El martirio de Leites

Luego de pelear por su hijo y ser acusado de venderse, ahora le impiden entrenar con el equipo

El martirio de Daniel Leites parece no tener fin. La pelea contra el cáncer detectado a su hijo, el peregrinaje por clubes que generan el estrés del descenso, una acusación de “venderse” en un partido, y ahora la prohibición de Cerro para entrenar con el plantel. La vida lo castigó duro a Leites. Lejos en el tiempo quedó aquella felicidad de 2002 cuando el club del que es hincha, Nacional, le brindó el sueño de debutar en Primera.

Los campeonatos conquistados quedaron a un lado cuando a fines de 2007 le diagnosticaron un cáncer en la onceava vértebra a su hijo Bryan. Leites ya había dejado Nacional e iniciaba un peregrinaje por Wanderers, Fénix, Cerro, Cerro Largo y Tiro Federal.

En aquel entonces Daniel se percató de lo mucho que era querido en el ambiente. En 2009, Nacional organizó un partido con el fin de recaudar fondos que le permitieran viajar a Argentina con su hijo. Cerro también hizo lo suyo: “Me ayudaron mucho, de eso no me puedo olvidar nunca más, de la gente, de los dirigentes de ese momento, son cosas que te marcan. Y más con un hijo que fue lo peor que me pasó en mi vida”, reconoció Leites a El Observador.

El rumor de que se vendió
Pero no fue el único golpe. En la temporada 2013-2014 Cerro fue a enfrentar a El Tanque Sisley que peleaba el descenso. Leites tuvo la desgracia de hacerse un gol en contra. Y la sombra de la sospecha se cernió sobre su figura. El rumor corrió por las calles. La pasó mal.

“Se tiró un bolazo de que yo había recibido un dinero. Se dio la casualidad de que me hice un gol en contra, y como había un dirigente que estaba en la época en que yo jugaba en Nacional, lo asociaron e hicieron una película”, reconoció Leites.

El defensa narró cómo se generó la situación. “Un día voy a la práctica y el entrenador que estaba en su momento (el argentino Pablo Rodríguez) me comenta que le había llegado como que no podía jugar el siguiente partido, que se había escuchado eso de que me habían dado un dinero. Fue un bolazo que se tiró en un bar en el Cerro”. Pero Rodríguez no se dejó presionar por el rumor y Leites saltó a la cancha en el siguiente partido. “El técnico y mis compañeros me apoyaron a muerte”.

Leites reconoció que el rumor lo afectó. “Me perjudicó. Te duele, porque vos me podés hablar deportivamente que soy bueno, malo, regular, pero que te acusan de algo así tan grave... Porque es grave. Me dolió y me hizo muy mal. Soy una persona derecha y estoy muy lejos de hacer algo así”.

Daniel contó que sus compañeros pretendieron tomar medidas, pero aclaró: “Soy nabo hasta para eso. La maldad está lejos de mí, por más que me estaban haciendo mal a mí mismo… Tampoco nunca supe quién me acusó. Mis compañeros querían que lo hablara, pero nunca quise. Algunos lo hicieron público, yo no quería. No me gusta hablar de esto. Nunca me pasó. Yo hablo poco, no me interesa la polémica. Y por más que era un tema grave, cuando estás tranquillo no tenés que aclarar nada”.

Leites cerró esa etapa de su vida narrando que la pasó mal. “Jugar con esa cruz es complejo. Me acuerdo que después me tocó un partido contra Liverpool donde el que perdía se iba a la B y se te cruza por la mente todo. En la previa del partido pensás qué dirán si me pasa algo. Es horrible jugar con la presión de que si te mandás una macana te digan vendido”.

Separado del plantel
Cerro se salvó del descenso en aquel partido contra Liverpool en la última fecha del Clausura con Daniel Leites en la cancha. La temporada 2014-2015 se inició con nuevos vientos para el club. Pero el primer objetivo volvió a ser evitar la pérdida de categoría.

El Apertura golpeó duro a Cerro. Hundido en los últimos lugares, el descenso amenaza. La directiva tomó medidas. Una de ellas fue separar del plantel a Leites. Otra vez el martirio, otra vez el sufrimiento. “Me dijeron que no quieren que continúe, no me dejan entrenar y eso fue lo que me dolió porque parece que le hiciera daño al grupo. Argumentaron que era porque querían hacer un cambio y reducir el presupuesto. Pero el contrato no lo voy a rescindir”, señaló. “Me suena raro todo esto y no lo comparto. Fui el jugador que jugué todos los partidos, nunca me expulsaron ni me lesioné”.

Debido a esta situación Leites entrena con la Mutual por la mañana y de tarde trabaja por su cuenta con un trabajo que le marcó el preparador físico de Cerro, Daniel Bondela. Hace unos días los dirigentes le preguntaron si le interesaba ir a un club de la B pero lo desechó. “No dije nada de esto. No tengo representante. No quiero polemizar, lo único que me interesa es trabajar. Es de lo que vivo. No puedo estar en casa y cobrar un sueldo”.


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