El mexicano que gana el sueldo mínimo y sueña con llegar a Europa

El mexicano Iriarte llegó a Uruguay en enero pero no consiguió equipo y entrenó seis meses con la Mutual; gana el sueldo mínimo, anda en ómnibus, vive en una pensión en la Unión y sufrió el frío, pero sueña con un pase a Europa

Lejos de las luminarias, de los micrófonos, con un perfil bajo y con un único objetivo centrado en su carrera profesional, transcurre la vida en Montevideo de Guillermo Antonio Iriarte (30 años), el golero mexicano que defiende el arco de Progreso.

Toño, como le llaman sus amigos en México, llegó a Uruguay en enero de este año, entrenó en el equipo de jugadores libres de la Mutual, hasta que, en el inicio de la actual temporada, Progreso le contrató. Vive en una pensión en la Unión, va a practicar en ómnibus y gana el sueldo mínimo estipulado para jugadores de Primera división. Entrena con su club y, por su cuenta, hace una preparación física especial para mejorar su forma.

No fue habitual ver jugar futbolistas mexicanos en Uruguay. Iriarte llegó a Montevideo por su amigo Horacio Gómez, un uruguayo que vivió en México, quien contó sobre su arribo: “Le propuse venir a Uruguay para jugar en Cerro, ya que había grandes opciones de que Rolero se fuera, lo que finalmente no sucedió. Gracias a la Mutual, Iriarte pudo entrenar con los jugadores libres. Posteriormente hablamos con Leonardo Ramos y Marcelo Suárez, lo invitaron a entrenar en Progreso. Gustó y fue contratado”.

Con una sonrisa fresca y una espontaneidad auténtica, Toño contó sobre su arribo a Uruguay: “Tengo la imagen de la selección de Uruguay, porque siempre da pelea, por las hazañas que consiguió y que le aguó la fiesta a muchos equipos locales. Además veo que hay jugadores uruguayos en todo el mundo, ahí me propuse como meta venir a jugar a Uruguay, para saltar luego al exterior”.

En silencio, con mucho trabajo y sacrificio Iriarte se ganó el puesto. Comenzó como titular, en el arco de los gauchos por la suspensión de Jorge “Coco” Rodríguez. Éste recuperó el arco, pero nuevamente el mexicano volvió a los 11 y es fijo en la formación de Leonardo Ramos. El presente lo tiene como uno de los mejores en su puesto en lo que va de la temporada.

El principal cambio que sufrió Iriarte fue la infraestructura del fútbol uruguayo. “A veces entrenamos en los canteros de la Ruta 5 o en el Prado. Los jugadores cuando salen de los partidos o van a las prácticas, muchos van en ómnibus, ojo que eso no me molesta ni tiene nada de malo”, comentó Iriarte. Otro de los aspectos que le sorprendió fue la concentración del fútbol en la capital: “Me pregunto porque no hay más equipos del interior, me llevé una buena impresión cuando fuimos a Florida a jugar con El Tanque, en una cancha espectacular y con buen entorno de público”.

A puro sacrificio

Guillermo Iriarte está solo en Montevideo, pero tiene un gran apoyo de su amigo Horacio Gómez y su representante Marco Kirdemir. En sus primeros tiempos en Montevideo, Iriarte vivió en Parque del Plata, en casa de Gómez: “Me levantaba a las 5 de la mañana, tomaba el bus a las 6 e iba a entrenar a la Mutual, luego me vine a vivir a Montevideo”. Actualmente Toño vive en una pensión en el barrio de La Unión. Va a practicar en ómnibus, aunque eso no le pesa: “A veces nos juntamos con algunos jugadores, con Pozzi, Alles, Maxi Amondarain y Aguilera, ponemos para la nafta y vamos en el auto de alguno de ellos.”

Iriarte dejó en México un buen pasar, un fútbol altamente profesionalizado, pero fundamentalmente lo que más añora es a su familia: “A mi madre Yolanda González y mi novia Carmen Vigo; ellas me han apoyado cuando decidí venir a Uruguay, están siempre conmigo, pese a la distancia. Me siguen por televisión o por Internet”.

Con casi un año de estancia en Montevideo, lo que más sufrió es el frío: “Aquí la gente es muy bien, mis compañeros en Progreso también, se puede andar sin problemas y me muevo perfectamente en la ciudad. Lo que más me afectó fue el frío. La comida es casi como en México, yo estuve dos años en Estados Unidos y ahí me acostumbré a la comida menos picante, por más que si quiero comer picante se encuentra en el supermercado”.

Su vida para el fútbol

Nacido en Puebla, creció como futbolista en este equipo. También jugó en Irapuato, Veracruz y Lobos Buap y un pasaje por Estados Unidos. Integró las selecciones mexicanas sub 20 y sub 23: “En la sub 23 fui dirigido por el uruguayo César Vega, también en un pasaje por Lobos, me dirigió Hugo Fernández”, rememora Iriarte, quien tiene buen recuerdo de muchos uruguayos con los que coincidió en México, como Álvaro “Bola” González, Nico Olivera y el Chino Peralta, entre otros.

Su presente lo encuentra en el humilde Progreso. Se entrena en horario simple, pero eso no inhibe a Iriarte dedicar tiempo adicional a su preparación: “Por la tarde voy a un gimnasio en el que hago musculación y realizo un trabajo específico para las piernas, para mejorar la fuerza y ganar en velocidad. Salgo a correr por mi cuenta y con un grupo trabajamos con un profe con el que hacemos circuitos y trabajos especiales, como se hace en Europa”. Progreso le dio su oportunidad y “Toño” no la desaprovecha.  

¿Destino Turquía?

Marco Kirdemir, nació en Charleroi, Bélgica, pero es turco de origen, es agente FIFA y representante de “Toño” Iriarte. Él fue quien llevó a Marcelo Zalayeta a jugar a Kayserispor. También cerró la transferencia del madridista Guti a Besiktas y la de Pierre Webo, ex jugador de Nacional, actualmente en el Istanbul Büyükehir Belediye. Kirdemir maneja la posibilidad de llevar a Iriarte a Turquía. 

Fútbol playa

Iriarte jugó en Estados Unidos entre 2008 y 2010 en Orlando Sharkes y Chivas USA. Fue ahí cuando surgió la opción de defender a la selección azteca de fútbol playa: “Me llamaron y llegué tres días antes del partido de las Eliminatorias, aprendí las reglas y salimos campeones. Luego fuimos a Francia, primero estuvimos de pretemporada en Los Alpes y luego jugamos el mundial de Marsella en el que nos eliminó Brasil”.


Fuente: Gustavo Martín

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