El nuevo prodigio del deporte es chino

A lo largo de la historia varios adolescentes, e incluso niños, alcanzaron notoriedad por destacarse con pocas primaveras encima; Ye Wo-Cheng lo hizo a los 12 años al debutar en el circuito de golf europeo

Ye Wo-Cheng es el nuevo niño prodigio del deporte. Tiene 12 años, juega al golf y el miércoles debutó en el circuito europeo al disputar el Abierto de China, en Tianjing.

Nacido en Donggaun, Ye superó a otro chino, Guan Tian-Lang, quien disputó el circuito a los 13 años y 177 días. Mejoró su récord de precocidad 287 días, ya que tiene 12 años y 242 días de vida.

Guan tiene ahora 14 años y disputó recientemente The Masters en Augusta National Club, donde superó el corte clasificatorio.

Ye practica golf desde los cuatro años y sueña ser como Tiger Woods.

Estos niños chinos son bastante más chicos que jugadores como el español Sergio García, quien disputó con 15 años el Open Mediterrania en 1995, o el norirlandés Rory McIlroy, quien tenía 16 cuando jugó el Dunlop Masters 2005.

El fútbol también cuenta con antecedentes tan precoces como el de los golfistas chinos.

El 19 de julio de 2009, el boliviano Mauricio Baldivieso debutó en un partido del Torneo Clausura local cuando le quedaban tres días para cumplir los 13 años.

Todo un récord en el mundo del fútbol. El entrenador del equipo Aurora era su padre, Julio César Baldivieso.

Pero el fútbol es un deporte de contacto en comparación con el golf... A la primera pelota que fue a tocar, un rival, Henry Alaca, lo levantó de una patada que casi lo saca del partido. Baldivieso Jr. apenas se recuperó entre lágrimas. El año pasado jugó ante Cerro Largo por la Copa Sudamericana. Ahora tiene 16.  

En Uruguay, el récord anda cerca de Balvidieso. Lo tiene Hugo Villamide, que con 13 años debutó en 1943 en la Primera del entonces Club Sportivo Miramar.

A los 14 jugaron entre los grandes José Benincasa, del viejo River Plate, Ricardo “Tato” Ortiz en Defensor y a los 15 Ruben Sosa en Danubio o los arqueros Ladislao Mazurkiewicz y Alexis Viera (Racing) o Lorenzo Carrabs (Danubio) con esa misma edad.

En el concierto internacional, hay casos muy reconocidos: Diego Maradona debutó en Argentinos Juniors 10 días antes de cumplir 15 años.

Su exyerno, Sergio “Kun” Agüero lo hizo en Independiente con 15 años y  33 días.

Pelé tenía 16 y 185 días al debutar.  Estos son los clásicos ejemplos de que al fútbol se juega sin cédula, como dicen los entrenadores que se la juegan por los chicos.

Pero no solo el fútbol es propicio para darle cabida a los jóvenes talentos.

Hay deportes como la gimnasia artística o la natación donde el máximo rendimiento deportivo se alcanza a temprana edad.

El medallista más joven en la historia de los Juegos Olímpicos fue el griego Dimitrios Loundras, quien en Atenas 1896 integró el equipo que fue bronce en barras paralelas. Tenía 10 años y 218 días.

La gimnasta medallista más joven fue la italiana Luigina Giavotti, en Ámsterdam 1928: 11 años y 302 días, plata por equipos.

Sin embargo, el rediseño del biotipo de las gimnastas se dio a partir de Múnich 1972 con la soviética Olga Korbut, quien revolucionó la disciplina con su técnica.

Korbut tenía 17 años pero medía 1,49 metros y pesaba 38 kilos de fibra pura. Ganó tres medallas de oro a pesar de fallar en el all-around (concurso completo).

Tres años después, en el Europeo de Skein, la rumana Nadia Comaneci, a los 13 años, ya anunciaba con tres oros que sería la gran estrella de Montreal 1976 donde logró el primer 10 de la historia.

La natación está históricamente ligada a hazañas protagonizadas por adolescentes.

Pero tal vez nadie pueda emular jamás a la australiana Shane Gould, quien a los 15 años ostentaba todos los récords mundiales en el estilo libre.

El año pasado, en los Juegos de Londres las adolescentes tuvieron un resurgimiento: Ye Shiwen sorprendió al mundo al rematar los 200 m combinados con un mejor tiempo del que puso el ganador en varones, Ryan Lochte. Tenía 16 años. Ganó las dos pruebas combinadas con récords mundiales. 

La lituana Ruta Meilutyte, de 15 años, impuso un récord olímpico en 100 m pecho, donde se llevó la medalla de oro.

Kornelia Ender, de la entonces Alemania comunista, tenía 13 años cuando ganó tres medallas de plata en Múnich 1972.

También con 15 años, Michael Phelps se convirtió en el nadador más joven en imponer un récord mundial, en 200 m mariposa.

La historia invita a los niños a destacarse bien temprano.


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