"El piso del Estadio tiene que ser un tema de Estado"

El capitán dijo que la selección está en condiciones de ganarle a cualquiera, ve con optimismo el futuro y está preocupado por el estado de la cancha del Centenario

"Todavía repiquetea en mi cabeza lo que sucedió el año pasado, porque hicimos todo como para estar viviendo estas Eliminatorias de otra forma. Era para no estar así, ¡porque tenés que ver cómo trabajamos!”, exclama desde el otro lado del teléfono Diego Lugano, el capitán de la selección, con ese énfasis que le pone a sus expresiones, para que el periodista pueda comprender lo que padeció en 2012. Inmediatamente siguió con su relato: “Para que puedas entender de alguna forma lo que hicimos: para los últimos cuatro partidos de las Eliminatorias (Colombia, Ecuador, Argentina y Bolivia) trabajamos más que nunca en los nueve años que estuve en la selección. La preparación había sido perfecta en todos los aspectos. En lo táctico, en lo físico, en lo técnico... pero Barranquilla, Argentina de visitante y La Paz fue una mezcla explosiva. Y que te pase lo que sucedió fue muy duro y difícil asimilar. De todas formas, la confianza es la misma de siempre, el equipo es el mismo que consiguió tantas cosas”.

Con esto se están poniendo presión extra.
La presión de jugar en Uruguay es siempre la misma. Así llegamos hasta los lugares que alcanzamos en los últimos tiempos, y así vamos a ir al Mundial. Nos encontramos quintos en las Eliminatorias y en condiciones de ganarle a cualquiera en cualquier circunstancia, porque los jugadores estamos haciendo todo lo que se debe para preparar un partido de la selección, porque un partido no se gana en 90 minutos, se gana jugando en tu equipo en buena forma, por ejemplo. Quizás ese fue el tema el año pasado, porque la mayoría en forma individual había sufrido lesiones y no estaba con el rodaje ideal, y todo eso lo trasladamos al colectivo.

¿Te imaginás a Uruguay fuera del Mundial?
No me puedo imaginar un Mundial en Brasil sin Uruguay, ni yo ni nadie, creo. Sería grandioso lo que podemos disfrutar en Brasil con Uruguay. Lo tenemos claro, y por eso, aunque va a costar más de la que preveíamos, vamos a estar.

En los próximos tres partidos de Eliminatoria (Paraguay, Chile y Venezuela) se define si Uruguay va al Mundial o no?
Si no se define va a estar cerca. Será decisivo lo que suceda allí. Si sacás seis puntos seguís con chances muy claras de clasificar directamente. Eso sí, con Chile y Venezuela no podemos perder. Si no puntuamos nosotros tenemos que tratar que ellos tampoco.

¿Viste cómo está el piso del Estadio Centenario?
Lo vi y hablé con Andrés (Scotti). ¡No quedan palabras para describirlo! Fijate que jugamos con Polonia y Uruguay tuvo un equipo dinámico, jugamos la Copa América y se vio un equipo dinámico, pero vas al Estadio Centenario y no sucede lo mismo. Mirá: cuando llegué a Málaga me dijeron que la cancha estaba horrible y sabés qué me imaginé, el Estadio Centenario. Cuando entré a la cancha, el problema era un par de panes levantados. Pero en toda la ciudad se habla de ese tema, cuando es una cuestión menor con relación a la del Estadio. Por eso creo que el tema de la cancha del Centenario debería ser una cuestión de Estado, porque alguien tiene que intervenir. La verdad, te enferma que suceda esto y como capitán de la selección tengo que pedir que por favor hagan algo. Y esto te lo pido a vos y a todos tus colegas, también, porque los periodistas tienen que ir a fondo. No puede ser que el fútbol uruguayo no tenga una buena cancha desde hace 30 años. ¡Es increíble cuando ves las diferentes realidades!  El drama en Málaga es porque tienen un par de panes levantados... ¡el fútbol uruguayo está a años luz del primer nivel y es un milagro el lugar que alcanzó la selección!

¿Fue muy difícil 2012?
Fue complicado y muy diferente a los anteriores. Sufrí varias lesiones y eso me perjudicó. Un esguince al comienzo del año en PSG. Cuando volví, allá por mayo, recibí un golpe en la tibia y jugué exigido el partido por Eliminatorias contra Venezuela y eso influyó para que no pudiera estar para los Juegos Olímpicos. Por un golpe que sufrí en la misma zona de la tibia  en el partido con Argentina tuve un edema en el hueso y volví a recaer. Estuve 15 o 20 días con hielo. No fueron lesiones graves, pero me limitaban, porque la recuperación era lenta.
 
¿Cómo definís tu pasaje por PSG?
Como una linda experiencia, porque junto a Pastore fuimos los primeros en llegar al club que estaba de moda en Europa, con un proyecto enorme y una inversión millonaria. Te lo digo así y probablemente no lo vas a entender, pero lo disfruté muchísimo, aunque fue muy raro. Porque jugué bien en los partidos en los que actué y ligué muy mal. A pesar de haber jugado poco dejé una buena imagen. Además, la experiencia de estar en un equipo de esas características tiene un valor agregado, especialmente por el rol que uno jugó en esa transformación de la imagen del club cuando se concretó mi incorporación. Insisto en que quedé conforme y en que no hay nada para reprochar. Di el máximo como profesional, y cuando me refiero a profesional no es ir a marcar tarjeta y ya está. Fui y puse corazón, cabeza, cinché para adelante en todo, como todos los uruguayos, y me fui tranquilo.

¿Por qué se quedó a mediados del año pasado cuando el equipo se reforzó y el técnico no lo consideraba?
Porque el técnico nunca me dijo que no estaba en sus planes. Nunca le pregunté, porque jamás lo hice ni lo haré si me ponen o no me ponen, porque yo no hablo con los técnicos, yo soy del vestuario. Capaz que fue un error, pero consideraba que si el técnico sabía que no me iba a utilizar esperaba que alguien del club me lo dijera. Pero nadie me lo manifestó. Y por esa razón empecé la temporada 2012-2013 convencido de pelear un lugar a pesar de que el equipo se había reforzado y que no iba a tener lugar. De ahí en más no ligué nada.

Sin embargo Ancelotti le agradeció a usted cuando se fue del equipo.
Es verdad, me puso como ejemplo porque dice que fui un buen profesional siempre y entrené de la misma forma en el momento más complicado de mi carrera.

Pero el entrenador no lo valoró.
Eso sucedió el día que me fui. Dijeron mis compañeros que lo expresó en el vestuario, pero yo siempre fui así desde que tenía 20 años, cuando jugaba en Plaza.

¿Por qué Málaga?
Tenía que buscar una salida a un equipo en el que pudiera sumar minutos para estar en forma para la selección, porque con 32 años y una carrera hecha, mi máxima responsabilidad y desafío es la selección. De todas las oportunidades que recibí fue la mejor porque iba a la mejor liga, a la española, en un equipo que va a jugar por cosas importantes. Sabía que no era el mejor momento, porque siempre lo ideal es llegar a principio de temporada, pero tengo cuatro o cinco meses para sumar mucho.


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