El partido que más esperaba Suárez

El salteño jugó como para olvidarse del mal momento que vivió la semana pasada en Liverpool cuando le tocó entrenar solo y demostró que este encuentro le hizo bien; Muslera fue determinante como Forlán, Gargano tuvo chispazos y volvió Fucile

Muchas conclusiones positivas debe haber sacado el Maestro Tabárez luego del encuentro ante Japón. Más allá del resultado, más allá de que siempre es bueno ganar, más allá de que hacía ocho años que no le convertían cuatro goles a Japón -ya clasificado al Mundial de Brasil 2014- en su casa, lo más trascendente es que el miércoles se vio nuevamente a un Luis Suárez exultante dentro de la cancha.

Apareció en todo su esplendor, como en sus mejores épocas, quitándose de encima la peor semana desde que juega en Liverpool, en la que entrenó en soledad luego de que el técnico Brendan Rodgers lo dejara fuera del plantel por "falta de respeto hacia el club", debido a que había dicho que se quería ir.

Suárez ya blanqueó desde Sendai en una charla con El Observador que se quedará en Liverpool. Seguramente le hizo muy bien reencontrarse con todos sus compañeros de selección, con esos jugadores que forman un grupo cerrado y que se respaldan siempre mutuamente. Suárez el miércoles fue Suárez, el que todos los uruguayos quieren y le hizo muy bien a él, y a la selección nacional. Su próximo partido será justo el 6 de setiembre ante Perú en Lima, debido a que en Inglaterra aún le quedan seis encuentros por cumplir de la suspensión que le decretó la Federación Inglesa de Fútbol (FA).

Forlán volvió con todo. Luego de una Copa de las Confederaciones en la que había levantado un poco su nivel con relación a lo que venía jugando, ante Japón mostró todo su repertorio. Entonces, entre los dos delanteros demostraron que cuando están enchufados, pueden complicar a cualquiera, más allá de lo que mostrara la celeste hasta ese entonces en el partido.

Fue el mejor Forlán en mucho tiempo -con un golazo de tiro libre incluido- y no le pesaron ni sus 34 años ni la falta de sueño y descanso.

Pero no todo es ataque en Uruguay. Fernando Muslera -flamante campeón de la Supercopa turca, cuarto título que consiguió con Galatasaray desde que lo defiende- tapó tres o cuatro mano a mano en los peores momentos del encuentro y también se constituyó en figura.

Además, Walter Gargano, más que en la marca, en la distribución de la pelota, fue determinante en la mitad de la cancha y sigue manteniéndose vigente en esa zona.

Por si faltaba algo, retornó luego de un año y medio Jorge Fucile a la celeste. Pese a los pocos minutos disputados, no fue un tema que pasó inadvertido. Hay que tener memoria, porque Fucile fue una de las mejores figuras de Uruguay en el Mundial de Sudáfrica 2010 y ahora, luego de varias lesiones, es titular nuevamente en Porto.

Lo que importa es lo que viene. Perú primero, Colombia después, dos encuentros dificilísimos por Eliminatorias y hay que ganar. Tabárez sacó conclusiones. Seguramente, todas positivas.


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