El oro más esperado

Brasil se llevó el único título que le faltaba al obtener la medalla dorada venciendo por penales a Alemania y vistiendo a Neymar de héroe
Enviado a Río de Janeiro

Maracaná lo merecía. De los 63.707 espectadores que abonaron su entrada, el 99% era torcedor brasileño, incluso el invitado Usain Bolt, quien vibró ante cada ataque local.

Brasil también lo merecía. Era el único título que se le había escapado hasta ahora y ese era el oro más esperado de todos estos Juegos Olímpicos.

Neymar lo merecía. Por todo lo que se habló antes de su vida privada, por todo el peso que tenía encima, sobre todo, luego de una primera fase brasileña en la que apenas se empató 0-0 Sudáfrica e Irak, lo que hizo que mucha gente se estampara el nombre de Marta, la crack del Scratch femenino en la camiseta del número 10, en lugar del fenómeno de Barcelona.

Renato Augusto manejaba los hilos de una mitad de la cancha que arrancó con todo.

Brasil dominaba tranquilo hasta que llegaba al área rival con hombres que defendían muy bien.

A los 27 minutos fue que se comenzó a romper el maleficio. Una falta al borde del área fue decisiva para que Neymar frotara la lámpara y se la colgara en el ángulo al arquero alemán Timo Horn. Deliraba Maracaná.

Alemania bajó los decibeles con un par de llegadas –ya a los 10 un tiro de Brandt había dado en el travesaño– y luego llegó otro palo salvador. Pero todo estaba para Brasil.

Pero Alemania es Alemania, incluso en Juegos Olímpicos. Entonces el equipo de Horst Hrubesch, aquel panzer del Mundial de España 82, comenzó a mandar sobre la pelota, a manejar un poco más los tiempos y a llegar con peligro al arco de Weverton.

Y así llegó el empate luego de una gran jugada colectiva en la que Maximilian Meyer enmudeció durante un buen rato esa caldera que era Maracaná.

Con el paso de los minutos, Brasil se volvió a adueñar de la pelota y mereció ponerse en ventaja en más de una ocasión. Sin embargo, las malas definiciones llevaron al alargue y al nerviosismo total de un estadio enorme que no quería que se viviera una nueva derrota contra los germanos como pasó en el pasado Mundial en Belo Horizonte que los eliminó.

Por eso cuando se llegó a la definción desde el punto penal por no poder romperse el 1-1 la pelota y la espalda le pesaban mucho a los jugadores brasileños.

Pero una atajada de Weverton en el quinto penal alemán a Petersen le dejó todo en bandeja a Neymar para que se proclamara más héroe de lo que venía siendo. Y lo fue. Y todo Brasil celebró. Los periodistas locales lo tomaron como si se tratara de un Mundial y la gente celebró como nunca en los últimos años. La alegría volvió a ser brasileña.

Ahí está todo el plantel de Brasil recibiendo el oro por primera vez. Neymar que alza sus manos al cielo en esta apuesta que ganó. Y el Cristo que desde allá arriba hizo un guiño.



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