El listón de la vida

Castañares, un adolescente de origen muy humilde que entrena con colchón de cama, fue oro en Lima

Martín Castañares tenía 11 años cuando empezó a “jugar” el atletismo. Y con una caña de tacuara se fue enganchando con eso del salto con garrocha. “Es de origen muy humilde”, recalca a El Observador Arturo Xavier, entrenador de Artigas y director de deportes del departamento donde nació el botija que ayer le dio a Uruguay su segunda medalla de oro en los Juegos Sudamericanos de la Juventud que se disputan en Lima.

“Resiliencia”. Esa es la palabra que usa Xavier –descubridor del atleta y padre del actual entrenador del joven, Fernando– para definir al atleta. “Tiene una capacidad enorme para superar las adversidades. En la vida por los problemas económicos y porque perdió a su madre hace un tiempo. Y en la pista porque tiene un temperamento muy fuerte, es un guerrero”, dijo.

“Para que tengas una idea, el año pasado lo operaron de apendicitis y a los 15 días compitió en los Juegos Sudamericanos Estudiantiles (sexto puesto en Natal)”, contó Xavier. Pero además están las condiciones del entrenamiento diario y las infraestructuras donde se apoya el crecimiento de su talento. “La pista de Artigas es de tierra y pasto y durante años no tuvimos materiales para hacer garrocha. Incluso nos falta colchón, usamos uno de cama de dos por cuatro metros y le ponemos colchonetas a alrededor. Eso le ha permitido a Martín pulir mucho la técnica para caer en el lugar exacto porque te imaginarás que caer desde cuatro metros fuera del colchón puede ser muy complicado”, contó Xavier.

Un colchón profesional cuesta US$ 12 mil. “Pero acá en Uruguay se pueden mandar a hacer por US$ 6.000. El Pato Celeste le prometió a la intendenta que iba a donar uno pero todavía no lo ha mandado”, agregó.

¿La clave? Invertir
La intendencia que comanda Patricia Ayala invirtió hace un tiempo US$ 6.000 para comprar 15 garrochas nuevas.

Castañares se entrenaba antes con una que le prestó Rodolfo Díaz, el hombre que formó a los mejores saltadores con garrocha del país. “Después tuvo durante un tiempo una que le prestaron de Maldonado”, reveló Xavier. “Además de las garrochas se hicieron mejoras en la pista y se está dando apoyo para los traslados para competir en Montevideo y San Carlos”, contó el director de deportes de Artigas.

“Varias veces nos quedamos en la ruta y nos tuvieron que remolcar a la vuelta. Fundimos tres coches. La última vez, el padre de uno de los gurises puso una combi y se murió el motor. La están arreglando en Maldonado todavía”, contó a modo de anécdota. Ahora salud pública les donó una ambulancia y la intendencia compró motor: “La tenemos en ablande”, explicó. 

“Las intendencias que están invirtiendo en el atletismo son las que están logrando resultados”, dijo por su parte Pablo Sanmartino, presidente de la Confederación Atlética del Uruguay (CAU).

“Estos son los chicos que hemos formados en las escuelitas, reclutado del programa Pintó Deporte. Son un orgullo para nosotros”, dijo Sanmartino. Para los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud, que se disputarán el año próximo en Nanjing, Uruguay tendrá un cupo invitacional en varones.  Castañares se posiciona muy bien para poder lograrlo.

El mes próximo lo espera un reto más exigente al que tuvo en Perú: el Sudamericano de Resistencia. Uruguay concurrirá a la cita con 28 deportistas y con más mujeres que hombres, algo inédito en la historia del este deporte y que va a contramano con la tendencia deportiva global a nivel nacional. Para esos objetivos que se avecinan, el humilde botija de Artigas pegó un gran salto. Lleno de ganas de superar los listones que le va poniendo la vida.



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