El Mundial que Amaral no quería

El futbolista de Nacional jugó poco, falló dos penales y cargó con un contrapeso innecesario
Dos penales fallados en instancias decisivas, solamente tres partidos jugados en siete que disputó Uruguay, un esguince de tobillo que lo dejó afuera del torneo tres encuentros y le llevó a perderse otros por no encontrarse en la mejor forma física, un golazo ante Italia y un buen partido ante los mismos italianos en el cierre del torneo -en la definición del tercer puesto-, fue lo que dejó para Rodrigo Amaral el Mundial sub 20 de Corea del Sur.

Al fin y al cabo resultó el Mundial que el delantero de Nacional no quería. El futbolista, que hizo una preparación física especial se aprontó para realizar el torneo perfecto que le permitiera conseguir el anhelado pase al exterior, ese que desde hace tiempo le viene prometiendo su representante, que espera Nacional -porque lo considera una de sus ventas en este mercado de pases- y que, de alguna forma, él aguardaba a partir de las habilidades que la naturaleza le dio para jugar al fútbol, incluso pese a sus limitaciones físicas por un problema hormonal que le genera sobrepeso.

Del golazo a la frustración

El 21 de mayo, en el estreno del grupo D y en partido que comenzó a la hora 8 de Uruguay, Amaral ingresó a los 56' por Joaquín Ardaiz. A falta de 12' para el final, convirtió un golazo de tiro libre, que sorprendió al golero –que había sido la figura del partido- y le permitió a la celeste disfrutar de un estreno triunfal.

Sin embargo, en ese partido terminó con un esguince en el cuello del pie que lo dejó afuera de las canchas por tres encuentros. Se perdió los juegos ante Japón, Sudáfrica y Arabia Saudita. Contra Portugal en cuartos de final se registró su vuelta. Ingresó a los 79' y falló el quinto penal, en la definición desde los 12 pasos, que le hubiera brindado la clasificación a Uruguay. Finalmente los celestes avanzaron porque el golero Mele se vistió de héroe.

En las semifinales frente a Venezuela el entrenador entendió que no iba a ingresar en el ritmo que exigía el partido y no le dio participación. Fabián Coito realizó solamente dos cambios, de los cuatro que podía (en el alargue se agregaba una cuarta opción de recambio).

Después del partido reaccionó con un retuit polémico, que más tarde borraría.

El regreso contra Italia

Este domingo, para cerrar el Mundial, Amaral volvió como titular ante Italia. Jugó los 90 minutos, tuvo una activa participación y fue de los jugadores más destacados de Uruguay, que tuvo una buena producción aunque no pasó del empate 0-0. Sin embargo, el delantero falló las situaciones de gol que se le plantearon y volvió a marrar un penal en la definición desde los 12 pasos.

En su remate, pateó abajo, a la izquierda del golero italiano, que le adivinó el palo al que iba a rematar y se lo contuvo sin mayores exigencias.

Después del partido dijo sobre la mala suerte de los penales: "No se me está dando en los penales. Parece increíble. Ahora a pensar para adelante, nada más".

El peso del entorno

El Mundial se había transformado para Amaral en una mochila muy pesada y aquello que debía ser un trampolín para dar un salto al exterior a partir de sus buenas producciones, se transformó en un contrapeso insostenible, cargado de ansiedad –por la lenta recuperación del esguince- y preocupación porque no podía conseguir en pocos días el nivel físico que necesitaba para transformarse en el jugador que su representante y su club esperaban ver en el terreno de juego.

Durante una entrevista que mantuvo con los enviados de AM 770 radio Oriental, el técnico Coito brindó una indirecta reflexión sobre la situación que vivió Amaral en el Mundial: "Cuando le hacemos creer a un chiquilín de 18 años que es un fenómeno nos estamos equivocando, porque el chiquilín no lo entiende y el contraste con la realidad se le hace duro".

El futuro

Amaral tiene contrato con Nacional hasta el 31 de diciembre, pero el jugador le adelantó a Referí que no volverá al club, porque tras el Mundial su representante Daniel Fonseca lo iba a colocar en el exterior.

La cláusula de rescisión que tiene Nacional para Amaral es de US$ 3.000.000.

El técnico Martín Lasarte lo bajó al plantel de Tercera división después que previo al Mundial el jugador y su representante decidieron hacer una preparación personal, fuera del equipo de Nacional y sin haber consultado al entrenador albo.