El laberinto de Bernie

El patrón de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, tiene una demanda millonaria en su contra

La Fórmula 1 es un mundo aparte y, como categoría reina del automovilismo mundial, tiene personajes épicos que parecen intocables, pero que su reputación vuelve a escena tras cada maniobra.

Uno de ellos es Bernie Ecclestone, quien ayer recuperó su puesto como presidente ejecutivo del Grupo Fórmula One, la organización que gestiona los intereses comerciales y administrativos de la categoría, según lo confirmó la propia Fórmula 1 en su cuenta oficial de Twitter.

Pero el regreso del hombre más poderoso del deporte motor no podía ser sin sombras, ya que el Banco público regional alemán BayernLB, presentó una demanda en su contra para reclamarle más de 345 millones de euros en compensación por el dinero que estima que perdió al venderle en 2006 las acciones que poseía en el negocio de las carreras.

Según informó el banco, su petición de indemnización parte de la base de que Ecclestone sobornó en esa operación al banquero Gerhard Gribkowsky, encargado por el BayernLB de vender las acciones de la Fórmula Uno que poseía la entidad -cerca del 50 por ciento del negocio- tras la quiebra del grupo mediático alemán Kirch.

La novela tuvo su punto más álgido cuando el mandamás de la categoría, quien tiene 84 años y ninguna intención de alejarse de su cargo, había dejado provisoriamente el cargo ya que estaba en pleno juicio por una causa de corrupción en Múnich.

La Audiencia en la ciudad germana inició un juicio contra Bernie Ecclestone por soborno pero el caso fue sobreseído en mayo después de que la defensa y el fiscal llegaran a un acuerdo económico que implicó que el británico pagara 100 millones de dólares (unos 75 millones de euros).

En su demanda, presentada ante la Audiencia provincial de Múnich, el BayernLB considera que la venta de sus acciones se realizó a un precio inferior al debido y exige ser indemnizado.

Aunque el proceso contra Ecclestone fue sobreseído, Gribkowski ya había sido condenado a ocho años de cárcel y en su sentencia se señalaba que Ecclestone había conducido al banquero al delito.

El caso se remontaba a 2006, cuando el BayernLB encargó a Gribkowski, el jefe de su departamento de riesgos, vender su participación en el negocio de la Formula 1.

Según la acusación de la fiscalía en el caso de Ecclestone, el británico le pagó en torno a 32 millones de euros (44 millones de dólares) para que esa participación acabara en manos de la empresa británica CVC Capital Partners y evitar así que alguien ajeno pudiera ensombrecer su posición de liderazgo en el negocio.

Sin embargo, aún alejado del sillón presidencial e imposibilitado de firmar contratos de esponsorización y acuerdos comerciales, Ecclestone siguió mandando.

Ayer, Ecclestone recuperó su lugar en el Consejo de administración del grupo que gobierna la Fórmula 1 como director general, al tiempo que el presidente no ejecutivo continuará siendo el austríaco Peter Brabeck-Letmathe, que se vio imposibilitado de suceder a Eccclestone por inconvenientes de salud a los 70 años.

El consejo rector de la Fórmula 1 está integrado además por otros hombres de peso como Luca di Montezemolo, expresidente de Ferrari y Paul Walsh, aunque tampoco ocuparán un cargo ejecutivo.

Esta no es la primera polémica de Ecclestone en el 2014, ya que fue criticado por la crisis económica que se llevó la vida de dos escuderías novatas en la categoría, como Caterhman y Marussia.


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