"El otro" Seba Fernández golea a todas las barreras

Sebastián Fernández se adaptó al idioma, al clima y al piso sintético en Vancouver Whitecaps

Si hay un país donde el imaginario popular piense en el frío como marca registrada, ese lugar del mundo es Canadá y, como en casi todos los rincones del planeta, allí hay uruguayos que hacen del fútbol una profesión y un modo de vida al más alto nivel.

Uno de ellos es Sebastián Fernández, nacido en Montevideo hace 25 años, que inició su camino en el fútbol en Miramar Misiones en 2008.

Luego de cuatro temporadas donde acumuló goles, pasó a Danubio y de ahí las dos primeras experiencias en el exterior, en San Luis de México y Universitario Deportes de Perú, donde fue campeón en 2013.

El año que termina lo encontró en Vancouver, una ciudad de la costa pacífica de Canadá ubicada en el suroeste de la provincia de Columbia Británica y que cuenta con 2.313.328 habitantes, para defender los colores de Vancouver Whitecaps.

“Me fui en enero para Arizona para hacer la pretemporada. Yo tenía la visa de Estados Unidos y estaba tramitando la de Canadá. Terminé la pretemporada con el equipo y me fui directo para Vancouver”, cuenta Fernández, quien tuvo en la barrera idiomática a su peor enemigo, al menos en los primeros días.

“Tenía los estudios básicos de inglés y cuando llegué a Canadá me di cuenta que estaba medio perdido porque, te voy a ser sincero, no entendía nada. Te hablaban todo rápido y no agarraba una palabra. Después el club me puso un profesor bárbaro que nos preparó hasta para dar entrevistas y tengo algunas conferencias que di en inglés”, agrega Fernández.

Además del idioma, tuvo que luchar contra un clima tan desconocido como hostil: “La temperatura fue el primer cambio. Cuando llegué a Vancouver, hacía un frío bárbaro. Era horrible. Los primeros entrenamientos estuvieron bravos porque no había guantes, campera, nada que aguantara. Cuando llegó mi esposa, yo no sentía tanto frío y ella estaba con un frío tremendo, pero te acostumbrás. Yo me fui en pleno enero de Uruguay, entonces acá hacía calor. Igual Vancouver es la cuidad más cálida, incluso, en el verano hay playas lindas”.

Encontrar un vestuario sudamericano lo ayudó bastante: “Por suerte tenía un vestuario latino con Johnny Leverón de Honduras, Matías Laba y Mauro Rosales de Argentina, Kendall Waston de Costa Rica, Pedro Morales de Chile y Nicolás Mezquida”.

Vancouver tiene la particularidad de compartir su estadio con un equipo de fútbol americano, por lo que las tribunas se modifican dependiendo del deporte. “El público es muy tranquilo. Les gusta más el show que el resultado. Insultan solo al árbitro, pero es gente muy pacífica. Vos salís a la calle y no pasa nada. Ellos aplauden más un caño o una chilena que se va afuera que un gol”.

Pero si tiene que contar una experiencia relacionada a su profesión, sin dudar, habla de la cancha: “El estadio es hermoso, techado, pero el piso es sintético. Y encima lo riegan. Imaginate, queda rapidísima. Por ahí es una cancha un poco dura, pero nos dio una ventaja cuando fuimos locales”.

Con 25 años y tres pasajes por el exterior en México, Perú y Canadá, Fernández define como en el área y no titubea cuando dice que, de las tres experiencias, esta fue la mejor.

“Aprendí un idioma nuevo, deportivamente me fue muy bien por más que en Perú salí campeón y acá no, y además pude conocer una de las ciudades más lindas del mundo”


la comida
“Encontré una carnicería italiana donde había trabajado un uruguayo. Ahí conseguía asado y lo hacía casi todos los días en la terraza del apartamento, con un mediotanque a gas” (risas)

la bebida
“Cuando fui, me llevé 5 kilos de yerba y siempre que va alguien les pido. Al principio me daba vergüenza el mate porque te miran raro. Después probaron muchos compañeros”.

los gritos de Mezquida
Uruguay 2-1 Inglaterra
“El partido que Uruguay le gana a Inglaterra con los dos goles de Suárez lo vi en el apartamento de Nicolás Mezquida, que vive al lado mío. Cuando Suárez hizo el segundo gol casi rompemos todo. Él abrió la ventana, sacó medio cuerpo para afuera y quedó trepado de la ventana gritando de todo. Al lado del edificio hay una iglesia y justo salía la gente de la misa, sin tener idea de que se jugaba el mundial. Cuando la gente estaba en la calle se encontraron a Nicolás trepado de la ventana gritando cualquier cosa. Los compañeros que viven en la cuadra lo vieron y se mataban de risa”.

visitantes
La “mufa” contra Uruguay
“No sé porque todos querían que Uruguay quedara afuera del Mundial. Mismo en el vestuario del equipo hay estadounidenses, argentinos, mexicanos, chilenos y colombianos y todos estaban esperando que Uruguay quedara afuera. Contra Colombia festejaron varios y hubo compañeros que a Nicolás y a mí nos vinieron a gastar. Mezquida fue al otro día con una camiseta de Uruguay a entrenar. Bien orgulloso. El que menos nos gastó fue el chileno, porque sabe que no puede decir nada y nosotros lo podíamos gastar más. La final la vi con Matías Laba (argentino) y se quería matar”.


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