El Karma de las juveniles de Peñarol

Mientras aguarda más incorporaciones, varios juveniles volverán al club sin lugar en el equipo. En los último 10 años debutaron 51 futbolistas y solo se pudieron vender nueve. El resto naufragó sin rédito económico ni éxito deportivo

El proyecto que tiene como finalidad formar juveniles se transformó en el principal motor de la política institucional de Peñarol. La contratación de Víctor Púa en el segundo semestre de 2007, la construcción del Centro de Alto Rendimiento (CAR) y la designación de Juan Ahuntchain a inicios de temporada comenzaron a dar sus frutos con las transferencias de algunos jóvenes valores del club para sanear la institución.

El problema surge cuando los entrenadores deben armar sus planteles de cara al inicio de la competencia. Para esta versión de Peñarol, que deberá ganar el Clausura con diferencia si pretende soñar con la Anual y el campeonato Uruguayo, llegaron Paolo Hurtado, Pablo Lima, Hernán Novick y Sergio Orteman y aún se esperan los arribos de un arquero, un lateral derecho y un delantero que se mueva por todo el centro del ataque.

¿Pero que ocurre con los jugadores que vuelven? Los juveniles, esos a los que Peñarol apunta para convertirse en un club saneado económicamente, no tienen lugar en los últimos planteles.

La política de contrataciones implantada por Peñarol muchas veces conspira contra los intereses de la propia institución de proyectar juveniles, afirmarlos en el plantel superior y lograr un rédito económico importante con su venta.

Además de las cuatro incorporaciones mencionadas, Peñarol tiene los retornos de Cristian Palacios y Alejandro Siles, de El Tanque Sisley, Gonzalo Camargo de Rentistas y Leandro Gelpi de Racing. Además, una vez finalizado el Clausura, volverán a entrenar en Los Aromos Joaquín Aguirre y Yefferson Moreira de El Tanque Sisley y Hebert Collazo de Juventud de Las Piedras. En el inicio de la temporada retornaron Facundo Guichón de Racing y Gastón Poncet de Miramar Misiones y ninguno de los dos tuvo minutos con el plantel principal.

El debut y la venta de juveniles en Peñarol siempre fue un tema urticante. En la última década debutaron 50 jugadores juveniles en el club, del cual solo fueron transferidos, con rédito económico para la institución, nueve de ellos. El resto fue cedido sin costo a equipos de poca transcendencia o dejados libres sin percibir nada a cambio.

Ya en 2004 y cuando el equipo era el campeón vigente, Peñarol sumó a sus plantel principal a ocho juveniles de los cuales solo se destacó, años después y en el exterior, Sebastián Maz. Los jóvenes ascendidos en su momento por Diego Aguirre no encontraron cabida en el equipo y fueron cedidos a otras instituciones.

El descalabro con los juveniles se acentuó en 2005 cuando, conflicto con Francisco Casal mediante, Peñarol perdió a Joe Bizera, Cristian Rodríguez, Carlos Bueno y Sergio Leal de forma gratuita. Ese perjuicio económico y la pelea mediática con el empresario de mayor injerencia del fútbol uruguayo llevaron a Peñarol a una década de ostracismo.

Sin contrataciones de peso, con jugadores de Francisco Casal lejos del club y sin un presupuesto adecuado para las divisiones juveniles, Peñarol fue una máquina de quemar jóvenes para luego regalar a otras instituciones.

Para el jugador que es cedido, su nuevo futuro es un calvario ya que, en la mayoría de los casos, llegan a equipos que deben pelear por no descender y jugar en canchas en pésimo estado. Así es muy difícil mostrarse a los ojos de un grande.

Como muestra basta un botón: varios de los juveniles que fueron promovidos en la última década deambularon por distintos equipos de menor poderío y nunca pudieron destacarse. Los casos de Jorge Cazulo, capitán y referente de Sporting Cristal, y Maximiliano Bajter, última incorporación de Tiburones Rojos de Veracruz, son los casos que rompen la regla.

Luego del desencuentro con Casal y enmarcado en un escenario financiero poco venturoso, Peñarol debió echar mano a varios juveniles para intentar conformar un plantel numeroso. El resultado fue un desastre. Varios futbolistas quemaron etapas de formación y se vieron, de un momento al otro, cargando con el lastre un equipo grande sin buenas campañas.

Los magros resultados dentro de la cancha hicieron que, en la temporada 2006, desfilaran por la conducción técnica Luis Garisto, Mario Saralegui y Gregorio Pérez. En total fueron ascendidos 10 jugadores, de los cuales solo se obtuvo un rédito económico por Alejandro González. El defensor fue transferido en 2013 a Hellas Verona de Italia y Peñarol logró embolsar 900 mil euros por su venta.

La temporada 2007-2008 no fue la excepción. Primero con Gregorio Pérez y luego con Gustavo Matosas, Peñarol volvió a repetir la tendencia de ascender juveniles a un plantel de Primera división sin lugar para la savia nueva. La cantidad de contrataciones que solicitó Matosas y el retorno al diálogo con Francisco Casal fueron factores claves para el alejamiento del club de algunos juveniles como Diego Morena y Rodrigo Cubilla, quienes expresaron no tener oportunidades por su apellido.

El cambio de timón llegó con Julio Ribas. El entrenador fue presentado por Juan Pedro Damiani en el Palacio Peñarol con una misión: proyectar juveniles. El proceso ya estaba en marcha. Sebastián Sosa, Emiliano Albín y Gastón Ramírez fueron algunos de los mejores exponentes de esa generación y los buenos rendimientos, sumado a que la urgencia por malvender había terminado, hicieron que Peñarol pudiera obtener dinero fresco para sus arcas.

El campeonato obtenido en 2010 y la gran participación de Peñarol en la Copa Libertadores 2011 hicieron revivir al club en materia de juveniles. Los volantes Sebastián Cristóforo y Jim Varela y los defensores Guillermo Varela y Emilio MacEachen dejaron el club para jugar en Europa, lo que volvió a dejarle dinero.

Un fenómeno que también se convirtió en tendencia en los últimos años fue la venta de jugadores sin tener presencia o minutos registrados en Primera división.

Las ventas de la última década le dejaron al club solo € 14 millones.

Peñarol tiene entre sus filas varias joyas como Kévin Méndez, Alejandro Furia, Agustín Barán y Fabrizio Buschiazzo. Estará en sus dirigentes pulir las piedras preciosas.

Las ventas de Peñarol en la última década:

2005 Carlos Bueno Paris Saint-Germain € 0 Conflicto con Casal
2005 Joe Bizera Cagliari € 0 conflicto con Casal
2005 Cristian Rodríguez Paris Saint-Germain € 0 conflicto con Casal
2005 Sergio Leal Sporting Cristal € 0 conflicto con Casal
2006 Sebastián Maz Indios de México € 0 cedido sin costo
2006 Diego Morena Elvissa € 0 cedido sin costo
2006 Adrián apellaniz Jalapa € 0 cedido sin costo
2007 Gastón Brugman Empoli € 0 se fue a los 15 años
2008 Matías Aguirregaray Empresa Pro Fútbol € 1.300.000 vendido
2008 Diego Rodríguez Bologna € 0 cedido sin costo
2009 Enzo Ruiz Grasshoppers € 0 libre
2010 Gastón Ramírez Bologna € 3.100.000 vendido
2011 Sebastián Sosa Boca Juniors € 512.000 vendido
2012 Emilio MacEachen Parma € 800.000 prestamo
2012 Emiliano Albín Boca Juniors € 440.900 prestamo
2012 Elbio Álvarez Benfica (paquete) € 2.900.000 vendido
2012 Jim Varela Benfica (paquete) € 2.900.000 vendido
2012 Juan San Martín Benfica (paquete) € 2.900.000 vendido
2013 Guillermo Varela Manchester United € 1.800.000 vendido
2013 Alejandro González Hellas Verona €900.000 vendido
2013 Sebastián Cristóforo Sevilla € 2.250.000 vendido


Total recaudado en las ventas de Peñarol en la última década: € 14.002.900


Fuente: Danilo Costas, @DCostas8

Populares de la sección

Comentarios