El niño que se hizo surfista

A los 16 años Julián Schweizer se instaló en Costa Rica para comenzar su sueño de ser profesional

"Papá, mamá, me quiero ir a surfear a Costa Rica y a vivir de esto". Así, Julián Schweizer encaró a sus padres y les hizo su planteo, lo que los dejó conmovidos, no es para menos, ya que solo tenía 16 años de edad.

"Mi viejo no me creía y me decía 'no seas boludo'", contó el joven a Referí, tres años después de aquella propuesta que, tras una serie de cálculos y de mucha insistencia, se concretó.

Todo comenzó en un viaje a Costa Rica. "Fui con unos uruguayos y quedé copado. Ahí decidí ser surfista profesional e intentar vivir de esto", contó Julían. "Llegué y a los pocos días les dije que me quería ir, hicimos los números de los que gastaba viviendo acá y les dije a mis padres que salía lo mismo que viviera y fuera al colegio acá o que viviera allá", explicó.

Además, hizo una gran jugada al convencer a su madre. "Les entré por el lado de que ella era bailarina hasta que yo nací y se fue de joven a Nueva York. Le dije, 'si vos te fuiste por tu sueño por qué yo no puedo ir'. Y ahí le toqué el corazón". "Por suerte tengo los padres que tengo", agregó.

Así, con 17 años, armó su bolso, cargó su tabla de longboard, modalidad que practica, y con la que días atrás logró la histórica primera medalla panamericana para el surf uruguayo, y enfiló para Playa Hermosa, donde hoy vive y entrena bajo las órdenes del entrenador Diego Naranjo.

Hoy ya hace dos años que está en Costa Rica, donde cambió "bastante" su vida. "Me tengo que encargar de cocinarme, de lavar la ropa, todas las tareas, si bien una vez a la semana van a limpiarnos. Eso me ha ayudado a madurar".

Vive junto a un amigo en Playa Hermosa, un lugar paradisíaco que solo tiene un pequeño supermercado y unos cinco hoteles.

Para entrenar tiene que ir a Jacó, a unos 10 kilómetros, donde Naranjo tiene sus instalaciones. "Es como un mini centro de alto rendimiento con un gimnasio donde hacemos trabajos físicos para mejorar el rendimiento en el agua", contó. "Y para ir hasta ahí tengo una motito, una scooter. No tuve que sacarme libreta porque en Costa Rica podés manejar hasta 125 CC sin problema y esta tiene un poco menos", señaló.

Entrenar ahí le ha permitido conocer a surfers de todo el mundo que como él llegan a ese lugar en busca de aguas cálidas y buenas olas todos los días. "Conocés gente casi todos los meses y yo ya tengo como un grupo de amigos que los veo en cada campeonato".

Con las comidas no ha tenido problemas, pero si se cuida mucho para estar en forma. "Mejoré mucho con la alimentación. Corté con las harinas y los lácteos, aunque a veces como algo de queso de mañana. Pero hago una dieta especial con el objetivo de poder estar mucho tiempo en el agua, que es lo que me gusta", señaló.

"Acá la comida típica es el casado, que es un arroz con frijoles, ensalada y un trozo de carne que puede ser pollo o res, como le llaman. Estando acá se extraña el asado, el chivito. Hay carne buena pero no tienen la tirita de asado. Ahora cuando estuve en Uruguay rompí todas las dietas", contó.

Lo que no le falta nunca es el mate. "Es como el café de todos los días", señaló. "Cuando me ven con el termo me preguntan de dónde soy, les digo de Uruguay y no saben qué es, pero me dicen "mate, mate". Soy adicto al mate y es algo representativo del país".

Para Julián, "la vida en Costa Rica es muy parecida a Uruguay", señaló, principalmente en "seguridad, los precios y el sistema político". Con 19 años, el surfista crece en las olas del Pacífico para llevar su bandera por el mundo.

Costa Rica y el profesionalismo

Cocodrilos en el agua

Viajando con la tabla

"Nunca tuve ningún encuentro grave con tiburones", contó Julián. "Pero en los últimos dos meses, en un par de ocasiones estaba con unos amigos en el agua en Costa Rica y dijeron que había cocodrilos. Y ante la duda salí corriendo. Acá hay sobrepoblación de cocodrilos y cuando llueve mucho y crecen cruzan por el mar de un río a otro. No es de atacar, pero si se siente atacado te puede arrancar un brazo tranquilamente", agregó. "Todos los países que conozco son gracias al surf. Voy a Perú dos veces por año y me dicen si conozco Machu Pichu y les digo que no, pero que a las playas sí".

Vivir del surf

La búsqueda de sponsors

"Soy team rider de Orange Wave, ellos me dan alojamiento, comida y el entrenamiento. Y esa es una de las razones por la que estoy en Costa Rica. Es el sponsor que me banca más, si bien en Uruguay tengo algunos y podría sumar algún otro", comentó. "He ganado plata gracias al surf pero aún no me da para todo. Para hacer viajes a competir tengo que pedirle algo a mis padres. Por eso estoy hablando con otras marcas, porque necesito un poco más de apoyo", agregó Julían. "Además el año que viene quiero competir en el circuito mundial, que son ocho etapas en distintas partes del mundo", sostuvo.

Julián Schweizer
Julián Schweizer 
Julián Schweizer

La medalla histórica. Primera para Uruguay

"Ahora me está cayendo la ficha de lo que logré y de que hice algo histórico para el surf uruguayo", dijo sobre su plata en el Panamericano de Perú.

El lugar que lo marcó: la cultura surf en California

"Salen de trabajar o ves familias que van, surfean media hora y vuelven a sus tareas. Es impresionante".

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