El liderazgo según Lugano

Brindó una conferencia para empresarios y contó detalles del grupo celeste

El capitán de la selección uruguaya, Diego Lugano, impartió su experiencia como líder en la conferencia “Liderazgo en un equipo y la responsabilidad social”, organizada por Rueda Abadi Pereira Consultores, en la que el zaguero fue el principal orador. El futbolista reconoció que es “uno de los líderes” del plantel celeste, en el que cuenta con “compañeros de fierro” que le facilitan el rol que lleva tanto dentro como fuera de la cancha.

Al ser consultado por el momento más gratificante desde que está en la selección, el capitán celeste prefirió hablar de la etapa más dura y cómo se salió adelante. Fue cuando Uruguay perdió ante Perú, en Lima, en las Eliminatorias para el Mundial 2010. “Fuimos un desastre”, señaló. “El sueño de Sudáfrica se había complicado. Llegamos a Montevideo con una tristeza que no podíamos más. En el aeropuerto, la gente estaba tan desilusionada que ni nos puteaba. En la salida hacia el complejo, en los autos, los padres les decían a los niños que miraran para otro lado”, comentó. Ante las risas, agregó: “Ustedes se ríen, pero no saben lo que sentimos”.

Por esos días, el calvario continuó. “Fue durísimo”, continuó. “Yendo al estadio para jugar con Colombia había un grupo entrenando en el Roosevelt, era un equipo principal de Uruguay que estaba corriendo, y los 25 jugadores se dieron vuelta a putearnos. ¡Y eran colegas de trabajo, jugadores! No voy a decir el cuadro”, recordó. “A la salida del complejo, en la esquina, había una empresa y los 10 funcionarios estaban con carteles que decían ‘vendepatrias’. Y vos decías ‘no puede ser’”, contó.

“Convicción y humanidad”
Luego, Lugano narró cómo salieron adelante. “Tuvimos la capacidad, a pesar de tener un agujero en el pecho, de mantener la convicción y la postura ante la opinión pública”. Destacó que en la selección tiene “compañeros de fierro”, algo “fundamental” en todo equipo. “No hay liderazgo si no tenés un grupo de gente como la que Uruguay tiene”.

“Ahí, en la angustia máxima, se vio el nivel espiritual y humano de la muchachada (…) Si en esos momentos mantenés la convicción y la humanidad, te das cuentas que eso no fue casualidad”, sostuvo.

Tras salir del pozo, llegó el cuarto puesto en Sudáfrica y la obtención de la Copa América. Entre risas, el capitán celeste contó que luego de ese título fueron con Andrés Scotti a la empresa donde estaban las pancartas. “Llegamos y se metían todos para adentro, de vergüenza,. Fuimos con buena intención, nos había quedado esa imagen grabada y no podíamos dormir. Después era todo ‘vamos arriba Uruguay’”.

Ser capitán
“¿Se elige o se nace? Siempre me preguntan y no sé qué decir. Debe haber algo de espontaneo y algo de natural”, dijo al responder cómo se selecciona un capitán. “En Uruguay siempre se ha tenido líderes importantes a nivel de selección y clubes. No hay un triunfo uruguayo que no esté identificado con un capitán, que normalmente no es crack”, comentó.

A la hora de ejercer el liderazgo con los árbitros, señaló que hay que mantener una postura “educada y respetuosa” y confesó: “Jamás en mi vida le dije una mala palabra a un juez, jamás. Si he ido fuerte y firme, con diálogos más profundos. Y jamás en mi vida, aunque no me crean, quise lastimar a un rival. Nunca lo hice, sin embrago a mi me rompieron el caballete”.

Lugano explicó que su forma de llegarle a sus compañeros es a través de la confianza y nunca haciendo acatar. “Pasa por convencer, no por imponerse”. Resaltó que se necesita “credibilidad y confianza”, que se adquiere con el tiempo, para que su palabra influya en el grupo. “Los compañeros ven que cosas que pensás, hacés o decís, aunque ellos no estén de acuerdo, son lo mejor para la selección”, comentó.

Además, reconoció que alguna vez se equivocó al hablarle mal a un jugador. Y también dio sus consejos a la hora de trabajar con presión en el plantel. Para eso, cree que es clave el conocimiento de los integrantes y el “equilibrio” del grupo.

“Muchachos leales”
El capitán destacó que él es solo “uno de los líderes” de la selección. “Hay varios. Que hoy están o no y que ayer estuvieron”. “Se comparte el liderazgo”. “Si no tenés un grupo de muchachos leales, con hambre de gloria, inteligente y humano, de nada sirve lo que intentes hacer. Le debo mucho de lo que he conseguido a esta generación maravillosa”, destacó.

Por último, dio su clave para ser líder. “Siempre trato de dar lo mejor, pienso primero en el bien colectivo antes que el mío, y hay mil actitudes que son tan visibles que se hacen invisibles a la opinión pública, que uno las hace más pensando en el colectivo que en lo individual”.


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