugadores por año.

7) Primer triunfo: ingreso al Championship

El Mundial 2011 encontró a Los Pumas a mitad de camino del plan, con un plantel mixto entre jugadores del Pladar y europeos. En 2012, Argentina logró entrar al Rugby Championship. Los triunfos demoraron tres años en llegar, pero este Mundial demostró que el Championship ha sido la mejor preparación.

8) El ingreso al Super Rugby

En 2014, el plan dio un paso más: Argentina logró una franquicia en el Super Rugby, torneo de franquicias al estilo NBA, donde participan los mejores equipos de Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. Se dará a partir de 2016, y dará una chance de competencia inédita para el rugby argentino, que tendrá a sus jugadores en el mismo equipo durante cada fin de semana de los próximos cuatro años.

9) Repatriar Pumas

Con ese ingreso al Super Rugby se activó la etapa final del plan pensado en 2009: contratar a los jugadores que militaban en Europa, para tenerlos 100% dedicados a Los Pumas y a la nueva franquicia. Muchos resignaron dinero, pero lo hicieron para ser parte de esa revolución. El último paso se dará en 2016. Con la entrada al Rugby Championship, solo podrán jugar en Los Pumas quienes estén contratados por la UAR.

10) El objetivo: campeones en 2019

El objetivo para 2015 era intermedio: llegar a cuartos o semis, y permitirle a este joven plantel sumar experiencia pensando en 2019. A ese Mundial se llegará con jugadores con siete u ocho años de experiencia en el seleccionado, jugando el Rugby Championship desde 2012 y el Super Rugby desde 2016. El resultado de 2015 ratifica que el plan ha funcionado mejor de lo esperado, y que de seguir la evolución, Los Pumas pueden convertirse en el mejor del planeta en poco tiempo.

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